1/8
En el Parador de Mazagón , donde pasé 24 horas inolvidables, todo se ve distinto. Allí, inmersa en el espacio protegido del Parque Natural de Doñana entre pinares, marismas, cañas y lagunas, solo pensaba en la suerte que tuve de desconectar de mis preocupaciones en un lugar sin igual.
© Laura Negro2/8
El sabor andaluz tampoco se me fue de la cabeza. Pocas cosas adoro más que unas gambas blancas de Huelva, cuyo sabroso sabor soy incapaz de quitarme de la cabeza, o las coquinas originarias de la zona. Aquí todos los platos de mar y montaña se elaboran con productos locales de primera calidad.
© Laura Negro3/8
Paseé por su inconfundible playa de arena blanca y fina, me enamoré de los paisajes y antes de acostarme el cielo se abrió ante mis ojos para regalarme un abanico de estrellas que parecía interminable. Y es que este centinela del Atlántico cuenta con la distinción Starlight por su atmósfera limpia.
© Laura Negro4/8
Las bondades del Parador no terminan ahí. De este oasis de 63 habitaciones y colchones tan cómodos que me invitaban a no salir de la cama, destacaría también los colores vibrantes y las palmeras y pinos piñoneros que nos abrazaban sin salir del cuarto.
© Laura Negro5/8
Estuve en la aldea de El Rocío, una actividad que me cautivó y que se suma a otras disponibles como la visita a la natal Moguer de Juan Ramón Jiménez , contemplar los flamencos que despliegan su 'alfombra rosa' en las aguas de las marismas o la “saca de yeguas”.
© Laura Negro6/8
Ligado al hallazgo de América también me impresionó el Monasterio de La Rábida, hasta el que me trasladé. Tenía ganas de conocerlo porque fue allí donde Cristobal Colón se refugió buscando apoyo tras el rechazo inicial de su proyecto.
© Laura Negro7/8
Satisfechos el sentido de la vista, el paladar y el oído con el sonido del mar y de las golondrinas al despertar , el olfato y el tacto no podían ser menos. El verbo respirar de un modo consciente cobra todo su sentido en el Parador de Mazagón, en cuya piscina me di un chapuzón resfrescante.
© Laura Negro8/8
Recomiendo practicar yoga en la arena o bajo la luz de la luna, relajarse en la sauna y jacuzzi o elegir alguno de los tratamientos disponibles en el área de bienestar . Yo me di un masaje antes de comer y la sensación de calma me la llevo para siempre.
© Laura Negro



