Viajar con sus padres y en familia o viajar solos con amigos es una experiencia muy beneficiosa para los niños, pues les ayuda a desarrollarse emocionalmente, les relaciona socialmente con otras personas, otros idiomas y otras culturas, y les induce nuevas expectativas y nuevos conocimientos ante la vida. Los viajes cortos o largos a lugares lejanos o cercanos, da igual, siempre serán para el niño una aventura, serán una experiencia enriquecedora, siempre servirán como espacios de formación y aprendizaje y serán vivencias útiles para su desarrollo y su maduración personal.
Viajar estimulará en los niños su interés por descubrir y explorar nuevos lugares. Aumentará su curiosidad haciéndoles más respetuosos y tolerantes con sus compañeros y con el medio ambiente. Una de las cualidades que más se estimulan en los niños viajeros es su capacidad para adaptarse a las situaciones inesperadas y a las diferentes circunstancias que pueden presentarse durante un viaje. Les enseña a tomar decisiones, a ser más responsables, a cuidar de su impedimenta, a no olvidar cosas, a manejar dinero, en fin a madurar e ir preparándose para la vida adulta.
En los viajes largos, es preciso recordar que el niño también padece el síndrome del cambio de horario (jet lag), pues su ciclo sueño-vigilia se ve alterado.
Viajar en familia
Los viajes en familia tienen un encanto especial. Se recuerdan toda la vida. Es más que probable que los padres disfruten más que los hijos, pero para los niños las aventuras vividas junto a sus padres les dejarán recuerdos imborrables.
Los viajes con los niños dejan vínculos muy duraderos entre todos los participantes. Aprovechar el tiempo que se desconecta del trabajo y las rutinas para estar con nuestros hijos favorecerá nuestra relación y ayudará a conocernos mejor.
Viajar en familia es una de las mejores maneras de reforzar las relaciones entre padres e hijos y toda la familia en conjunto sale siempre reforzada de la experiencia. A los niños les encanta pertenecer a un grupo, se acostumbran a respetar las normas dictadas por sus padres y las siguen al pie de la letra pues eso les hará sentirse más valorados.
Viajar en familia "todos juntos" una vez al año nos da la oportunidad de olvidarnos de la ansiedad y el estrés de las rutinas, de la vida laboral y escolar, y nos ayudará a relacionarnos en un ambiente más relajado y a reforzar los vínculos familiares haciendo cosas agradables, nuevas y diferentes.
Consejos para viajar en avión con niños
- Mantenerle bien hidratado. Recordar que la presurización de la aeronave y el aire acondicionado son factores ambientales que favorecen la deshidratación.
- Proteger los oídos de los cambios de presión atmosférica, con la masticación (chicle) o haciendo comidas frecuentes y escasas.
- Si el viaje es largo, llevar pañales, ropa de muda y ropa y calzado cómodos y holgados. Los niños mayorcitos deben levantarse de su asiento siempre que puedan y así estirar las piernas.
Viajar en familia es una de las mejores maneras de reforzar las relaciones entre padres e hijos y toda la familia en conjunto sale siempre reforzada de la experiencia.
- Calcular los horarios de las comidas y del sueño teniendo muy en cuenta los tiempos utilizados en terminales y esperas.
- Para la alimentación de los bebés debéis llevar preparadas las cantidades de alimento que necesita para poder pasar los controles de salida.
- En los viajes largos, es preciso recordar que el niño también padece el síndrome del cambio de horario (jet lag), pues su ciclo sueño-vigilia se ve alterado y no puede dormir por la noche, y en cambio por el día tiene sueño.





