Este sábado, Rocío Crusset se dio el 'sí, quiero' con Charlie Schein en Nueva York, una boda íntima y sencilla de la que apenas han trascendido detalles, pero de la que cada vez aparecen nuevas imágenes que nos dejan ver, a través de una mirilla, cómo fue este especial día para la familia de la modelo. Fue hace apenas unos días cuando nos enteramos de que la hija de Carlos Herrera se iba a casar con el empresario estadounidense, a quien conocimos por primera vez, y de forma pública, hace apenas unos meses. La historia de amor de ambos se supo a finales de 2025, cuando él apareció junto a ella en la final de MasterChef Celebrity apoyando a su suegra, Mariló Montero. Ahora, ya como marido y mujer, toca hacer memoria de la que, probablemente, haya sido una de las jornadas más especiales de sus vidas.
Además de las bonitas imágenes y la confirmación de que el vestido de novia ha sido un propio diseño de Rocío, un toque de lo más personal para un enlace que ha sido llevado con la mayor discreción, han aparecido vídeos en redes sociales en los que se puede ver al periodista y la modelo en el mítico baile padre-hija que se da en todas las bodas, pero que ha contado con un giro inesperado. Grabados por algunos de los invitados al enlace, Carlos y Rocío han protagonizado un auténtico momentazo ante los asistentes: unas sevillanas improvisadas que pusieron el toque folclórico a la emocionante velada en la Gran Manzana, y que dejaron claro que, a nivel cultural -y aunque la hija de los periodistas resida en Nueva York y haya hecho carrera allí-, hay supremacía andaluza.
Como se pudo ver durante su visita exprés a la Feria de Sevilla el pasado abril, donde Rocío y Charlie fueron fotografiados en actitud cariñosa y pasándoselo en grande junto a Alberto y Blanca, el empresario estadounidense se ha integrado por completo en la familia de la modelo. Fue ella misma quien contó que su novio "se lleva muy bien" con sus padres y su hermano: "Es un chico encantador. Normal, tranquilo, buena gente, sobre todo. Es súper buena persona y súper sensible. Yo le quiero mucho y mi familia también. ¡Ya está metido y ya es el tío Charlie!", explicaba la modelo.
Los detalles de la boda neoyorquina con toque español
Carlos Herrera ha contado a Vanitatis que la boda fue "en inglés y español, en los Jesuitas, con algunos pequeños detalles judíos por el padre de Charlie. La madre es católica". Después de la ceremonia religiosa, se reunieron para celebrarlo en un restaurante de Park Avenue. "Brindamos con manzanilla de Sanlúcar. Hubo pata de jamón ibérico con su cortadora. Y acompañamos la comida con vino de Canarias y Rioja", ha narrado el periodista, explicando la riqueza cultural del enlace.
En cuanto al precioso vestido de encaje de la propia Rocío ha diseñado para la velada, la diseñadora de 31 años se ha apoyado en una amiga, que ha cosido la pieza con las ideas que ella misma compartió con ella. Ha creado una pieza de encaje de manga tres cuartos, con capas superpuestas. La parte más impresionante del diseño es la espalda, con un profundo escote. Para ceder todo el protagonismo a esta zona, recogió su melena en un moño bajo decorado con flores blancas.
Arropada por su familia
Al enlace solo acudió su entorno más cercano. Además de sus padres y sus amigos, no faltó el hermano de la novia, Alberto Herrera, acompañado de su mujer, Blanca Llandres, quienes ya se dejaron ver disfrutando de las mieles turísticas de la ciudad que nunca duerme. Posando en Times Square, visitando la Capilla de San Pablo o mezclándose entre los atributos del icónico toro de Wall Street, Alberto y Blanca no dudaron en aprovechar las horas previas a la boda para degustar los rincones más fotografiados de la Gran Manzana. También hubo tiempo para comer con la futura novia, visitar Central Park y disfrutar de las delicias de una ciudad en la que hay una sorpresa en cada esquina: ya sea un rascacielos, un restaurante que apareció en una oscarizada película o un ciudadano poniéndole banda sonora a la calurosa jornada. Sin duda, han aprovechado por completo el viaje exprés a Nueva York y, en esta ocasión, han visto los toros desde la barrera tras su boda el pasado mes de octubre en Sanlúcar de Barrameda. "Cuando vi a mi padre con mi hermana se me cayeron dos lagrimones", ha admitido el periodista hace unas horas sobre el enlace.











