Son muchos los planes de ocio que comparten los reyes de España, pero también hacen algunos por separado. El más reciente es el que se ha visto en un vídeo donde sale Felipe VI abandonando, después de cenar y junto a varios amigos, La Taberna del Alabardero, un mítico restaurante madrileño especializado en cocina vasca y situado junto al Teatro Real, que se convirtió en el epicentro de la cultura, la política y la alta sociedad durante la transición española.
Sucedió justo antes de la visita oficial a Finlandia que hizo con doña Letizia a primeros del mes de octubre. Y, al parecer, ambos son clientes habituales de este establecimiento, así como de otros ubicados en la Plaza de Oriente.
La Taberna del Alabardero fue fundada en 1974 por el cura Lezama.
El impulsor de este lugar fue el sacerdote Luis de Lezama, fallecido en 2025, que buscaba ofrecer una salida profesional a jóvenes con pocos recursos y con vidas muy difíciles. La taberna nació como una forma de proporcionarles empleo y, sobre todo, formación para darles un futuro mejor.
Inaugurada en 1974, la filosofía del fundador se resumía en una idea: no dar peces, sino enseñar a pescar. El restaurante fue así el primer paso de un proyecto empresarial y social que terminaría dando lugar al Grupo Lezama, con restaurantes, servicios de catering y escuelas de hostelería.
Cuenta Turismo de Madrid que el nombre hace referencia a los alabarderos, los miembros de la guardia real que portaban alabardas —armas de asta con punta de lanza y una hoja transversal— y participaban en la protección y los actos ceremoniales vinculados a la Corona. Es una denominación que encaja con el entorno histórico en el que se encuentra el restaurante visitado por el rey de España.
Punto de encuentro de políticos, escritores, artistas, periodistas, etc.; en sus barras y mesas han estado personalidades ilustres como Rafael Alberti, Adolfo Suárez, Felipe González, Bill y Hillary Clinton, Mick Jagger o los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, entre otros.
Además de la sede que visitó nuestro rey en el Madrid de los Austrias, a pocos pasos del Palacio y el Teatro Real y de Ópera, la Taberna del Alabardero cuenta con otras sucursales en Pozuelo de Alarcón (Madrid), Sevilla y Marbella y, fuera de España, en Washington D. C.
¿Qué se come en La Taberna del Alabardero?
De raíces vascas, ya que su fundador era de Amurrio, en Álava, su cocina está inspirada en esa región del norte de España. No se sabe lo que cenó el rey Felipe VI, pero son varias las especialidades de La Taberna del Alabardero entre las que seguro que alguna eligió.
Tienen una buena oferta de pinchos y tapas, para tomar tanto dentro como en su agradable terraza, entre los que destacan el matrimonio de anchoas en aceite y boquerones en vinagre, el pimiento relleno de brandada de bacalao y ajo tostado o el solomillo de cerdo ibérico, cebolla caramelizada y queso Brie.
Son imprescindibles sus croquetas de jamón ibérico, la ensaladilla rusa, los torreznos crujientes con patatas revolconas, la tortilla de patata o los callos a la vizcaína.
Su carta, de cocina tradicional, combina raciones ideales para compartir, platos de cuchara, arroces, pescados y carnes, con propuestas como las albóndigas de berenjena con salsa de Idiazábal, los huevos camperos fritos con ciego de morcilla y patatas panaderas, los chipirones en su tinta o el rabo de toro guisado con parmentier de patata.
Y entre sus postres, no hay que dejar de probar la tarta de queso, el arroz con leche caramelizado o la torrija Alabardero, entre los que seguro eligió alguno Felipe VI, que compartió mesa con varios amigos y disfrutó de la noche y la gastronomía de la capital.







