El conde Sigfrido de Lorena levantó, en el año 963, la primera alcazaba y gobernó la comarca como feudo independiente del Sacro Imperio romano. Cuatro siglos después, en 1308, la casa de Luxemburgo impone su reino sobre todo un imperio con Enrique VII
Los orígenes de la ciudad de Luxemburgo se remontan a la época de los romanos, aunque no fue hasta el año 963 cuando el conde Sigfrido de Lorena levantó la primera alcazaba y gobernó la comarca como feudo independiente del Sacro Imperio romano. Sigfrido, fundador de la dinastía de los Luxemburgo -Richard Wagner escribió en su honor la ópera, Los Nibelungos- construyó un castillo en la roca de Bock y sentó las bases de un país que, en los siglos venideros, sería conocido como el Gibraltar del Norte. Entre los años 1363 y 1443, el pequeño ducado consiguió mantenerse como país independiente y durante el siglo XIV, la casa de Luxemburgo impone su reino sobre todo un imperio con soberanos como: Enrique VII, emperador de Roma y duque de Luxemburgo; Juan, El Ciego, conde de Luxemburgo y Rey de Bohemia, y Carlos IV, responsable del esplendor de la ciudad de Praga.