Antes de presidir la junta de accionistas de Inditex en Arteixo, Marta Ortega hizo un viaje a Mónaco. Allí, la presidenta de la compañía tenía una cita especial: el Longines Global Champions Tour, que se celebró del dos al cuatro de julio.
La hípica sigue siendo una de sus grandes pasiones y aunque colgó las botas hace casi una década, siempre que su agenda se lo permite, no se pierde los circuitos más importantes del mundo.
Sin ir más lejos, en mayo, la vimos en el Longines Global Champions Tour que se disputaba en el Real Club de Campo Villa de Madrid; y como avanzamos hace tan sólo unos días, el próximo día diez, el centro hípico Casas Novas -que su padre, Amancio Ortega, puso en pie en el año 2000- acogerá su Concurso de Saltos Internacional.
Marta Ortega y Carlos Torretta, cita familiar en la hípica
En esta ‘escapada’ al Principado, no estaba sola. La acompañaba su marido, Carlos Torretta, y su pequeño Manuel, al que sostenía en brazos mientras disfrutaba, como espectadora de excepción, de una competición en la que Carlota Casiraghi se convirtió en una de las grandes protagonistas.
Al igual que Marta Ortega, desde que era pequeña, los caballos han sido, también, sus fieles compañeros. En su caso, los que le enseñaron que "lo primero que se aprende es a caer" y que, cuando lo haces, hay que celebrarlo -como cuenta en su primer libro en solitario, La fêlure, que tantas alegrías le está dando-.
El significado especial del Longines Pro Am Cup para Carlota Casiraghi
La 'princesa filósofa' no sólo encuentra su refugio en los libros, y esta competición es uno de sus eventos ineludibles. Además, este año era todavía más significativo para ella: se cumplía el 20º aniversario de la competición internacional de salto de Montecarlo; y se entregaba el Longines Pro Am Cup.
Este singular concurso, en el que un jinete o amazona amateur se empareja con un profesional en una carrera de relevos, fue impulsado por la propia Carlota hace más diez años, en el 2010, y el día tres tomaba como escenario el legendario Port Hercule.
Junto a su madre, Carolina de Mónaco -muy elegante con un conjunto de blusa blanca y un pantalón amarillo-, y Mélanie-Antoinette de Massy -ahijada de la princesa Carolina-, Carlota ejercía de perfecta madrina y presentaba el premio -que se llevaron Lisa y su padre, Emanuele Gaudiano- dotado con 20.000 euros que se destinaron a la organización benéfica AMADE. Una fundación que preside la princesa Carolina, tomando así el testigo de su madre, la inolvidable princesa Grace.
Los aplaudidos looks de Chanel de Carlota Casiraghi en Mónaco
Carlota escogió para la ocasión un aplaudido look: un vestido midi de seda multicolor de su firma preferida, Chanel.
Al día siguiente, Carlota regresaba al circuito para poner el broche perfecto a la gran final y entregar el Gran Premio Príncipe de Mónaco. Unas horas antes había estado con su madre y su hermana Alexandra, en el 40º aniversario de Les Ballets de Montecarlo, pero no faltó a su nueva cita con el mundo ecuestre.
Esta vez, espectacular, con un vestido blanco -de nuevo, de la firma de la que es embajadora-, el pelo recogido en un moño de bailarina -en un guiño al ballet- y unas sandalias joya de inspiración romana.








