Las tendencias en moda han ido siempre de la mano de los cambios sociales, una reivindicación al estado del alma de las personas. No hay mejor ejemplo que la falda midi blanca, una prenda que cambió el ánimo de toda una generación. Después de los años grises de la posguerra, cuando la moda estaba marcada por la austeridad y la practicidad que había sido cuestión de supervivencia,la falda mididevolvió el glamour al armario femenino de la mano de Hollywood.
Alfred Hitchcock colaboró con la diseñadora y figurinista Edith Head para crear el armario que pasaría a la historia como el reflejo de la alta sociedad neoyorkina, y Grace Kelly sería su musa. La entonces futura princesa de Mónaco inmortalizó la falda blanca midi y vaporosa, convirtiéndola en símbolo de elegancia romántica en la película La ventana indiscreta (1954). Su silueta ceñida a la cintura fue incluso adaptada por Christian Dior como icono revolucionario del New Looky marcó inicio de una nueva era en la moda.
Grace Kelly para la película 'La ventana indiscreta' (1954)
Volumen, cintura de avispa y largo midi: así es la prenda del Hollywood de Oro que más favorece
Desde entonces, la falda midi y voluminosa ha sobrevivido a las minifaldas de los 60, al minimalismo de los 90, ha visto pasar diferentes corrientes virales durante todos los 2000 y ha reaparecido con fuerza de nuevo por algo muy sencillo: consigue lo que pocas prendas pueden y es mantener esa elegancia atemporal, ultrafemenina y muy cómoda. Transforma un básico en un look cinematográfico digno de Hollywood.
Es ponérsela para automáticamente sentirse Grace Kelly bajando de un descapotable con gafas de sol, una camisa anudada a la cintura y unos tacones sensatos. Aunque son infinitas las combinaciones, más y menos formales, que se nos ocurren para estrenarla esta temporada Primavera/Verano. A continuación, te presentamos cinco alternativas para el día a día para que le saques provecho de aquí al otoño (y puede que más allá).
Se acerca el verano y la falda blanca no es lo único que llega en tendencia. El chaleco, sea de lino o de crochet, protagonizará todos nuestros looks más chic, fresquitos y coloridos de la temporada, y qué mejor forma de darle la bienvenida que con la prenda favorita de Grace Kelly, unas sandalias cómodas doradas y un bolso pequeño que cargue únicamente con lo imprescindible. El resultado es un estilismo clásico estival reinventado para lucirlo tanto en comidas en el chiringuito como para cenas de tapas en la barra con todos tus amigos.
Falda midi blanca con camiseta básica y bolso clutch
Una de las ventajas de la falda midi blanca es su versatilidad. Su corte clásico permite conjuntarla con prendas arregladas en un look de noche, y su sencillez la hace perfecta para añadirle una camiseta básica con algún collar de abalorios (utilizando la stack formula) y unos zapatos planos más prácticos para el día. Cualquier camiseta vale para crear un outfitcasual chic en segundos con esta falda; solo necesitas los accesorios adecuados, como un bolso clutch, unas bailarinas y... ¡voilá! ¡Súper FASHION!
Falda midi blanca con top negro y bailarinas de rejilla
Con el retumbar de la serie de Love Story todavía en street style, Carolyn Bessette deja sus dos colores estrella en todos nuestros looks: blanco y negro. Un pequeño guiño a la icónica princesa de Mónaco que deslumbraba a Hollywood y a día de hoy es toda una declaración de estilo. Por eso, no podemos dejar de ponernos la falda midi junto a un top negro para nuestros planes más especiales de la temporada, siguiendo una tradición que ha pasado de generación en generación de iconos femeninos.
Falda midi blanca con jersey amarillo y capazo de rafia
Todavía no nos deshacemos del frío en todo el país, y como bien dice el refrán: "hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo". Si has guardado todos tus jerséis, empieza a excavar porque vas a necesitarlo para llevar tu falda blanca sin pasar mucho frío. Aprovecha para darle color con un tono vivo y primaveral, como el amarillo mantequilla que no dejará de ser tendencia, y conjúntalo con un bolso más veraniego (preferiblemente de rafia) y un zapato plano que no te haga sentir todavía en invierno, como estas bailarinas de rejilla.
Si eres fan de los botines y todavía no estás dispuesta a dejarlos marchar hasta el año que viene, aprovecha este tiempo nublado y lluvioso para lucirlos de una forma más boho, con tu falda midi blanca. Aunque esta combinación tiene truco: para no parecer que vas a Coachella, incorpora una blazer negra estructurada, que es siempre el salvavidas para arreglar tu look y hacer que se vea más sofisticado.