Hay quienes pasan por alto muchas cosas. Quienes llegan a la cima sin volver la vista atrás para recordar el esfuerzo que les costó alcanzarla y valorar a quienes les tendieron una mano durante el camino. Madonna nunca ha sido una de ellas. La Reina del Pop siempre ha tenido muy claro de dónde viene y todo lo que tuvo que atravesar para llegar a lo más alto. Detrás del icono mundial hubo una joven, criada en Míchigan, que aterrizó en Nueva York con una maleta cargada de ilusión (porque de dinero iba prácticamente vacía) y el sueño de hacerse un hueco en la música. “Fue la primera vez que viajé en avión y la primera vez que viajé en taxi. Vine aquí con 35 dólares en el bolsillo. Fue lo más valiente que he hecho”, ha contado. Las calles, los clubes clandestinos y los apartamentos ilegales fueron sus primeros escenarios y sus primeros oyentes.
Sin embargo, durante un año encontró refugio entre las paredes del Music Building, en el número 584 de la Octava Avenida. Aquel edificio se convirtió en su hogar y en el lugar donde dio forma a algunas de las canciones que marcarían el inicio de su carrera, como Stay, Burning Up, Ain't No Big Deal o Everybody.
Aquella etapa la marcó tanto que, más de cuatro décadas después, sigue reivindicando sus raíces. Con Confessions II, su próximo álbum, que verá la luz el 3 de julio, no solo ha vuelto a lanzar mensajes sobre la desconexión digital. El pasado 5 de junio, durante la presentación del disco en el histórico Beacon Theatre de Manhattan, pidió al público: “Guarden sus malditos teléfonos y conéctense”. Un comentario que recordó a su reciente aparición junto a Sabrina Carpenter en Coachella, donde confesó sentirse extraña al ver más móviles grabando que personas titubeando sus canciones.
Pero ahí no ha quedado el asunto, ha ido un paso más allá, y acaba de asociarse con Bilt para cubrir el alquiler de músicos residentes en el Music Building de Nueva York. “El dinero se proporcionó únicamente porque Madonna quería apoyar a los músicos del edificio donde comenzó su carrera”, explicó el administrador del inmueble. Una forma de devolver al lugar que la ayudó a convertirse en quien es hoy parte de todo lo que le dio.
Cómo acabó Madonna viviendo en el Music Building de Nueva York
“Vivía ilegalmente en un edificio en el Distrito de la Moda”, recordó la intérprete durante una entrevista reciente con Ankur Jain, fundador y director ejecutivo de Bilt. La escena parece sacada de una película sobre el Nueva York más salvaje de principios de los ochenta: sin calefacción, en pleno invierno y sobreviviendo como podía. “No había calefacción en pleno invierno. Todo el mundo sabe lo fríos que son los inviernos en Nueva York. Dormía en el suelo con un saco de dormir y me rodeaba de calefactores eléctricos”, relató.
La jugada, sin embargo, no salió precisamente bien. “Provoqué un incendio eléctrico, pero estaba durmiendo, así que me desperté y estaba rodeada de llamas”, explicó. Con apenas unos dólares en el bolsillo y ningún plan alternativo, Madonna hizo lo que llevaba haciendo desde que llegó a la ciudad: seguir adelante. “No tenía dónde vivir, así que me escapé a este edificio llamado The Music Building en la Octava Avenida”, añadió sobre el legendario edificio de Midtown Manhattan, que acabaría convirtiéndose en refugio, estudio improvisado (identificado con un simple cartel en la puerta que rezaba “604”) y punto de partida de una de las carreras más exitosas de la historia del pop.
Pero no estaba sola, compartió el estudio con otra banda, “un total de ocho personas”, que dividían los gastos y pagaban el alquiler a base de conciertos. “Tocábamos en Long Island o en Nueva Jersey y... no se lo digas a nadie... También tocábamos en algunos clubes realmente pésimos del Upper West Side. Si teníamos suerte, conseguíamos un concierto en CBGB o Max's”, recordó cuando visitó su estudio en el Music Building.
Madonna también recurría al modelaje para ganar algo de dinero mientras intentaba abrirse camino en Nueva York. “Cuando me mudé a Nueva York era bailarina, así que hice mucho modelaje. Modelaje de desnudos. Se ganaba muy bien y los horarios eran muy flexibles, por eso decidí hacerlo. No era porque me gustara quitarme la ropa ni nada parecido. Lo hacía principalmente cuando era bailarina”.
La artista explicó que volvió a recurrir a ello cuando apostó por la música y las cosas empezaron a complicarse económicamente. “Cuando decidí convertirme en músico, volví a hacerlo cuando estaba realmente desesperada y no conseguíamos conciertos”, recordó.
El Music Building de Nueva York: el refugio donde Madonna dormía entre amplificadores antes de ser famosa
Ubicado en el número 584 de la Octava Avenida, en pleno Midtown de Nueva York, el Music Building no era un edificio cualquiera. Era el refugio de músicos sin un dólar en el bolsillo, el cuartel general de bandas convencidas de que estaban a una maqueta de cambiar la historia de la música y el hogar improvisado de quienes perseguían un sueño demasiado grande para permitirse un alquiler decente. Con 12 plantas y 69 salas de ensayo, grabación y producción, terminó convirtiéndose en el mayor complejo musical de Manhattan. Y, quizá lo más importante para sus inquilinos, nunca cerraba: sus puertas permanecían abiertas las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Por eso muchos no solo ensayaban allí; directamente vivían allí. O, al menos, pasaban más tiempo entre sus paredes desconchadas que en cualquier otro sitio. "Probablemente había dos o tres bandas por habitación, y las compartíamos por turnos", recordó Madonna en una entrevista con Bilt. "Puse mi almohada donde había un bombo de pedal. Ahí dormía".
Desde 2005, el proyecto cuenta además con una nueva sede a solo cinco minutos del centro de Chicago, The Music Building Chicago (antes The Music Garage), con más de 100 estudios y suites de producción, nueve salas de ensayo completamente equipadas y un espacio para actuaciones en directo.
Hoy, los pasillos del edificio siguen pareciendo un museo del rock hecho a mano. Las paredes están cubiertas de grafitis, firmas, dibujos y mensajes que generaciones enteras de músicos fueron dejando a su paso mucho antes de saber si acabarían llenando estadios o quedándose por el camino. "Mira cómo están todos los grafitis y demás. Así es como se veía cada piso", explicó Madonna durante su visita al edificio.
La filosofía, sin embargo, apenas ha cambiado. Sigue siendo un refugio para músicos emergentes que buscan un espacio asequible donde tocar, grabar y sobrevivir mientras persiguen una oportunidad. Y hay un detalle que resulta casi poético: en su web, el edificio destaca que sus instalaciones incluyen calefacción durante todo el invierno. Teniendo en cuenta que Madonna acabó allí después de provocar accidentalmente un incendio mientras intentaba calentarse con varios calefactores eléctricos en otro edificio, cuesta no preguntarse si están enviando alguna señal.
Entre sus inquilinos más célebres figura la propia Madonna, que durante una temporada en 1981 llegó a vivir clandestinamente entre aquellas paredes antes de seguir utilizando sus instalaciones hasta mediados de 1983. También pasaron por allí nombres como Billy Idol, Joey Ramone o The Strokes.
Madonna vuelve al Music Building para ayudar a los músicos que empiezan como ella
La artista se ha asociado con Bilt, la plataforma especializada en beneficios y servicios vinculados al hogar, para cubrir un mes de alquiler a músicos residentes en el legendario Music Building de Nueva York, el mismo edificio de Midtown donde ella sobrevivió, creó y empezó a construir su carrera.
La iniciativa forma parte de la colaboración entre Madonna y Bilt con motivo del lanzamiento de "Confessions II", previsto para el 3 de julio y concebido como continuación de su icónico álbum de 2005, Confessions on a Dance Floor. A través de este acuerdo, varios artistas podrán acceder a un mes de alojamiento gratuito en un espacio que durante décadas ha funcionado como refugio creativo para músicos que llegan a la ciudad con poco más que una idea y muchas ganas de intentarlo.
"Los artistas llegan a Nueva York todos los días con un sueño y, a menudo, con poco más. Aunque tuve que luchar mucho cuando llegué aquí sin nada, recuerdo con mucho cariño esta etapa de mi vida. La creatividad, la diversidad y la comunidad de artistas que se apoyan mutuamente, a la vez que tienen la libertad de experimentar, es algo que jamás habría experimentado en otro lugar", explicó Madonna en un comunicado enviado a PEOPLE.
La colaboración también incluirá para los miembros de Bilt un vinilo exclusivo de edición limitada de Confessions II, con diseño personalizado y fotografías de Raphael Pavarotti. Además, Madonna será la protagonista de una edición especial del concurso mensual de Bilt, Rent Free, que ofrece a sus participantes la posibilidad de ganar hasta 2.500 dólares destinados al alquiler.









