El nacimiento de un hijo es el momento más esperado, pero cuando surgen complicaciones, el mundo de los padres se detiene a las puertas de la UCI Neonatal. Son momentos muy complicados para la familia, que esperaba volverse a casa con su recién nacido y, de golpe, se encuentra ante la realidad de una situación compleja. La Dra. Isabel Llana Martín, Pediatra especialista en cuidados intensivos neonatales y Jefa de servicio del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, nos adentra en un espacio donde la tecnología de vanguardia y la atención médica inmediata se alían con el amor familiar. Afortunadamente, los avances en la neonatología moderna han transformado drásticamente el pronóstico de los recién nacidos con problemas.
¿Qué papel desempeña una UCI neonatal en la supervivencia y recuperación de los recién nacidos que llegan con problemas?
La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) es un entorno altamente especializado diseñado para atender a recién nacidos que presentan enfermedades graves, prematuridad o dificultades para adaptarse a la vida extrauterina.
Su función no es solo garantizar la supervivencia, sino también minimizar las posibles secuelas a largo plazo. Para ello combina tecnología avanzada, monitorización continua y un equipo formado por neonatólogos, enfermeras especializadas, y otros profesionales.
Actualmente, además de tratar la enfermedad, las UCIN trabajan bajo un modelo de cuidados centrados en el desarrollo y en la familia, favoreciendo la participación de los padres y reduciendo el estrés del bebé, aspectos que también influyen en su evolución.
¿Qué tecnologías y protocolos han cambiado más la supervivencia en los últimos años?
La mejora de la supervivencia neonatal no se debe a un único avance, sino a la suma de muchos progresos. Entre los más importantes destaca el mejor control de embarazo y la administración prenatal de corticoides en embarazos con riesgo de parto prematuro, el uso de surfactante pulmonar, las estrategias modernas de ventilación menos invasiva, la monitorización continua de la oxigenación y la temperatura, y los avances en nutrición neonatal.
También han sido fundamentales los protocolos de estabilización en sala de partos, que permiten actuar de forma precoz durante la transición a la vida extrauterina. Las recomendaciones actuales ponen especial énfasis en la preparación previa al nacimiento, el manejo adecuado del cordón umbilical, la ventilación eficaz y el uso racional del oxígeno.
¿Qué factores de riesgo durante el embarazo hacen prever que un bebé pueda necesitar cuidados intensivos?
Existen múltiples situaciones que pueden alertar de que un recién nacido necesitará atención especializada.
Entre ellas destacan la amenaza de parto prematuro, el retraso de crecimiento fetal, las malformaciones congénitas diagnosticadas durante la gestación, los embarazos múltiples, determinadas infecciones maternas, la hipertensión o preeclampsia, la diabetes mal controlada y las alteraciones de la placenta.
La identificación precoz de estos factores permite planificar el parto en centros con experiencia neonatal y preparar al equipo para intervenir desde el primer momento si es necesario.
¿Qué señales durante el parto alertan al equipo de que el bebé puede tener dificultades al nacer?
Durante el parto existen varios indicadores que obligan a extremar la vigilancia. Los más frecuentes son las alteraciones de la frecuencia cardiaca fetal, la presencia de líquido amniótico teñido de meconio, los signos de pérdida de bienestar fetal, un parto especialmente prolongado o complicado, el desprendimiento de placenta, la fiebre materna o la necesidad de una extracción urgente mediante cesárea o instrumental.
En estas situaciones se activa previamente al equipo neonatal para que esté presente en el momento del nacimiento.
Se trabaja bajo un modelo de cuidados centrados en el desarrollo y en la familia, favoreciendo la participación de los padres y reduciendo el estrés del bebé, aspectos que también influyen en su evolución.
¿Cómo se explica a los padres que su bebé necesita una UCI en un momento tan emocional y delicado?
La información debe ser clara, honesta y adaptada a la situación emocional de cada familia.
Lo primero es explicar qué está ocurriendo y por qué el ingreso es necesario. Después se detallan las medidas que se van a realizar y cuál es el objetivo de cada una de ellas. Es importante transmitir que el ingreso en una UCIN no significa necesariamente que el pronóstico sea grave, sino que el bebé necesita vigilancia o tratamientos que solo pueden proporcionarse en un entorno especializado.
También resulta fundamental ofrecer espacios para preguntas y mantener una comunicación frecuente, ya que la incertidumbre suele ser una de las principales fuentes de ansiedad para las familias.
Las unidades neonatales no tienen horarios para los padres de un niño ingresado, ellos tienen puertas abiertas para estar con su hijo y colaborar en los cuidados si así lo desean las 24 horas del día.
¿Cuáles son las complicaciones más habituales en los primeros minutos u horas de vida?
La transición a la vida extrauterina es el evento más peligroso que realizamos en nuestra vida. Las complicaciones más frecuentes están relacionadas con esa adaptación respiratoria y circulatoria al nacimiento, así como el control de la temperatura. El feto pasa de un medio líquido, a temperatura estable dependiendo de su madre a través de la placenta a tener que ser funcionar de forma autónoma en pocos segundos.
Las complicaciones más frecuentes son la dificultad respiratoria, las hipoglucemias, la hipotermia, la prematuridad, las infecciones neonatales precoces. Una grave complicación es la asfixia perinatal
La mayoría pueden detectarse rápidamente gracias a la asistencia del pediatra a todos los partos y así favorecer la transición y evitar complicaciones posteriores.
¿Son los primeros minutos decisivos para el pronóstico del bebé?
Sí, especialmente en determinadas situaciones. De hecho, el primer minuto de vida se llama el minuto de oro. Los primeros minutos constituyen una etapa crítica de transición entre la vida fetal y la vida extrauterina. Lo normal es que el recién nacido no precise ninguna intervención, pero en caso de precisarla una intervención rápida y adecuada puede mejorar significativamente la evolución de problemas como la depresión neonatal, la dificultad respiratoria o la prematuridad extrema.
Sin embargo, es importante recordar que el pronóstico no depende exclusivamente de esos primeros minutos, sino de todo el proceso asistencial posterior y de las características individuales de cada recién nacido.
¿Qué protocolos se activan de forma inmediata cuando hay una complicación?
La actuación depende del problema detectado, pero generalmente se siguen algoritmos estandarizados de estabilización y reanimación neonatal.
A todos los partos acude un neonatólogo y en caso de partos complicados o con factores de riesgo el neonatólogo está acompañado del personal de enfermería experto en neonatología. Se asignan roles antes de la reanimación para actuar de forma coordinada.
Estos protocolos incluyen el control de la temperatura, la valoración de la respiración y la frecuencia cardiaca, la apertura de la vía aérea, el soporte respiratorio cuando es necesario y, en situaciones más graves, la reanimación avanzada con intubación, masaje cardiaco, administración de medicación y accesos vasculares.
La existencia de protocolos consensuados permite que todo el equipo actúe de forma coordinada y rápida, algo especialmente importante cuando cada minuto cuenta.
La transición a la vida extrauterina es el evento más peligroso que realizamos en nuestra vida. Las complicaciones más frecuentes están relacionadas con esa adaptación respiratoria y circulatoria al nacimiento, así como el control de la temperatura
¿Qué pueden hacer los padres mientras el bebé está en la UCI?
La presencia de los padres es fundamental. Pueden hacer mucho más de lo que tradicionalmente se pensaba.
En primer lugar, deben sentir que, aunque la situación es diferente a la que esperaban su hijo les necesita. Actualmente sabemos que la presencia y participación de los padres es beneficiosa para el recién nacido. Siempre que la situación clínica lo permita, pueden practicar el método canguro, participar en algunos cuidados como el baño, hablarle, leerle y en general ser líderes de los cuidados centrados en el desarrollo.
Es muy importante para un recién nacido ingresado la alimentación con leche materna. En ocasiones no es fácil para una madre que está separada de su hijo, pero debe saber que la leche materna es “medicina” para su bebé y su pareja puede colaborar en la extracción y administración de leche materna.
Además de favorecer el vínculo afectivo, estas intervenciones contribuyen al bienestar y al desarrollo del bebé y de la familia. Los cuidados neonatales modernos consideran a la familia una parte esencial del equipo asistencial.
¿Qué mensaje daría a las familias que viven esta situación?
Les diría que es normal sentir miedo, incertidumbre o incluso sensación de pérdida de control. Tener un hijo ingresado en una UCI neonatal es una experiencia emocionalmente muy intensa.
Todo el mundo está preparado para tener un bebé sano y hermoso, pero nadie lo está para tener un hijo y separarse de el para que permanezca ingresado en una unidad neonatal.
La sensación de soledad postparto y de pérdida está descrita. Les recordaría que no están solos. La UCI neonatal es diferente a otras unidades de cuidados intensivos, es mucho más humana, son bebés a los que ayudamos a hacer su adaptación a la vida. Su presencia, su voz y su afecto siguen siendo fundamentales para su hijo, la comunicación con sus médicos y enfermeras contribuye a disminuir la ansiedad en estos momentos. Detrás de cada incubadora hay un equipo de profesionales cuyo objetivo es cuidar al bebé y acompañar a la familia. Aunque el camino pueda resultar difícil, los avances de la neonatología han permitido mejorar de forma extraordinaria la supervivencia y la calidad de vida de muchos recién nacidos que hace apenas unas décadas tenían muy pocas opciones.







