Salzburgo a todo glamur: un paseo por la ciudad de Mozart cuando se acerca su festival más aclamado


Celebridades de todo el mundo se preparan para asistir al evento más prestigioso de la ciudad austriaca en la edición que conmemora el 270 aniversario del músico universal.


Salzburgo, Austria© Shutterstock
Noelia FerreiroPeriodista de Viajes
13 de julio de 2026 a las 7:30 CEST

Es el festival de música clásica más prestigioso del mundo. Un emblemático acontecimiento cultural con el que la ciudad que vio nacer a Mozart se convierte, cada verano, en un escenario en el que se da cita la crème de la crème universal. El Festival de Salzburgo (Salzburger Festspiele) no solo destaca por la calidad de sus óperas, teatros y conciertos, sino también por hacer de este rincón austriaco un espectáculo mágico por el que desfila toda una pasarela de élite.

Celebridades, jefes de Estado, estrellas del cine e ilustres figuras de todos los ámbitos acuden a este evento que tendrá lugar del 17 de julio al 30 de agosto en una significativa edición: este año se conmemora el 270.º aniversario del autor de La flauta mágica y la ciudad se rinde, más si cabe, a sus pies. Unos 250.000 visitantes compondrán ese público exigente que acude a las funciones con la más rigurosa etiqueta.

Festival de Salzburgo, Austria© @salzburgerfestspiele
Festival de Salzburgo.

Música para la paz

Más allá del glamur que inunda la ciudad, hay en este festival, nacido en 1920, un símbolo de tolerancia. Bucear en sus orígenes es remontarse a los oscuros tiempos posteriores a la Primera Guerra Mundial. Es en este contexto en el que sus fundadores, tres destacados artistas e intelectuales del momento, conciben el arte, la música y el teatro como las herramientas más necesarias para promover la paz.

fortaleza Hohensalzburg asomada al río Salzach, Salzburgo, Austria © AFP via Getty Images
La fortaleza Hohensalzburg se asoma al río Salzach.

El poeta Hugo von Hofmannsthal, el director de escena Max Reinhardt y el compositor Richard Strauss idearon este ambicioso encuentro para mantener vivo el legado de una de las ciudades más musicales de Europa y, ya de paso, devolver la esperanza a una sociedad devastada por el conflicto. En aquellos tiempos en los que Salzburgo asistía a una eclosión de artistas que se congregaban cada tarde en el Café Bazar, a orillas del río Salzach, el festival vino a poner la guinda a lo que acabó convirtiéndose en una época dorada.

Todos los años se representa en la plaza de la catedral la obra de teatro Jedermann, Salzburgo, Austria© @goldenerhirschsalzburg
Todos los años se representa en la plaza de la catedral de Salzburgo la obra de teatro 'Jedermann'.

Hoy, como entonces, el festival no solo sirve de estreno para famosas producciones que, de aquí, saltan al resto del planeta, sino que además hace gala de un insólito toque vanguardista con escenografías rompedoras. Todas ellas, proyectadas en distintos espacios históricos de la ciudad, están presididas por una obra central que se representa todos los años en la plaza de la catedral: Jedermann, del mismo Hofmannsthal, que es algo así como el Hamlet austriaco. Una pieza que habla de la muerte de un hombre egoísta, al que de nada le sirve la riqueza material.

En el exclusivo hotel Goldener Hirsch se suelen alojar los asistentes al festival de Salzburgo, Austria© @goldenerhirschsalzburg
En el exclusivo hotel Goldener Hirsch se suelen alojar los asistentes al festival de Salzburgo.

Ambiente elitista

Basta un paseo por las calles del centro para descubrir esta Salzburgo glamurosa en la que las gentes visten trajes elegantes o lucen la vestimenta tradicional con los pantalones lederhosen y el bonito vestido dirndl compuesto por blusa, corpiño, falda y delantal. Acercarse al exclusivo hotel Goldener Hirsch (Ciervo dorado), en un palacio del siglo XV donde se suelen alojar los asistentes. O dejarse ver por las inmediaciones del Gran Palacio de Festivales, la ópera que se jacta de una acústica inmejorable y en la que se puede hacer un tour entre bambalinas para conocer las entrañas de su escenario.

Palacio Leopoldskron y al fondo la fortaleza Hohensalzburg, Salzburgo, Austria© Shutterstock
Palacio Leopoldskron y al fondo la fortaleza Hohensalzburg.

También es buena idea visitar el castillo de Leopoldskron, al que se considera la cuna del Festival de Salzburgo por tratarse del punto de encuentro de sus creadores para dar forma a su planteamiento. Este palacio de estilo rococó, recostado a orillas de un lago en el que se reflejan los Alpes, funciona hoy como un lujoso hotel y centro de eventos, aunque muchos lo recordarán por tratarse de la casa de la familia Von Trapp en la inolvidable película Sonrisas y Lágrimas.

El fasto del siempre

Más allá de la estela que en estos días deja tras de sí este acontecimiento lírico, hay tiempo para descubrir los secretos de esta ciudad encajada entre majestuosas montañas y atravesada por el río Salzach. Una ciudad que, en los siglos XVII y XVIII, se vio revestida por el esplendor de los príncipes-arzobispos que, impresionados por el fasto de Roma, encargaron la construcción de iglesias, palacios y jardines a los artistas más destacados.

Casco antiguo de Salzburgo, austria© Shutterstock
Casco antiguo de Salzburgo, Patrimonio de la Humanidad

Desde entonces, su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, es un auténtico museo a cielo abierto de maravillas barrocas, coronadas por una fortaleza, la mayor de Europa central conservada en su integridad, que despunta sobre el paisaje urbano. Merece la pena subir, a pie o en funicular, para contemplar la armoniosa belleza de esta urbe plagada de joyas arquitectónicas, como las que se suceden en el Domquartier: la Catedral, el Palacio de la Residencia, el Museo de Salzburgo…

Jardines de Mirabell, Salzburgo, Austria© Shutterstock
Jardines de Mirabell.

Para empaparse de la pompa palaciega, hay que acercarse al Palacio de Mirabell, con su imponente Salón de Mármol y sus jardines de película, y al sorprendente Palacio de Hellbrunn, una grandilocuente villa del Renacimiento que, además de esculturas, grutas y hasta un teatro mecánico, cuenta con unos divertidos juegos de agua para sorprender a los despistados con refrescantes chapuzones.

Monumento a Mozart en Salzburgo, Austria© Shutterstock
Monumento a Mozart.

Tras los pasos del genio

Pero Salzburgo, no lo olvidemos, es y siempre será Mozart. Y más en este año de aniversario, en el que la ciudad lo celebra con todo un despliegue cultural. Óperas, conciertos sinfónicos, exposiciones y experiencias interactivas inundan el casco histórico, en el que se pueden seguir las huellas del músico universal. Desde su casa natal en el número 9 de la calle Getreidegasse (una vivienda burguesa en la que descansan objetos personales, documentos y retratos) hasta la Residencia de Mozart, en la plaza Makartplatz, donde la familia se instaló en 1773 y donde hoy emociona contemplar su pianoforte original. 

Getreidegasse, una concurrida calle comercial en el histórico Altstadt de Salzburgo, Austria© Shutterstock
Getreidegasse, una concurrida calle comercial en el histórico Altstadt de Salzburgo.

La plaza de Mozart (Mozartplatz) es, cómo no, otra de las paradas, presidida desde 1842 por un monumento al genio. Y después están los rincones impregnados por su música, los lugares que, de alguna manera, han quedado tocados por su sombra. Cafés clásicos como el Café Tomaselli, donde a menudo acudía su padre, o Fürst, donde nacieron los mozartkugeln (bombones de Mozart), unas bolas de chocolate negro rellenas de mazapán, pistacho y pasta de avellanas.

En Fürst nacieron los mozartkugeln (bombones de Mozart), unas bolas de chocolate negro rellenas de mazapán, pistacho y pasta de avellanas, Salzburgo, Austria© @originalmozartkugel
En Fürst nacieron los 'mozartkugeln', los bombones de Mozart.

También el restaurante Krimpelstätter, donde venía a comer y donde cuentan que su plato favorito eran las bolitas de hígado en caldo claro. Todo ello por no hablar de los helados de Mozart, los paraguas de Mozart, los pañuelos de Mozart, los patitos de goma de Mozart para el baño y, por supuesto, el Mozarteum, el conservatorio de música que lleva su nombre y que es una prestigiosa cantera que seguirá dando al mundo, para la posteridad, compositores eternos.