Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado una boda tan bonita", nos confiesa emocionada Patricia Cerezo, todavía en una nube después de darle el 'sí, quiero' a Kiko Gámez. Tras casi cinco años de sólido noviazgo, la pareja contrajo matrimonio el pasado viernes 10 de julio, en la idílica finca La Gaivota, a las afueras de Madrid. El evento, coordinado a la perfección por el prestigioso wedding planner Carlos Marina, reunió a 230 invitados en una celebración que desbordó romanticismo, elegancia y una energía inigualable.
La novia estaba deslumbrante con un diseño exclusivo de Rosa Clará, en raso de seda, con sofisticadas aplicaciones de cristal que se prolongaban por la espalda en un escote de triángulo invertido
El enlace tuvo, además, un talismán inesperado: en mitad del cóctel, la Selección Española de Fútbol se clasificó para semifinales del Mundial, desatando la euforia colectiva. Como bromeaba un amigo de la pareja al terminar la noche: "Vuestra boda solo tuvo un pero: y es que fue perfecta".
La periodista y el ingeniero de telecomunicaciones se dieron el "sí, quiero" ante 230 invitados, en una finca a las afueras de Madrid
El acceso a la finca de Aravaca se transformó en una auténtica alfombra roja de la crónica social y la televisión. Entre los numerosos rostros conocidos destacaron la diseñadora y empresaria Paloma Cuevas, acompañada de sus hijas, Paloma y Bianca; también con sus dos hijas llegó Lydia Bosch: una radiante Andrea Molina, que espera su primer hijo junto a Juan Fernández, guitarrista de la banda Marlon, y Ana Martín; además de Nuria Roca y Juan del Val; Nuria March; Paloma Segrelles; Konstantin de Bulgaria, príncipe de Vidin, y Nuria González con sus hijos, Iván y Alma Fernández-Tapias.
Tampoco quisieron perderse el enlace Pedja Mijatovic y su mujer, Aneta, con dos de sus tres hijas, Nina y Lola; Gema Ruiz y Juan Díaz; los periodistas Nacho Abad —presentador de En boca de todos, programa en el que colabora Patricia— y Bárbara Royo; Marta Robles y Luis Martín de Bustamante; Sonia Ferrer con Sergio Fontecha; Cristina Yanes; el actor Francis Lorenzo y su mujer, Jos, y la modelo Jaydy Michel junto a Rafa Márquez.
Una entrada de película
Si el desfile de invitadas captó todas las miradas, la entrada de los novios rompió moldes: Kiko causó un auténtico impacto al llegar solo y al volante de una joya del automovilismo: un Jaguar E-Type Roadster descapotable de los años 60.
Por su parte, Patricia hizo una aparición digna de Hollywood, también en descapotable: un Bentley anterior a la década de los 50, que perteneció a la realeza británica, escoltada por sus dos hijas, Natalia y Verónica, sus grandes confidentes.
En ese momento se desveló el secreto mejor guardado de la tarde: el vestido de Patricia. Una creación única y exclusiva de Rosa Clará, elaborada minuciosamente en su atelier de Barcelona. La idea partió de su íntima amiga Paloma Cuevas —a quien Patricia considera una hermana—, que fue quien la guio en toda la creación del diseño.
"Paloma me dijo desde el primer momento que ella se encargaba del vestido. Ha sido un gran trabajo en equipo. He hecho pequeñas aportaciones con las que yo veía que me podía sentir más cómoda, pero dejándome asesorar por completo. Estaba en las mejores manos", explica la periodista.
Confeccionado en raso de seda, el traje presentaba una silueta de líneas depuradas con cuello halter, rematado con sofisticadas aplicaciones de cristal que se prolongaban por la espalda en un escote de triángulo invertido.
El vestido, que se completaba con una doble botonadura situada en los costadillos posteriores, ocultaba un secreto funcional: una sobrecola desmontable de dos metros. Al retirarla tras el cóctel, el vestido se transformaba en una opción mucho más cómoda, ideal para disfrutar del baile.
Kiko llegó solo y al volante de un descapotable, mientras Patricia lo hizo con sus dos hijas y en un coche que perteneció a la Familia Real británica
Para su beauty look, Patricia confió en Alba (maquillaje) y Sandra (peluquería), de su equipo de confianza en Mediaset. Lució un recogido bajo y de aire bohemio, rematado por un velo de tul sedoso de tres metros con los mismos bordados de cristal del vestido.
"Estuvimos llorando toda la ceremonia. Kiko y yo nos leímos el uno al otro unos votos que habíamos escrito de agradecimiento, amor y de proyecto de vida"
La tradición de las novias
Con el resto de accesorios, Patricia quiso cumplir con esa bonita tradición de toda novia de llevar algo nuevo, algo azul, algo prestado y algo usado. Lo nuevo, como en casi todos los casos, era el vestido; lo prestado, unos pendientes de brillantes de Cristina Yanes —íntima amiga de la novia—; el algo azul, un bordado en el interior del vestido, y lo usado, su anillo de pedida, que luce con cariño desde que, el pasado mes de noviembre, Kiko le pidió matrimonio en Nueva York.
En cuanto a su ramo de novia, Patricia confió en Naranjas de la China, responsables de toda la decoración floral de la boda. El bouquet, elegante, ligero y atemporal, estaba compuesto por peonías blancas como protagonistas absolutas, combinadas con delicados verdes y rosa pitiminí en tonos empolvados.
El novio: elegancia y raíces
En el lugar de la ceremonia esperaba un elegantísimo Kiko Gámez, vestido con un traje de corte impecable hecho a medida por Tomás Laso, de Absolute Bespoke, combinado con corbata negra y camisa blanca, en cuyos puños lucía el regalo de bodas de Patricia: unos gemelos de oro diseñados junto a Cristina Yanes. Las piezas recreaban ramas de olivo con diez hojas, grabadas con sus nombres; un bellísimo homenaje a Jaén (tierra donde la familia de Kiko posee campos de olivos y a la que siente un gran arraigo) y a la fecha del enlace: el día 10.
A su lado, visiblemente emocionada, ejercía de madrina su madre, María José, con un favorecedor diseño verde de Rosa Clará. La firma catalana también vistió a Pilar, madre de Patricia, deslumbrante en tono rosa buganvilla.
Nuria Roca protagonizó una de las lecturas de la emotiva ceremonia y dedicó a la novia estas palabras: "Poder decirte tantas cosas. Te quiero, rubia de mi vida"
Ópera y lágrimas
El enlace civil, que contó con una bendición religiosa a cargo del sacerdote que acompaña habitualmente a los novios en el Camino de Santiago, se celebró al aire libre en los espectaculares jardines de la finca. Kiko caminó hacia el altar con los acordes del aria O mio babbino caro, interpretada por el cuarteto de cuerda Nonamé, mientras que Patricia lo hizo con el intermezzo de Cavalleria Rusticana, su pieza musical favorita.
La atmósfera estuvo marcada por las lágrimas y los recuerdos. Dado que tanto Patricia como Kiko han perdido a sus respectivos padres, la emoción estuvo a flor de piel. El hermano de la periodista, José Luis, ejerció con orgullo el papel de padrino.
Las lecturas sorpresa de sus respectivas hijas, Natalia y Verónica (Patricia) y Carlota y Paula (Kiko), y de sus amigos Nuria Roca y Javier Resano, conmovieron a todos los presentes. "Me guardo este momento para toda la vida, amiga... Poder decirte tantas cosas. Te quiero, rubia de mi vida", le dedicó la presentadora y directora de La roca a la novia.
Cogidos de la mano
"Nosotros no sabíamos qué era lo que nos habían escrito. Estuvimos llorando toda la ceremonia. Kiko y yo lo que más disfrutamos fue estar ahí, cogidos de la mano, escuchando... Nosotros también leímos unos votos que habíamos escrito el uno para el otro, de agradecimiento, de amor y de proyecto de vida. Pero lo que más me emocionó, de largo, fueron las palabras de mis hijas", relata Patricia.
La ceremonia contó también con la intervención de Juan Peña, que erizó la piel de los asistentes interpretando el bolero Adoro, seguido de Válgame Dios, de Niña Pastori, y cerrando con una solemne Salve Rociera.
Las mejores amigas de la novia, Cristina Yanes y Aneta Mijatovic, firmaron las actas como testigos oficiales de esta historia de amor. La empresaria y joyera y su marido, José Luis Santos, fueron también quienes regalaron las alianzas a los novios. "Cristina es una persona muy presente en nuestra vida, ha sido testigo de toda nuestra historia de amor y es amiga mía desde hace más de treinta años —nos cuenta Patricia—. Las elegimos entre Cristina, Kiko y yo y son diferentes, son unas alianzas muy originales".
Juan Peña, que cantó varios temas durante la ceremonia, tuvo que volver a cantar en la cena tras una "encerrona" que le preparó Nacho Abad
Cuatro ambientes
La celebración en La Gaviota se estructuró en cuatro ambientes completamente diferenciados, decorados con maestría por Laura, de Naranjas de la China. "Hay bodas en las que las flores no solo decoran un espacio, sino que definen por completo su atmósfera. En esta, la propuesta floral nace de la personalidad de los novios: elegante, serena y natural, con una belleza que no necesita artificios", explica la responsable de los arreglos.
Movimiento y ligereza
El diseño floral se construye alrededor de allium, claveles, tulipanes y antirrhinum, "una selección de flores con mucha presencia, trabajadas en una paleta de malvas y rosas empolvados. Las diferentes alturas, texturas y volúmenes aportan movimiento y ligereza, creando composiciones orgánicas con un aire sofisticado y atemporal", continúa Laura.
La decoración floral acompañó cada momento de la celebración con un mismo lenguaje: "Grandes copas XXL, bodegones florales y composiciones transforman la ceremonia, el cóctel y la cena, creando espacios envolventes donde las flores son las auténticas protagonista", en palabras de Laura.
Nuria González reconoció que para ella fue "un orgullo y un honor dedicar el brindis a una de las parejas que más quiero"
Espejo y velas
En las mesas, largos caminos florales se combinaron con recipientes de cristal, detalles dorados y espejos en distintos formatos. La iluminación, con lámparas de mesa y velas, aportó calidez y hacía que cada composición cobrara aún más vida al caer la tarde.
La cena se sirvió en una espectacular estructura tipo invernadero. Corrió a cargo del prestigioso catering La Blonda, que sirvió un menú compuesto por raviolis de calabacín con gambas, carabineros y vinagreta de almendras y manzana; pularda braseada al estragón con frutos rojos, uvas, piñones, espinacas y patatas Dauphinoise, y tarta árabe de tofe con crujiente de almendras.
Antes de que diera comienzo la fiesta, otra de las mejores amigas de los novios, Nuria González, alzó su copa para protagonizar el brindis principal de la velada. "Para mí ha sido un orgullo y un honor dedicar el brindis a una de las parejas que más quiero", nos dijo.
Los recién casados prepararon una coreografía muy especial para abrir el baile con una de sus canciones favoritas, Como yo te amo, interpretada en una versión más enérgica
"Si me das a elegir..."
Durante la cena, el periodista Nacho Abad preparó una divertida "encerrona" musical a Juan Peña para que cantara con él a capela Me quedo contigo, uno de los temas favoritos del novio. El presentador finalmente dejó solo al artista, que interpretó la canción de manera que volvió a emocionar a todos los invitados.
El baile se trasladó al interior de la casa señorial de la finca. Para abrirlo, Patricia y Kiko prepararon una coreografía muy especial con la ayuda y maestría de Lola González, reputada coreógrafa televisiva y gran amiga de la novia. El grupo Wine Brothers tocó en directo una versión enérgica del mítico tema Cómo yo te amo.
La elección de la canción no fue casual: además de representar su declaración de amor y de ser una de las canciones favoritas de los novios, la pieza está compuesta por el maestro Manuel Alejandro (que a sus casi 94 años sigue en activo), padre de Marián Beigbeder, otra de las mejores amigas de Patricia, que se encontraba entre los invitados. "Le admiramos mucho y queríamos rendirle ese pequeño homenaje, hacerle ese guiño a Manolo", confiesa la novia.
La noche continuó por todo lo alto con el DJ Elías a los mandos de las mesas de mezclas para poner a todos a bailar y alargar la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
Los rincones más exóticos
Tras este fin de semana de ensueño, los recién casados han tenido que retomar sus compromisos profesionales antes de hacer las maletas para su luna de miel. En agosto comenzará para ellos una aventura espectacular que los llevará a recorrer los rincones más exóticos del planeta: Katmandú, Bután, Singapur y las playas de Maldivas. Un viaje que será, sin duda, tan inolvidable como la celebración de su amor.














































