Carlos Felipe y Naomi de Orleans nos reciben en Mónaco y nos presentan a su hija: "Tiene los ojos azules de Francia, muy de los Orleans"


"Mi madre es una abuela cariñosa y presente, y verla emocionada con Elisabeth, su decimocuarto nieto, resulta conmovedor", dice el hijo de Beatriz de Orleans


La pareja, que cumplirá tres años de matrimonio en septiembre, pasa su tiempo entre el Principado y la casa de campo que tiene en la Provenza© David Niviere
3 de julio de 2026 a las 6:00 CEST

Hay imágenes que dicen más que mil palabras y solo con ver cómo miran a su pequeña es suficiente para afirmar que están atravesando uno de los momentos más felices de sus vidas. Carlos Felipe de Orleans y su mujer, Naomi-Valeska Kern, dieron la bienvenida a su primera hija, Elisabeth Victoire Jeanne Marie, el pasado 15 de abril en Mónaco, donde ahora han recibido a ¡HOLA! para hablarnos de esta nueva etapa.

Carlos Felipe y Naomi de Orleans nos reciben en Mónaco y nos presentan a su hija© David Niviere

Para el hijo de Beatriz de Orleans, Elisabeth es su segunda hija, ya que de su anterior matrimonio —con Diana Alvares Pereira de Melo— tiene una niña de 14 años llamada Isabella, que es ahijada de Felipe VI.

A Carlos Felipe, de 53 años, y Naomi, de 45, el amor les dio una segunda oportunidad, después de haber estado casados anteriormente. Sus caminos se cruzaron inesperadamente, se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro y en septiembre de 2023 terminaron contrayendo matrimonio en una íntima ceremonia. Un cambio de rumbo que ninguno de los dos esperaba y que les ha traído el mejor regalo de sus vidas: su primera hija en común.

La pareja, que cumplirá tres años de matrimonio en septiembre, pasa su tiempo entre el Principado y la casa de campo que tiene en la Provenza© David Niviere
La pareja, que cumplirá tres años de matrimonio en septiembre, pasa su tiempo entre el Principado y la casa de campo que tiene en la Provenza

¿Cómo estáis viviendo estos primeros meses con vuestra hija?

CARLOS FELIPE.—Son meses de una dulzura infinita. Elisabeth ha transformado nuestras vidas y le ha dado un ritmo nuevo. Es una felicidad que las palabras apenas alcanzan a describir.

Un nombre con historia y mucho significado

¿Por qué elegisteis el nombre de Elisabeth Victoire Jeanne Marie?

NAOMI.—Cada uno de estos nombres tiene un profundo sentido para nosotros. Elisabeth es un nombre común en nuestras dos familias y evoca a la vez grandes figuras francesas y europeas. Victoire, porque Elisabeth es el fruto de la victoria de nuestro amor. Jeanne rinde homenaje a Francia y a su historia a través de su santa patrona, Santa Juana
de Arco, una mujer con fuerza y determinación. Y Marie pone a nuestra hija bajo la protección de la Santísima Virgen María, algo que significa mucho para nosotros, como familia profundamente unida a la fe católica.

¿A quién se parece por ahora?

N.—Es muy sencillo: tiene mi belleza y mi inteligencia; el resto lo ha heredado de su padre (risas). Ahora en serio, se parece a los dos.

C. F.—¡Pero tiene los ojos azules de Francia, muy de los Orleans!

Carlos Felipe y Naomi de Orleans pasean por las calles de Mónaco con su primera hija en común, Elisabeth Victoire Jeanne Marie, que nació el pasado 15 de abril© David Niviere
Carlos Felipe y Naomi de Orleans pasean por las calles de Mónaco con su primera hija en común, Elisabeth Victoire Jeanne Marie, que nació el pasado 15 de abril

¿Qué pensasteis al verla por primera vez?

C. F.—La tuve en mis brazos con apenas unos minutos de vida y fue una sensación de plenitud total, mezclada con una emoción que me desbordó. En ese instante, ya nada más existía. Comprendes que la vida acaba de cambiar para siempre.

¿Cuáles son vuestros momentos favoritos del día con ella?

N.—Por la mañana, cuando nos despertamos todos juntos en la cama. Ahí nos regala sus primeras sonrisas. Pero también está la noche, ese momento antes de acostarla en el que el tiempo parece detenerse. Son instantes sencillos, pero los más preciados.

En la familia estarán muy contentos.

C. F.—Ver la felicidad de sus abuelos es algo conmovedor. Más aún porque, para el padre de Naomi, ¡se trata de su primera nieta!

La pareja posa con la pequeña, a la que bautizarán pronto. "Se celebrará en Mónaco, en un marco íntimo y lleno de espiritualidad", nos cuentan © David Niviere
La pareja posa con la pequeña, a la que bautizarán pronto. "Se celebrará en Mónaco, en un marco íntimo y lleno de espiritualidad", nos cuentan

Al formar parte de una familia con una historia tan rica, ¿qué tradiciones o valores os hace especial ilusión transmitirle desde la cuna?

C. F—Más allá de la historia, nos importan los valores: la fe, el sentido del deber, el apego a Francia, a Alemania y a sus raíces. Deseamos que crezca orgullosa de su herencia, sin olvidar jamás lo esencial: la bondad del corazón.

N.—Es importante darle las herramientas que necesitará para tener una vida feliz. Queremos que se desarrolle plenamente y llegue a ser una persona valiosa para la sociedad. Deseamos que sea curiosa, que descubra el mundo con la mente abierta y que nunca deje de aprender. Le inculcaremos el respeto y la empatía para actuar con bondad. Y también queremos transmitirle el valor de afrontar los desafíos de la vida.

Doble celebración a la vista: bautizo y aniversario

¿Seguís viviendo entre Mónaco y la Provenza?

C. F.—Sí, esos dos lugares marcan el ritmo de nuestra vida. Mónaco es nuestro puerto de amarre cotidiano y la Provenza sigue siendo ese refugio familiar donde nos gusta recargar fuerzas. Elisabeth crecerá entre el mar y la luz del sur.

¿Pensáis celebrar próximamente el bautizo de la pequeña?

C. F.—Sí, el bautizo se celebrará en Mónaco, en un marco íntimo y lleno de espiritualidad.

Media Image© David Niviere

¿Habéis pensado ya quiénes serán sus padrinos?

N.—Lo hemos meditado mucho porque es esencial para nosotros. Serán personas cercanas y de confianza que acompañarán a Elisabeth a lo largo de toda su vida.

En septiembre celebraréis vuestro tercer aniversario de boda, y esta vez como padres. ¿Habéis previsto algo especial para la fecha?

C. F.—El verdadero regalo de este aniversario es vivirlo siendo tres. Tres años de matrimonio es aún muy poco, pero este tiempo nos ha llevado exactamente donde soñábamos. Más que una gran fiesta, lo que deseamos sobre todo es saborear lo que hemos construido: un hogar, una familia y una complicidad que crece cada día. El lujo, ahora, es el tiempo que pasamos juntos, los tres.

Naomi, la emoción de una madre primeriza

¿Cómo viviste el embarazo?

N.—Sorprendentemente bien. No tuve ningún problema. Estuve acompañada por el Centro Hospitalario Princesa Grace de Mónaco y disfruté de cada etapa. Sentir que llevaba la vida dentro de mí fue una experiencia única.

¿Cómo llevas el posparto?

N.—Durmiendo poco, con muchas emociones y escuchando a mi cuerpo. Es una etapa de recuperación y descubrimiento, pero magnífica y me apoyo en Carlos Felipe.

“Lo que deseamos es saborear lo que hemos construido: un hogar, una familia y una complicidad que crece cada día. El lujo, ahora, es el tiempo que pasamos juntos, los tres”

Ser madre, ¿es como lo imaginabas?

N.—Ser madre es aún más fuerte que todo lo que había podido imaginar. No puedes prepararte para la intensidad de este amor: te atrapa desde la primera mirada. Lo que más me sorprende es hasta qué punto todo se vuelve de repente más sencillo. Las prioridades se redefinen por sí solas. Cada día junto a Elisabeth me enseña algo, sobre ella, pero también sobre mí. Es exigente, hay cansancio y dudas, pero descubres en ti una fuerza y una paciencia que no conocías. Nada pesa frente a la felicidad de verla crecer. Ser su madre es, sin ninguna duda, lo más bonito que me ha pasado. ¡Dan ganas de tener más! (risas).

¿Qué es lo mejor y lo más difícil hasta ahora?

N.—Desde que Elisabeth está aquí, vivo la aventura más hermosa de mi vida y a la vez, soy consciente de que se trata del mayor desafío. Es una felicidad indescriptible y, al mismo tiempo, una responsabilidad enorme. Lo más difícil en este momento es aprender a gestionar el cansancio: ¡nunca habría imaginado poder aguantar solo con unas pocas horas de sueño! También siento mucha emoción al ver a mi padre tan maravillado con su primera nieta. Pero, por otro lado, me pesa pensar que mi madre, que falleció hace dos años, no haya podido conocer esa felicidad. En cuanto a lo mejor, sin dudarlo, es descubrir a Elisabeth un poco más cada día.

¿Cómo ves a Carlos Felipe como padre?

N.—Está completamente loco de amor por su hija. Casi no se separa de ella y disfruta de cada instante. Tiene la ventaja de la sabiduría que da la edad, lo que le suma aún más ternura.

Media Image© David Niviere

Naomi, eres una mujer deportista: ¿te cuidaste de alguna manera especial durante el embarazo?

N.—Soy una persona muy activa y fue duro para mí vivir sin practicar deportes de combate, tiro deportivo o equitación, todos claramente desaconsejados durante el embarazo. Tuve que armarme de paciencia y reducir el ritmo. Lo sustituí por largos paseos con mis perros y actividades más tranquilas.

¿Has podido retomar ya tus rutinas?

N.—Poco a poco, y siempre con el visto bueno de los médicos. El deporte forma parte de mi equilibrio, así que tengo muchas ganas de recuperar progresivamente mis hábitos, pero sin ninguna prisa.

La experiencia de Carlos Felipe

¿Qué es lo que más admiras de Naomi como madre?

C. F.—Su instinto y su calma. Tiene una forma natural de cuidar de Elisabeth. Su fuerza y su entrega me impresionan cada día.

¿Cómo está viviendo tu hija Isabelle, de 14 años, la llegada de su hermana?

C. F—Está en una nube. Ver nacer esa complicidad entre mis dos hijas, a pesar de la diferencia de edad, es una de mis mayores alegrías. Isabelle ha acogido a Elisabeth con una ternura admirable. Y está muy orgullosa de ser la hermana mayor; es consciente de sus responsabilidades hacia su hermana pequeña. Es atenta y protectora. Le encanta cogerla en brazos y cuidarla.

Un primer plano de Elisabeth, que, por el momento, dicen sus padres que se parece a los dos, aunque Carlos Felipe recalca que el color de sus ojos es "de los Orleans"© David Niviere
Un primer plano de Elisabeth, que, por el momento, dicen sus padres que se parece a los dos, aunque Carlos Felipe recalca que el color de sus ojos es "de los Orleans"

¿Cómo vives la paternidad hoy? ¿Es como la primera vez?

C. F—La emoción es igual de intensa que en el nacimiento de Isabelle, pero la experiencia y la sabiduría de la edad me aportan serenidad. Saboreas más el instante, lo relativizas, disfrutas de cada etapa sin los mismos miedos que con el primer hijo.

¿Cómo ha vivido tu madre la llegada de una nueva nieta? ¿Cómo es como abuela?

C. F—Con una felicidad inmensa. Es una abuela cariñosa y presente y ver su emoción ante Elisabeth, su decimocuarto nieto, resulta conmovedor.

Sientes un gran cariño por España, donde viviste un tiempo. ¿Le darás a conocer nuestro país a Elisabeth en el futuro?

C. F—Por supuesto. Igual que le di a conocer España a mi hija Isabelle y luego a mi esposa Naomi, Elisabeth descubrirá desde muy pequeña las maravillas de este país al que estoy tan unido. Lo sabéis bien: soy español de corazón, España ocupa un lugar muy especial en mi vida. Tengo muchas ganas de transmitirle mi amor por este país, por su cultura, su calidez y su gente.