PRIMICIA

Nieves Álvarez, una espectacular novia con un vestido de alta costura y un ramo de calas blancas


Este fin de semana la modelo madrileña y Bill Saad celebraron su tercera boda, una unión con bendición católica en una localización de ensueño


Vestido de novia de Nieves Álvarez creado por Stéphane Rolland© MARIO SIERRA
Regina NavarroCoordinadora de ¡HOLA! Novias
15 de julio de 2026 a las 6:11 CEST

Que Stèphane Rolland iba a ser el diseñador encargado de vestir de novia a Nieves Álvarez en su boda con Bill Saad era algo que ya sabíamos y que podíamos imaginar teniendo en cuenta la relación, de más de 30 años de amistad, que une al francés y la modelo madrileña. Lo que no teníamos tan claro era el tipo de diseño con el que nos iba a sorprender la también presentadora. Podía ser un traje de corte minimalista y extremadamente cool como el que llevó en la ceremonia ortodoxa, celebrada el pasado 12 de junio en París. O un diseño mucho más nupcial, a medio camino entre lo escultórico y lo etéreo, y con esos volúmenes que caracterizan al creativo. Una pieza que había reservado para la ceremonia celebrada este fin de semana.

Media Image© Mario Sierra

Todos los detalles de su vestido de novia de alta costura

Podríamos decir que la boda de Nieves Álvarez y Bill Saad se desarrolló en tres actos. El primero fue en la catedral griega de Saint-Étienne, situada en el distrito 16 de la capital gala y sede de la Iglesia ortodoxa griega de Francia. El segundo les hizo pasar por el juzgado —un trámite obligatorio en muchos países—. El tercero, y más esperado, se desarrolló este fin de semana. Las celebraciones arrancaron el viernes, con una preboda en el hotel Plaza Athénée, en París, en la que los novios dieron la bienvenida a buena parte de los invitados —unos 180—, y en la que la modelo lució un espectacular vestido rojo firmado por Redondo Brand, que necesitó más de 400 metros de seda y 150 horas de trabajo. Pero el día grande era el sábado. 

Nieves Álvarez, espectacular vestida de novia© Mario Sierra

A media tarde, una flota de autobuses recogió a los invitados —que ya eran 250— y los trasladó hasta una localización desconocida para todos ellos que resultó ser el Château de Ferrières. Este castillo de estilo neorrenacentista, a 29 kilómetros de la capital francesa, que levantó el barón James de Rothschild a mediados del siglo XIX fue famoso (entre otras cosas) por haber sido el escenario de Diner de Têtes Surrealiste. Una velada organizada el 12 de diciembre de 1972 por la baronesa Marie-Hélène y el barón Guy Rothschild, en la que Salvador Dalí creó algunos de los tocados de las asistentes, como el diseño en forma de jaula de pájaro dorada que lució Audrey Hepburn. 

Nieves Álvarez, con su vestido de novia en el castillo de París© Mario Sierra

Un lugar tan mágico ya daba pistas sobre el look de la novia que, en este caso, debía ser mucho más llamativo que los que habíamos visto antes (aunque eso fuera realmente difícil). Pero lo logró. Nieves descendió la escalinata hasta el altar flanqueada por sus hijos, Adriano y Brando, mientras Bianca, con un traje rojo de escote palabra de honor, de Jorge Redondo, sostenía la cola del traje de su madre. Y fue en ese momento cuando todos los asistentes pudieron ver su impresionante vestido. 

Nieves Álvarez, en las escaleras del chateau© Mario Sierra

Para la ocasión, la modelo lució un impresionante diseño de alta costura de Stéphane Rolland. Se trataba de una prenda con el cuerpo encorsetado, de cuyo escote salía un volumen envolvente que simulaba los pétalos de una flor. Un detalle que ha estado presente en varias colecciones del francés. Lo vimos, por ejemplo, en la propuesta de alta costura primavera-verano 2023 o el pasado mes de abril durante la décima edición de Barcelona Bridal Night, en el que fue su primer desfile en España. En esa ocasión, aunque Nieves no desfiló de blanco, sino de negro y rojo, sí lució unos importantes volúmenes de inspiración floral, aunque ubicados a la espalda, no alrededor del cuerpo. La falda, recta, marcaba con suavidad su silueta y se abría en una imponente cola.

"Este vestido requirió unas 500 horas de trabajo; en su confección participaron tres costureras y Philippe, uno de los directores del taller. Utilizamos 20 metros de crepé de seda, así como 10 metros de organza y gazar, para lograr ese movimiento mágico que envuelve los hombros, como si Nieves fuera el centro de una rosa blanca", explica a ¡HOLA! el propio Stéphane Rolland.

Nieves Álvarez, a la entrada del chateau© Mario Sierra

El diseñador que, como contábamos al inicio, mantiene con la modelo una amistad de más de 30 años, nos cuenta que no tuvo que pensar demasiado en cómo dar forma a este diseño tan especial, sino que todo el concepto fue surgiendo de forma instintiva en su mente. "Ella es una persona muy importante en mi vida, y realmente quería crear para Nieves el vestido definitivo de mi carrera".

La modelo combinó su traje nupcial con zapatos de Aquazzura, joyas de Bvlgari y un elegantísimo ramo de calas blancas, una elección llena de significado. 

Un primer plano de Nieves Álvarez© Mario Sierra
Zapatos de novia de Aquazzura de Nieves Álvarez© Mario Sierra

Las calas son originarias de Sudáfrica. Se introdujeron en Europa a finales del siglo XVIII y desde entonces se han extendido por todo el mundo, sobre todo a lo largo del siglo XX. Ha sido su durabilidad y robustez lo que la ha convertido en una de las preferidas de los floristas y pronto estuvieron muy presentes en las bodas. Y es que el significado de estas flores está relacionado con la pureza y la inocencia, dos valores que, tradicionalmente, han tenido mucho que ver con las novias; también con un nuevo comienzo y con la tranquilidad.

Media Image

Los otros vestidos de novia de Nieves Álvarez

Si en la ceremonia ortodoxa alguien esperaba ver a Nieves vestida como una novia tradicional, en el sentido más estricto de la palabra —con vestido largo, cola y velo—, no fue así. La modelo se decantó por un vestido-abrigo de largo midi en gazar de lana color marfil. Se trataba de un diseño de la colección primavera-verano 2022 del creativo. Tenía una silueta larga y fluida, un cuello alto estructurado y una original capucha trasera que caía hasta la cintura, dejando parte de la espalda al descubierto. Igual de potentes que el vestido fueron los accesorios: una escultura de una piedra blanca que ayudaba a ceñir la cintura, unos guantes largos ligeramente más claros que la prenda principal y unas gafas de sol cat eye y de tamaño XL.

Tras su boda, caminando de la mano por la capital francesa© OLEG COVIAN

Tampoco cumplió con lo establecido en la preboda. Si la mayoría de novias optan por el blanco, ella se decantó por el rojo. Confió en Redondo Brand y en Jorge Redondo, uno de los diseñadores españoles con mayor proyección de los últimos años, para crear un vestido completamente a medida. El diseño combinaba un cuerpo de crepé de líneas limpias con una espectacular falda de gran volumen confeccionada mediante más de 400 metros de bieses de tafetán y organza de seda, colocados uno a uno para crear movimiento, textura y profundidad. 

Media Image© OLEG COVIAN

El resultado era una pieza de costura con una presencia casi escultórica que se alejaba de las tendencias pasajeras para reivindicar el trabajo artesanal. La confección requirió más de 150 horas de trabajo, una cifra que refleja el nivel de detalle de una creación pensada exclusivamente para ella. Lo combinó con unos stilettos de ante en color fucsia de Aquazzura y joyas de Bvlgari.