La princesa, guapísima, vestida con un top blanco y vaqueros azules, y su grupo de amigos llegaron al local pocos minutos antes de que lo hiciera Enrique Iglesias
Aunque inicialmente se sentaron en mesas distintas, Magdalena y Enrique acabaron disfrutando juntos de la velada hasta bien entrada la madrugada. Al parecer, fue la Princesa la que le pidió que se uniera a su grupo

3 JUNIO 2002
La princesa Magdalena y Enrique Iglesias disfrutaron de una divertida velada en la compañía de sus amigos en el Sophie´s Bar, uno de los locales de copas más distinguidos de la capital sueca.
Juntos hasta la madrugada
Una gran fiesta, con champagne y barra libre, en la que la Princesa y la estrella del pop, no dejaron de conversar, entre risas y baile, hasta bien entrada la madrugada del lunes, rodeados de la joven sociedad de Estocolmo.
Enrique Iglesias llegó más tarde
Magdalena y sus amigos llegaron al bar alrededor de las doce y media de la noche, tan sólo unos minutos antes de que Enrique Iglesias hiciera su entrada en el local. La Princesa, guapísima, vestida con un top blanco y vaqueros, y su grupo de amigos fueron recibidos por uno de los directivos del Sophie´s Bar, Ufl Fredrik von Roth -antiguo amigo de Magdalena-, y por su compañero, Marcus Kollberg.
Gran control de seguridad
Sophie´s Bar se equipó, para la ocasión, con personal extra y un fuerte control de seguridad para proteger la intimidad de los invitados. Los vigilantes impidieron, de hecho, la entrada a todo aquel que no perteneciera a la élite social de Estocolmo.
Bailó con Enrique
En compañía de la princesa Magdalena de Suecia se encontraban, entre otros, su mejor amiga, Lousie Gottlieb, que cumplía 20 años; su primo Gustaf Magsnusson; la estrella del pop Ulf Ekberg; Svante Tegner y otras compañeras de pandilla de la Princesa: Tintin Rosén y Veronica Arph.
Magdalena se acercó a Enrique
Enrique Iglesias y Magdalena se sentaron, al principio, en mesas diferentes y fue Magdalena, al parecer, la que animada por su grupo, se acercó al cantante español para pedirle que se uniera a su grupo.
Galante y educado, Enrique Iglesias, no sólo no dejó pasar la oportunidad sino que, además, puso en marcha todas sus dotes de conquistador -amena conversación, divertido y seductor baile- para retener a su lado a la bella Princesa durante toda la velada.
El concierto
Horas antes del primer encuentro, Enrique Iglesias, había actuado en el Globe, Estocolmo, ante miles de seguidores entre los que se encontraba una admiradora de excepción, la princesa Magdalena.
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