Acompañada por sus tres hijos, los príncipes Jigme Namgyel, Jigme Namgyel y Sonam Yangden, la reina Jetsum Pema, se ha trasladado al sur de Bután para liderar sobre el terreno el proyecto más ambicioso e histórico de su reinado. La soberana del "país de la felicidad", conocida por su discreción y su profundo compromiso social, se ha puesto al frente de una transformación sin precedentes que promete cambiar para siempre el destino económico, arquitectónico y espiritual del reino del Himalaya. Este viaje no solo marca un hito institucional, sino que se ha convertido en un simbólico proyecto familiar con el que empuja de forma irreversible al país a una nueva era.
A pesar de su imponente mística, Bután sigue siendo un país pequeño, aislado entre los gigantes de Asia y relativamente desconocido para el gran público occidental, célebre casi exclusivamente por ser el pionero mundial en medir el índice de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en lugar del frío beneficio económico. Sin embargo, no todo es alegría en el idílico reino del Himalaya; detrás de sus paisajes de postal se esconde una dura realidad socioeconómica caracterizada por la escasez de oportunidades y una preocupante fuga de cerebros, que empuja a miles de jóvenes cualificados a emigrar en masa hacia países cercanos como Australia
La idea para revertir esta realidad es crear Gelephu Mindfulness City (GMC), la visión global del rey Jigme Khesar Namgyel Wangchuck es crear una superciudad de más de 1.000 kilómetros cuadrados que funcione como un motor financiero e industrial de vanguardia para retener el talento local, pero que sea un modelo sostenible y fiel a sus raíces. Al igual que Hong Kong o Singapur, Gelephu funcionará como una Región Administrativa Especial (SAR). Esto significa que tendrá sus propias leyes, un sistema judicial independiente y una economía de libre mercado altamente autónoma separada del resto de Bután, con el objetivo de atraer bancos internacionales, empresas tecnológicas y sedes financieras ofreciendo seguridad jurídica y ventajas fiscales, como hizo Singapur, pero con una diferencia radical: toda la inversión debe ser 100% verde y ética.
Con el fin de poner la espiritualidad por delante, la reina Jetsum Pema ha lanzado un proyecto sin precedentes: la elevación simultánea de 108 Jangchub Chortens o estupas de la iluminación, el monumento sagrado del budismo tibetano que simboliza la mente iluminada de Buda y el camino hacia la paz y la armonía.
La mujer del rey Dragón se ha desplazado con su hijos a la zona para comprobar cómo van los preparativos de cara al 1 de noviembre, el día que se levantarán a la vez estos 108 templos. El resto es evidente pero posible, ya que no depende de constructoras ni de mano de obra extranjera, todo ello está basado en el concepto tradicional butanés del trabajo comunitario en servicio de un propósito espiritual.
Además de la lectura espiritual del Proyecto 108, así se llama el mayor reto que ha afrontado la reina Jetsum Pema, la elevación de más de un centenar de estupas de 15 metros de altura y alineadas de forma milimétrica a lo largo de un tramo de 12 kilómetros a orillas del río Mau Chhu, separados a una distancia exacta de 108 metros, cambiará el paísaje para siempre y lo transformará en un lugar que puede recordar al Borobudur de Java o a las llanuras de Bagan en Myanmar, un destino realmente mágico para la vista y para el alma.
Para lograr semejante hazaña en apenas 24 horas, la administración encabezada por la Corona ha coordinado a más de 40.000 voluntarios liderador por un equipo técnico especializado. Además se espera la llegada masiva de cien mil fieles, observadores y turistas, que ya se han registrado pero que no participaránen la obra por motivos de seguridad y de precisión.
El proyecto de la estupas es solo el escopetazo simbólico, pero empezar una ciudad desde cero llevará tiempo y más al estar fragmentada por el curso de más de una treinta de ríos. La arquitectura de la ciudad se ha encargado a un estudio danés y se articulará a través de innovadores puentes habitables inspirados en las fortalezas-monasterio tradicionales.
Lejos de ser simples plataformas de paso, estos puentes albergarán infraestructuras críticas como el nuevo Aeropuerto Internacional de Gelephu, universidades, centros médicos y mercados. El gran hito de la ingeniería será la Presa-Templo de Sankosh, un muro de contención hidroeléctrico escalonado con plataformas de meditación y un templo incrustado en el acantilado artificial que reinterpreta el icónico Monasterio del Nido del Tigre para el siglo XXI.
La Corona butanesa entiende que el alma de esta megaciudad reside en las mentes de sus niños, por lo que la reina Jetsun Pema ya ya colocado junto a sus hijos la primera piedra de la Hatisar School, el primer gran pilar educativo de la ciudad. Una institución privada que ofrecerá una formación integral desde la primera infancia hasta el que pretende ser un bachillerato de referencia. Fiel a la filosofía ecológica de la ciudad, el complejo se construirá exclusivamente con materiales sostenibles de la región como madera, piedra y bambú, bajo los patrones estéticos de la arquitectura vernácula, convirtiéndose en el espacio donde las futuras generaciones aprenderán a liderar un entorno tecnológico sin perder su identidad cultural ni el respeto por la naturaleza.














