La Gran Manzana ha sido el escenario perfecto para poner el broche de oro a una historia de amor de película. Rocío Crusset, hija de Carlos Herrera y Mariló Montero, y el empresario estadounidense Charlie Schein ya son marido y mujer. Tal y como habían planeado, la pareja ha celebrado un enlace religioso, íntimo y blindado en Nueva York, ciudad natal de él y residencia de la modelo desde hace ocho años. El secreto mejor guardado de la boda, el vestido de la novia, por fin ha visto la luz, y el resultado no podía ser más inspirador y fiel al estilo sofisticado y a la vez relajado que caracteriza a la también diseñadora de joyas.
Rocío Crusset, una novia bohemia con vestido de encaje en Nueva York
Para su gran día, Rocío se ha alejado de los convencionalismos nupciales más clásicos para apostar por un estilo bohemio, romántico y con un inconfundible aire vintage. Gracias a las imágenes que ella misma ha publicado del enlace, podemos ver a la modelo enfundada en un espectacular vestido fluido, confeccionado íntegramente en un delicado encaje floral blanco impoluto.
El diseño destaca por un favorecedor escote en 'V' en la parte delantera, equilibrado por unas románticas mangas cortas fluidas estilo mariposa para estilizar la zona del torso. La falda, una auténtica obra de arte, está estructurada en un original patrón asimétrico de varias capas o volantes escalonados que aportan una textura y un movimiento preciosos al caminar, rematando en una ligera y cómoda cola que de ninguna forma le ha impedido disfrutar de la ceremonia.
Uno de los detalles más impactantes del vestido se encuentra en la espalda. Como revelan las románticas instantáneas de la pareja bailando y dándose un beso a la salida del enlace, el vestido cuenta con un profundo escote posterior en 'V', cuya sensualidad está medida al milímetro para no sacrificar la elegancia ni, sobre todo, el protocolo, al tratarse de una boda religiosa.
Por su parte, el novio, Charlie Schein, ha optado por un traje oscuro de corte clásico con corbata estampada y mocasines, añadiendo un toque divertido y muy neoyorquino al ponerse unas gafas de sol a la salida de la iglesia.
Siguiendo la premisa del "menos es más" que rige prácticamente todo su armario de diario (y de invitada), Rocío ha complementado su estilismo de novia con un moño bajo de bailarina adornado con un sencillo aplique floral blanco. Durante la ceremonia, eso sí, ha llevado un velo de tul que ha retirado apenas se han dado oficialmente el 'sí, quiero'.
Unos zapatos de salón de raso blanco acabados en punta redondean este look nupcial inolvidable, que se corona con el tradicional ramo de flores en mano. La modelo ha elegido uno de tamaño mediano, tallo corto y estética silvestre, en línea con el estilo bohemio del conjunto.
La ceremonia, marcada por el máximo secretismo para proteger la privacidad de los novios, ha contado con la presencia del núcleo familiar más cercano de la pareja. Carlos Herrera ha tenido el orgulloso papel de padrino, caminando del brazo de su hija hasta el altar, mientras que Mariló Montero ha llegado a la iglesia acompañada del hermano de Rocío, Alberto Herrera, y su mujer Blanca Llandres.
De esta manera, se sella una historia de amor que, aunque saltó a los medios a finales de 2025, ha demostrado estar más que consolidada. El financiero ha logrado integrarse a la perfección en la familia española de la modelo -dejándose ver incluso en la Feria de Sevilla este pasado mes de abril- y se ha ganado el cariño de sus suegros, quienes han elogiado públicamente su madurez y bondad.








