El 23 de marzo de 2024, Silvia Tortosa falleció en una clínica de Barcelona, donde permanecía ingresada desde hacía tres meses a causa de una larga enfermedad. Tras su repentino fallecimiento, se supo que había excluido de su testamento a su marido, Carlos Cánovas, a pesar de haber compartido más de dos décadas de vida en común. La decisión se debió, según trascendió, a unas infidelidades de las que ella llegó a tener conocimiento. Por este motivo, la actriz optó por nombrar como única heredera a su mejor amiga, Ana Congost, quien hasta ahora se había mantenido en silencio. Este miércoles 11 de marzo, Congost acudió al plató del programa Y ahora Sonsoles, donde su testimonio no dejó indiferente a nadie. Por ello, regresó este jueves 12 para continuar relatando su versión y desvelar más detalles sobre lo ocurrido y sobre todo lo que rodea a la historia de la artista.
Ana Congost, visiblemente emocionada al rememorar los momentos más difíciles que vivió junto a su íntima amiga, ha relatado uno de los episodios más dolorosos en la vida de Silvia Tortosa. "Cayó en depresión tras las infidelidades de Carlos", ha afirmado de manera tajante, refiriéndose a Carlos Cánovas, dejando claro el profundo impacto que estas traiciones tuvieron en su amiga.
A continuación, ha explicado cómo se desarrolló aquel periodo complicado: "Ella era consciente de su depresión y me dijo que quería ingresar en la clínica Clínica López Ibor. Se ingresó allí de mutuo propio, porque así lo decidió, a la vuelta de un viaje a Atlanta. Aunque intentaba seguir adelante, no terminaba de asimilar la situación que estaba viviendo. Era evidente que, por mucho que quisiera salir adelante, su mente no podía procesar todo lo que le había ocurrido".
Congost ha añadido que la estancia en la clínica fue breve: "Le dijeron que una persona como ella no podía permanecer allí y, después, buscamos un hotel-residencia donde pudiera recuperarse en un entorno más adecuado. Durante ese tiempo estuvo muy poco medicada. Antes sí tomaba algo para dormir, pero nunca tuvo una medicación excesiva, ni siquiera a raíz de la depresión".
Unas palabras que ha recogido Sonsoles Ónega sentenciando esta situación: "Las infidelidades son horribles". Por su parte, José Manuel Parada ha intentado intervenir en defensa de Cánovas, pidiendo que no se le juzgara. Sin embargo, Congost se ha mostrado firme y muy clara ante esta cuestión: "Silvia, hasta el día que murió, tuvo el teléfono a su lado y nunca quiso hablar contigo". Para completar su relato, ha querido dejar constancia de la falta de atención de Cánovas: "Desde el día que Carlos salió de casa de Silvia, no se preocupó más por ella", una afirmación que refleja el abandono que, según su amiga, sufrió la actriz durante los últimos años de su vida.
Este testimonio no solo aporta una visión íntima del sufrimiento de Silvia Tortosa, sino que también deja en evidencia las secuelas emocionales que pueden derivarse de situaciones de traición y abandono en relaciones de larga duración.
Su mansión de Puerta de Hierro, vendida
La noticia de que Ana fue la heredera universal de Silvia y que el que había sido su compañero por más de dos décadas se quedaba fuera de la última voluntad de la actriz revolucionó la crónica social de nuestro país. La intérprete y el cineasta vivían en el lujoso chalet de ella en la exclusiva zona madrileña Puerta de Hierro, una vivienda de la que echó a Carlos una vez se enteró de la infidelidad. "Quiero que se vaya de mi casa", fueron sus palabras, tal y como recordaba ayer su íntima amiga en este mismo programa.
Una propiedad que, tal y como recogía el testamento de Silvia, quedaba en manos de Ana. En referencia a esta vivienda, Congost ha confesado en exclusiva que "lleva tres meses venida", subrayando que "los propietarios están entusiasmados". "Incluso me han dicho que notan las buenas vibraciones que hubo allí con...", ha indicado.








