Ante la atenta y amantísima mirada de sus padres, los príncipes herederos Naruhito y Masako, la pequeña princesa Aiko da sus primeros pasitos.
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Recién cumplido su primer año de existencia, Aiko aprende a andar; comienza a parlotear sus primeras palabras y conquista a todos con sus monerías.

22 FEBRERO 2003
Ante la atenta y amantísima mirada de sus padres, los príncipes herederos Naruhito y Masako, la pequeña princesa Aiko da sus primeros pasitos sin imaginar lo que el destino le tiene reservado.
Aunque, según la ley imperial, no le corresponde a Aiko reinar -si Naruhito no tuviera descendencia masculina, sería sucedido por su hermano, príncipe Fumihito-, Japón, fascinado por la pequeña, está decidido a reformar esa norma que, desde finales del siglo XIX, no permite que una mujer acceda al trono del Crisantemo... Y, mientras tanto, es testigo de sus primeros juegos con la vida. Recién cumplido su primer año de existencia, Aiko aprende a andar; comienza a parlotear sus primeras palabras y conquista a todos con sus monerías .
Muchos son los que consideran que el nacimiento de la pequeña ha cambiado las vidas del Príncipe heredero y la princesa Masako que, embelesados, dedican gran parte de su tiempo a su recién estrenado papel de padres. Y, especialmente, el príncipe Naruhito que se ha comprometido “a ser un padre modelo" para su hija. "También, -declara el Heredero- prometo participar de una forma activa en su vida y en su educación”. Y así lo ha hecho. El Príncipe se encarga del baño de Aiko, de su alimentación y de sacarla de paseo. La Princesa come muy bien, se ríe mucho y demuestra con sus gestos que le encanta salir a pasear por el recinto del Palacio Imperial.
Aiko y Elisabeth, vidas paralelas
Una vez más, aunque probablemente, ninguna de las dos Familias Reales (la de Japón y la de los Belgas) haya reparado en estos detalles, los gestos se repiten continuamente a ambos lados del mundo desde hace cuatro décadas: el nacimiento de Naruhito de Japón y de Felipe de Bélgica fue anunciado en el mismo número de la revista Hola; los dos se casaron muy tarde; los dos se estrenaron, a la vez, como padres y los dos están criando a dos niñas: Aiko y Elisabeth. Y ahora también, en Occidente, pese a pertenecer a culturas muy distintas, corre paralela a la de Aiko la vida de la pequeña Elisabeth, hija de los príncipes herederos Felipe y Matilde de los Belgas, que también cuenta con un año de edad.
Rubia y con una preciosa cara regordeta de ojos azules, Elisabeth le hace sus primeros guiños a la vida: balbucea sus primeras palabras, da sus primeros pasitos y divierte a todos con sus ocurrencias. Las gracias de un bebé que ignora el destino excepcional que le espera: ser la soberana de los belgas. A diferencia de Aiko, y gracias a una vieja reivindicación feminista, y amparándose en la Convención europea, -prohíbe toda discriminación en materia de sexos-, la pequeña princesa Elisabeth, que nació asistida por su padre, escuchó nada más venir al mundo los 101 cañonazos que fueron disparados en su honor para anunciar que la dinastía se había hecho mujer y que ella, por herencia directa y según lo que establece la Constitución, (la ley sálica fue abolida, en Bélgica en 1991), se convertiría en un día lejano en Reina de los Belgas. Claro que, de momento, la pequeña Elisabeth disfruta feliz de su infancia en brazos de sus padres y sus seres más queridos.
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