Los miembros de la dinastía Glücksburg continúan atravesando unas jornadas repletas de emociones agridulces, siendo testigos de primera mano de la complejidad que entraña la sucesión al trono tras una dolorosa pérdida. En mitad de este escenario de duelo, la reina Sonia ha hecho gala de la entereza que la ha caracterizado en todas y cada una de las apariciones que ha protagonizado tras el fallecimiento de su marido, el rey Harald V. Tras retomar progresivamente su agenda oficial —asumiendo su nueva posición institucional bajo el reinado de Haakon VIII—, Sonia de Noruega ha vuelto a convertirse en protagonista de un momento repleto de simbolismo. Una emotiva reaparición en la que su imagen ha destacado como todo un ejemplo de solemnidad, encarnando a la perfección su faceta más comprometida con una de sus grandes pasiones.
La reina Sonia se reinventa
La madre de Haakon VIII se ha convertido en protagonista en las últimas semanas debido a las dudas que existían en torno a su papel tras el fallecimiento del rey Harald V; unos interrogantes que se han ido despejando con el transcurso del tiempo, aunque haciéndose realidad varios aspectos como la pérdida del tratamiento de "Majestad" y pasando de formar parte del núcleo principal de la Familia Real a figurar entre otros miembros de la corte real de Noruega, junto al príncipe Sverre Magnus. Ahora, la reina ha protagonizado uno de los momentos más simbólicos desde el fallecimiento de su marido y su regreso a la agenda pública, pues en cierto modo ha querido rendir homenaje a su esposo a través de la elaboración de cerámica, sin dudar en ponerse un atuendo de lo más sofisticado para evitar manchar su ropa y ponerse manos a la obra.
Un aire de pintura que ha recorrido la pieza de cerámica más grande que Sonia ha realizado a lo largo de su vida, para poner el broche de oro a una de las obras que forman parte de una de sus grandes pasiones: el arte. Y es que este último ámbito forma parte de la vida de la Reina desde su llegada a los entornos palaciegos, ocupando gran parte de su agenda pública a lo largo de su reinado. Dos jarrones de 400 kilos, decorados por la reina Sonia con colores llamativos, pasarán a formar parte del museo que lleva su nombre. El espacio, que permanecía cerrado desde el fallecimiento del rey Harald, se prepara ahora para reabrir sus puertas con una nueva identidad. Con esta reapertura, la reina Sonia vuelve a acercarse al público y al mundo del arte, una de sus grandes pasiones y un refugio personal en los momentos más difíciles.
Su trabajo con la cerámica adquiere ahora un significado especial, pues representa también una forma de mantener vivo el recuerdo del rey Harald a través de la cultura y la creatividad. Los dos jarrones, instalados a las puertas de Parkveien 50, son mucho más que piezas decorativas. Reflejan la sensibilidad artística de la reina y el vínculo que siempre ha mantenido con el arte. Su regreso a la actividad cultural marca el comienzo de una nueva etapa en la que la serenidad, la elegancia y la expresión artística cobran un protagonismo especial. Una manera de seguir adelante sin dejar atrás los recuerdos y de demostrar que el arte puede convertirse en una compañía valiosa incluso en los momentos de mayor tristeza.
Una forma de resiliencia que en los próximos días se trasladará hasta nuestro país, España. Será desde Málaga donde tratará poner de relieve –una vez más– su pasión por el arte, pues la madre de Haakon VIII asistirá el 29 de octubre a la inauguración de la exposición Munch–Picasso en el Museo Picasso Málaga.








