El curioso caso del diario 'robado' de la reina Fabiola de Bélgica: 500 pesetas, un conflicto diplomático y la noche de Jesús Hermida en el calabozo


La historia de una traición que puso en jaque a la Reina que se ganó el corazón de los belgas


La reina Fabiola de Bélgica con el rey Balduino© Getty Images
12 de mayo de 2026 a las 6:00 CEST

Sólo hubo una persona de su familia a la que la reina Fabiola de Bélgica no confió el gran secreto de su compromiso el rey Balduino -una vez pudo 'desvelarlo' a sus seres queridos-: su hermano Jaime de Mora y Aragón. El aristócrata, tildado en infinitas ocasiones como la 'oveja negra' y el hijo 'díscolo' de los marqueses de Casa Riera, tampoco fue invitado a la boda real -la primera retransmitida en televisión- y entre ellos se impuso un silencio que tardaría cuarenta años en romperse.

Jaime había cometido una traición que puso en jaque el futuro de su hermana y tuvo un precio exacto: 500 pesetas. Esa suma bastó para desatar un conflicto diplomático entre dos países -España y Bélgica- y mandar a dos periodistas, Jesús Hermida y a Jaime Peñafiel, al calabozo y a la comisaría.  

Fabiola de Mora y Aragón, que estaba a punto de convertirse en Reina de los belgas, junto al rey Balduino© Getty Images
Fabiola de Mora y Aragón, que estaba a punto de convertirse en Reina de los belgas, junto al rey Balduino
Fabiola de Bélgica con el rey Balduino© Getty Images

El robo

"Cuando se destapa el compromiso de Fabiola de Mora y Aragón, se creó una expectación que pienso que fue muy similar a la que despertaron Diana de Gales o la reina Letizia", nos comenta Nieves Herrero, que acaba de recuperar esta historia en su nueva novela, La prometida. "Todo el mundo quería saber algo de esta mujer tan desconocida. Las colas de periodistas en el palacete de Zurbano (la casa familiar) eran inmensas. Allí estaban los periodistas mañana, tarde y noche". Y allí estaban, también, Jaime Peñafiel y Jesús Hermida, dos ávidos informadores -el primero, de la agencia Europa Press, y el segundo de la revista Actualidad Española-, con una misma misión: tratar de averiguar todo lo posible sobre aquella 'misteriosa' aristócrata madrileña que estaba llamada a convertirse en Reina de los belgas. 

A los dos se les ocurre una genial idea: hablar con el bon vivant de Jaime y darle 500 pesetas como detalle por dejarles entrar en la habitación de Fabiola, donde Jaime termina descubriendo un 'tesoro' inesperado, guardado con celo en uno de los cajones de su mesilla de noche, su diario.

El periodista se lo lleva escondido bajo su chaqueta, ambos felices con esa 'bomba' que tenían entre manos. Le echaron un vistazo en una cafetería, y, después, se lo llevó Hermida a su casa. Sin embargo, su ambición se hizo pronto añicos. 

Jaime de Mora y Aragón con sus perros© Getty Images
Jaime de Mora y Aragón, el hermano díscolo de la reina Fabiola
Jesús Hermida en una imagen de archivo© Getty Images
Jesús Hermida y Jaime Peñafiel terminaron en la comisaría por el robo del diario

El conflicto

Cuando Fabiola volvió al palacete, se percató de que su diario había desaparecido y lo denunció al ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, quien mandaría detener a Hermida y Peñafiel.

"A todo esto, la prensa no sabía nada de que se había robado el diario y que se había producido un desencuentro diplomático entre España y Bélgica. Franco dijo: Aparece o aparece, tiene que aparecer sí o sí. Al final se supo dónde estaba el diario y todo se silenció, pero si se hubiera sabido el contenido, con todo este plan tan surrealista, en aquella época yo creo que hubiera sido un escándalo", subraya Nieves.

La reina Fabiola de Bélgica, en una imagen de archivo© Getty Images
La reina Fabiola de Bélgica, en una imagen de archivo
Fabiola y Balduino, el día de su boda, el 15 de diciembre de 1960© Getty Images
Fabiola y Balduino, el día de su boda, el 15 de diciembre de 1960

Quien también recuerda "aquella noche toledana, esposados en la entonces temible Dirección General de Seguridad", es Jaime. "No la he olvidado en todos los días de mi vida", destacaba hace unos días en Ok diario, mientras que Jesús -que falleció en 2015-, rememoraba lo que se quedó en una anécdota entre risas.

"Eran chicos muy jóvenes que en ese en ese momento no eran conscientes de la trascendencia que tenía. A ellos les habían dicho que querían saber todo de esta mujer. Lo que querían era saber a qué dedicaba su tiempo y no fueron muy conscientes… Una vez pasó todo esto, no se publicó ni una sola letra, y se mantuvieron leales a Fabiola. Al no publicar nada, en la prensa (y por el tema de la censura), quedó en nada", añade la escritora. 

El diario, finalmente, se lo llevó la reina Fabiola, y Nieves duda que, a día de hoy, siga existiendo.

Fabiola y Balduino de Bélgica en su boda© Getty Images
Después de la traición, Jaime de Mora y Aragón tuvo que ver la boda de su hermana por televisión, como el resto de los españoles

40 años de silencio

Tras lo sucedido, entre Fabiola y Jaime se abrió una gran brecha. Para ella, aquella traición marcó un antes y un después. "Era algo increíble que un hermano abriese las puertas de su casa, dejase entrar a gente a su habitación y cogiesen sus pertenencias". 

La Reina retiró el saludo y la palabra a su hermano, que fue el único que no asistió a su boda, aquel 15 de diciembre de 1960, en la catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas. Tuvo que verlo, como 150 millones de personas en todo el mundo, a través de la televisión, pero al final de su vida, llegó el perdón.

Apenas unos días antes de celebrar su 70 cumpleaños, el propio Jaime de Mora confesaba a ¡HOLA! que no podía estar más feliz: "después de cuarenta años, me he reconciliado con mi hermana, la Reina Fabiola. Hemos descubierto que tenemos muchas cosas en común. Mi hermana es una mujer increíble, con gran fe y una gran serenidad. Hemos hablado durante largas horas y es que ahora volvemos a ser los mismos hermanos que antes". 

Fabiola de Bélgica© Getty Images
Jaime de Mora y Aragón© Getty Images
La reina Fabiola (arriba) y su hermano Jaime (sobre estas líneas), estuvieron cuarenta años sin hablarse

Unos días más tarde, el 26 de julio de 1995, Jaime daba su último suspiro en su querida Marbella. Nada más conocer la noticia, Fabiola llamó por teléfono a su cuñada, Magrit, que le preguntó de dónde reunió fuerzas para afrontar la muerte de su marido -en 1993-. "Me las dio Balduino. Él está conmigo y me las envía siempre. Jaime siempre estará a tu lado en estos momentos y siempre".

La Reina viajó hasta la Costa del Sol para despedirse, para siempre, de su rebelde hermano, y llevó, junto a su viuda, sus cenizas al cementerio. "Me siento muy feliz. Mi hermano era un hombre muy personal, con una gran sensibilidad, pero nunca pensé que escribiera unos poemas tan bonitos como éstos que te ha dejado escritos", le diría a Magrit, en cuanto conoció, por primera vez en su vida, el que había sido su hogar. 

Diecinueve años más tarde, el cinco de diciembre de 2014, partía Fabiola, y una semana después, Bélgica despedía a su reina con lágrimas y máximos honores.

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