La región del Tirol, en pleno corazón de los Alpes, es una de las más bellas de Austria, donde la naturaleza es protagonista absoluta. Pero, entre cumbres afiladas y bosques frondosos también aparecen pueblos y ciudades con un encanto muy especial que merece la pena descubrir. El mejor ejemplo es su capital, Innsbruck, uno de esos destinos que enamoran a primera vista. Basta con asomarse a su postal más icónica —las casas de color pastel a orillas del río Inn, que divide la ciudad en dos, con las imponentes montañas como telón de fondo, para entender por qué.
Ciudad amable donde las haya, Innsbruck cuenta con un interesante casco antiguo de herencia medieval perfecto para recorrer a pie y sorprenderse con sus monumentos. Entre sus imprescindibles destaca el famoso Tejadillo de Oro, que el emperador Maximiliano I mandó cubrir con 2657 tejas de cobre doradas al fuego, convirtiéndolo en uno de los símbolos de la ciudad. Muy cerca se alza la Torre de la Ciudad, a la que uno puede asomarse tras subir unos 150 escalones. Y no muy lejos está la catedral de Santiago. Pero uno de los rincones más curiosos es el llamado Arco de los susurros, un portal gótico con una acústica sorprendente, que permite que dos personas situadas cada una en un lado se escuchen mutuamente al hablar en voz baja contra la piedra.
Su rico patrimonio, su historia fascinante, su pasión por el arte y su gran ambiente convierten a esta ciudad en un destino perfecto para una escapada con amigas. Y si todo esto aún no es suficiente para empezar a planear el viaje, estos planes divertidos y diferentes pueden ser el empujón definitivo.
COMPRAS MADE IN AUSTRIA
Descubrir el producto local más allá de la gastronomía siempre es un plan interesante cuando se visita una ciudad. Además de hacerse con algún que otro souvenir para regalar, hay que echar un vistazo a algunos de los establecimientos más emblemáticos, donde elaboran sus productos de forma artesanal, algunos centenarios, como Norz (Maria-Theresien – Straße 8). Desde 1764 lleva esta empresa familiar elaborando joyas de gran calidad, muchas de ellas personalizadas, en las que trabajan con materiales preciosos, como diamantes, en los que son auténticos especialistas.
En un primer paseo por las calles de la ciudad, es muy probable que los escaparates con trajes tradicionales te llamen la atención. En la tienda de la firma austriaca Gössl (Herzog-Friedrich- Straße 21), quienes llevan más de 70 años confeccionando este tipo de vestimentas premium que gozan de gran popularidad, además de adquirir alguna de sus prendas, es posible también acercarse a la historia y evolución de esta vestimenta tan representativa.
Si se busca algo curioso y original hay que acercarse a Acqua Alpes (Hofgasse 2), una firma que elabora perfumes utilizando como ingrediente principal el agua procedente de los manantiales del entorno alpino. Y ¡ojo!, porque cada fragancia toma su nombre de la altitud de distintas montañas de los Alpes. Por último, un básico que nunca falla es la cerámica y en Vera Wiedermann (Kiebachgasse 13) cuentan con exquisitas piezas elaboradas con cariño artesanalmente; aquí no hay dos objetos exactamente iguales y precisamente ahí reside gran parte de su encanto.
UNA CLASE DE YOGA EN LA CIMA DEL PATSCHERKOFEL
Al sur de la ciudad se dibuja una de las montañas más bonitas de Austria: el Patscherkofel. Subir a su cima redondeada, a la que se accede en teleférico, permite deleitarse con panorámicas no solo de la ciudad, sino también del valle virgen de Wipptal y el camino Zirbenweg, que, situado a 2000 metros de altitud, atraviesa uno de los bosques de pino cembro más antiguos y grandes de Europa.
En este enclave se realizan eventos y actividades durante todo el año. Si en invierno el Patscherkofel es una de las mejores estaciones de esquí de la zona, durante el verano se pueden realizar rutas de senderismo, así como optar por una de sus actividades más apetecibles y relajantes: el yoga. Asomarse a estas vistas, conectar con la naturaleza y enfocarse en uno mismo es una gozada. Las clases de 75 minutos están disponibles tanto por la mañana, como al atardecer.
LOS MUNDOS DE CRISTAL DE SWAROVSKI
A solo 20 minutos al este de Innsbruck se encuentra el museo de Los mundos de cristal de Swarovski, uno de los imprescindibles de este rincón austriaco. Lejos de ser un museo convencional, este espacio ofrece una experiencia totalmente interactiva e inmersiva que combina ares, diseño y fantasía. Más allá de las fotos que puedan verse antes de la visita, la realidad supera cualquier expectativa.
Cada sala recoge propuestas de diferentes artistas. Así, se pueden desde ver trajes y complementos elaborados con estos famosos cristales para celebridades como Katy Perry o Elton John, hasta registrar el latido de tu corazón que se reproducirá con un juego de luces y sonidos sobre 7000 cristales transparentes suspendidos del techo. Además, en sus amplios jardines hay varias obras de arte elaboradas con cristales, un carrusel de acceso gratuito, un laberinto natural y hasta un mirador.
COPAS CON VISTAS
Para relajarse y tomar algo mientras se disfruta de las mejores vistas de la ciudad hay que ir al centro comercial Rathaus Galerien, tomar el ascensor y subir hasta la séptima planta, donde se ubica 360º Cafe. Se trata de un bar circular que hace honor a su nombre con paredes totalmente de cristal que permiten recorrer con la vista sin obstáculos los tejados de Innsbruck y sus montañas. También hay una pequeña terraza exterior que funciona como mirador a la que se puede acceder incluso sin necesidad de sentarse y sin pagar.
Por otro lado, está el Hotel Adlers. En la planta 12 de este moderno alojamiento se sitúa su bar, un espacio elegante con un gran ambiente conocido por su excelente coctelería, que incluye opciones de autor de lo más creativas. Lo mejor es que los viernes y sábados por la noche, un Dj ameniza la velada. Además, de mayo a septiembre se puede subir –por escaleras– a la planta 13, al Havana Rooftop Bar, que con una estética y ambiente caribeños ofrece mejores vistas, si cabe (adlers-innsbruck.com).
VISITAR DOS MUSEOS INTERACTIVOS
Más allá de los clásicos museos, Innsbruck cuenta con opciones realmente divertidas. Por ejemplo, Tirol Experience propone una forma única y diferente para descubrir la historia, cultura, arte y naturaleza de esta región austriaca. Gracias a la tecnología, hoy día se puede ‘viajar’ al pasado, así como descubrir cómo eran algunos enclaves hace siglos. Esto es lo que ofrece este complejo a través de 5 salas en las que se combinan realidad virtual, hologramas y proyecciones en 360 grados. La experiencia permite, entre otras cosas, pasear en carruaje por la Innsbruck medieval con el emperador Maximiliano I de acompañante o asistir a los campos de batalla de las Luchas por la libertad del Tirol en 1809 (experiencetirol.com).
Otra opción es el Audioversum, un museo interactivo que invita a ejercitar el cerebro con su combinación de medicina, tecnología, educación y arte. Este dispone de una exhibición principal con instalaciones multimedia que invitan a agudizar los sentidos. En su interior se puede desde explorar un oído en 3D o recorrer una galería sonora, hasta entrenar la audición espacial con un juego en el que los participantes deben seguir el canto de los pájaros y localizarlos para liberarlos. Además, cuentan con otras exposiciones temporales como Brain Gym AI, donde los visitantes de todas las edades pueden potenciar su capacidad cerebral con actividades lúdicas basadas en la ciencia e impulsadas por la inteligencia artificial (audioversum.at).















