AL VOLANTE POR LA COSTA BRAVA

La carretera de costa más bonita de España: curvas, mar y silencio entre acantilados


La GI-682, que enlaza Tossa de Mar con Sant Feliu de Guíxols, es una de esas carreteras que invitan a levantar el pie del acelerador. A lo largo de apenas 22 kilómetros se suceden miradores, acantilados, calas escondidas y algunos de los paisajes más reconocibles de la Costa Brava.


Tossa de Mar- Costa Brava © Shutterstock
23 de julio de 2026 a las 7:30 CEST

La ruta comienza en Tossa de Mar, situada a 38 kilómetros de Girona, una localidad que merece una visita antes de emprender el camino. Su recinto amurallado, único en el litoral catalán, conserva el trazado medieval prácticamente intacto. Desde el faro se obtiene una de las mejores panorámicas de la población y del Mediterráneo, mientras que el barrio de Sa Roqueta recuerda el pasado marinero de la villa. Si hay tiempo, la visita puede completarse con la villa romana de Els Ametllers, testimonio de la importancia que tuvo este enclave siglos atrás.

Casco antiguo de Tossa de mar, girona© @tossaturisme

UNA CARRETERA PARA NO TENER PRISA

Aunque la distancia entre Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols se completa en poco más de media hora, lo recomendable es reservar al menos medio día para disfrutar del itinerario con calma, porque los numerosos miradores y accesos a pequeñas playas invitan a detenerse constantemente.

Tossa de mar, girona© @tossaturisme
Cada curva ofrece una perspectiva distinta del litoral.

La GI-682 serpentea por las laderas del macizo de Cadiretes, alternando tramos de bosque mediterráneo con impresionantes balcones naturales sobre el mar. Cada curva ofrece una perspectiva distinta del litoral y convierte el recorrido en una experiencia tan atractiva para quienes disfrutan conduciendo como para los amantes de la fotografía.

EL CAMINO DE RONDA, OTRA FORMA DE DESCUBRIR LA COSTA

No todo el viaje tiene que hacerse sobre el asfalto. A lo largo del recorrido aparecen varios accesos al histórico camino de ronda, un sendero que bordea la costa y permite descubrir algunos de los paisajes más salvajes de este sector de la Costa Brava.

Uno de los tramos más recomendables discurre entre la playa de la Mar Menuda y la cala Giverola. El sendero avanza entre pinares, encinas y matorral mediterráneo mientras los acantilados se precipitan sobre un mar de intensos tonos verdes y azules. En varios puntos es posible descender hasta pequeñas calas de aguas transparentes, ideales para darse un baño durante los meses de verano.

Este camino también guarda parte de la historia de la costa. Durante décadas fue utilizado por pescadores para desplazarse entre las distintas calas y, más tarde, sirvió de ruta discreta para el contrabando. Todavía pueden verse antiguos puestos de vigilancia y otros elementos que recuerdan aquel pasado.

Cala Giverola, Costa Brava© Shutterstock
Cala Giverola.

LAS CALAS EN LAS QUE PARAR

La Costa Brava está llena de pequeñas playas, y todas preciosas, como Cala Bona, Cala Pola y Cala Giverola, que se encuentran en esta ruta y atraen por la belleza de su entorno y la transparencia de sus aguas.

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Rodeadas de pinos que prácticamente llegan hasta la arena y protegidas por altos acantilados, ofrecen un escenario perfecto para tomar el sol, practicar esnórquel o simplemente disfrutar del paisaje. En temporada alta conviene llegar temprano, ya que los aparcamientos son limitados y estas calas suelen llenarse con rapidez.

monasterio de Sant Grau, Tossa de mar, Girona, Costa Brava© visittossa.com
Monasterio de Sant Grau.

MIRADORES DESDE LAS ALTURAS

A partir de Giverola, el camino de ronda deja paso definitivamente a la carretera, aunque eso no significa que terminen las vistas. Uno de los mayores atractivos de la GI-682 son los numerosos apartaderos que permiten detener el vehículo y contemplar algunas de las mejores panorámicas del litoral. Entre los más recomendables destacan los que dominan cala Futadera y cala Salions, donde el contraste entre la roca, el bosque y el mar crea una de las imágenes más representativas de esta costa.

Merece también la pena desviarse hacia Llagostera para visitar el santuario de Sant Grau, situado en pleno macizo de Cadiretes. Además de su interés histórico, ofrece una magnífica perspectiva del paisaje antes de regresar a la carretera principal.

senyor ramon calas costa brava© Shutterstock
Playa del Senyor Ramon.

EL TRAMO FINAL HASTA SANT FELIU DE GUÍXOLS

Al acercarse a Sant Feliu de Guíxols, aparecen nuevas playas menos concurridas, entre ellas Vallpresona y Senyor Ramon, conocidas por su ambiente tranquilo y frecuentadas desde hace años por quienes practican naturismo.

Más adelante surgen pequeñas calas como els Canyerets, cala Urgell o Can Dell, antes de que el paisaje se abra definitivamente para mostrar la amplia bahía de Sant Feliu de Guíxols.

Monasterio de Sant Feliu de Guixols, Costa Brava© Shutterstock
El monasterio de Sant Feliu de Guixols acoge el Museo de Historia de la Ciudad.

El gran referente patrimonial de la localidad es el monasterio benedictino, que alberga el Museo de Historia de la Ciudad y el Espai Carmen Thyssen, sede de exposiciones temporales de pintura. Muy cerca se encuentra el Espigó del Gas, uno de los mejores lugares para contemplar la bahía y fotografiar el perfil de Sant Feliu desde el mar.

Senda costera de S'Agaro, flanqueada por casas modernistas.© Shutterstock
Senda costera de S'Agaro, flanqueada por casas modernistas.

Después, la ruta puede continuar hasta la playa de Sant Pol, flanqueada por elegantes casas de estilo modernista y novecentista que recuerdan el esplendor turístico de principios del siglo XX. Desde aquí arranca el Camí de Ronda de S'Agaró, un agradable paseo junto al mar que enlaza pequeñas calas, jardines y miradores, considerado uno de los senderos litorales más bonitos de la Costa Brava.

Ermita de Sant Elm, Sant feliu de Guíxols., Costa Brava, Girona© Shutterstock
Ermita de Sant Elm, Sant feliu de Guíxols.

Como despedida, nada mejor que ascender hasta la ermita de Sant Elm. Desde este balcón natural, el periodista Ferran Agulló encontró la inspiración para bautizar este tramo del litoral como Costa Brava, un nombre que resume a la perfección el paisaje de acantilados, bosques y mar abierto que acompaña durante todo el recorrido por la GI-682.

OTRAS ACTIVIDADES DESDE EL MAR

Una de las mejores formas de apreciar la belleza de este tramo de costa es dejar el coche por unas horas y salir a navegar. Desde Tossa de Mar, empresas como Kayaks Nicolau (kayaksnicolau.cat) organizan rutas guiadas en kayak que recorren cuevas marinas, túneles naturales y calas a las que solo se puede acceder desde el agua. Es una experiencia muy recomendable para contemplar los acantilados de la GI-682 desde una perspectiva completamente distinta y acercarse a rincones como Cala Giverola o Cala Pola.

Kayak en Tossa de Mar, Costa Brava, Girona© @tossaturisme
Kayak en Tossa de Mar.

Alguna de las paradas de la ruta por la panorámica carretera también puedes hacerla para disfrutar de otras actividades, como subirte a uno de los barcos de Fondo Cristal (fondocristal.com) y realizar una excursión con visión submarina. Observarás las praderas de posidonia y la gran diversidad de peces que habitan en este espacio protegido sin necesidad de ponerte gafas ni tubo.

Si, por el contrario, te atreves a explorar el fondo marino, Tossa Sub (tossasub.com) ofrece bautismos de buceo e inmersiones guiadas en uno de los enclaves más apreciados por los submarinistas de la Costa Brava.

Creación del restaurante Casa Granados boutique Hotel, Tossa de Mar, Costa Brava, Girona© @hotelcasagranados
Creación del restaurante Casa Granados boutique Hotel, Tossa de Mar.

DÓNDE COMER Y DORMIR EN LA RUTA

La cocina marinera forma parte de la identidad de Tossa de Mar. Una buena forma de descubrirla es elegir alguno de los establecimientos que integran la asociación La Cuina Tradicional Tossenca (cuinatradicionaltossenca.com), creada para preservar recetas locales elaboradas con pescado fresco y productos del entorno.

Casa Granados boutique Hotel, Tossa de Mar, Costa Brava, Girona© @hotelcasagranados
Casa Granados boutique Hotel.

Casa Granados Boutique Hotel (hotelcasagranados.com) es una de las opciones con más encanto de Tossa de Mar para comer y dormir. Ocupa una antigua casa familiar vinculada al compositor Enrique Granados y combina el carácter histórico del edificio con habitaciones de diseño y una ubicación privilegiada dentro del casco antiguo.

Un ambiente más contemporáneo posee Mamma Mia Hotel Boutique (hotelmammamiatossa.com), también en Tossa, un alojamiento de estética mediterránea pensado para escapadas en pareja.

Ya en Sant Feliu de Guíxols, Elke Spa Hotel (elkehotel.com) destaca por sus modernas instalaciones, el spa y su cercanía a la playa.