La Ópera de Montecarlo acogió este pasado 13 de octubre de 2026 la ceremonia de proclamación de la edición 2026 de los Premios de la Fundación Príncipe Pierre, pero ha sido hoy, dos días más tarde, que las imágenes de este encuentro han salido a la luz, dejando al descubierto unas cuantas anécdotas de moda protagonizadas por las mujeres Grimaldi. La velada, presidida por el príncipe Alberto II de Mónaco, contó con la destacada presencia de Alexandra de Hannover, Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi demostraron una vez más por qué son consideradas unos de los grupos de madre e hijas más estilosos del mundo, con un conocimiento extenso de la moda que se transmite en elecciones vintage, heredadas y recién sacadas de las mejores pasarelas.
Carlota Casiraghi estrena un vestido negro de Chanel
Fiel a su papel como embajadora de la maison francesa, volvió a confiar en Chanel para esta noche tan especial. Mientras que su hermana menor, Alexandra, vistió una falda de labios de lo más original que le prestó su madre, la royal y autora se decantó por un sofisticado vestido negro mucho más discreto, sin mangas, perteneciente a la precolección Otoño/Invierno 2026 de la mencionada firma. Elaborado en seda con un acabado texturizado tipo bouclé, el diseño destaca por su corte recto que culmina en un favorecedor bajo asimétrico adornado con un doble volante.
Accesorios únicos que marcan la diferencia
El vestido, valorado en 4.850 euros, encontró el contraste perfecto en la elección de los accesorios. Carlota iluminó su estilismo con unos pendientes largos y esculturales, varios anillos finos en sus dedos y dos potentes brazaletes dorados de estilo brazalete rígido (uno en cada muñeca) que lucían la icónica doble 'C' entrelazada de Chanel en relieve. Como calzado, por último, eligió unos clásicos zapatos de tacón sensato destalonados en tono beige con la inconfundible puntera a contraste en negro de Chanel, con la excepción de que estos, además, mostraban un detalle bordado de cuadros dorados apenas perceptible a la distancia.
El 'look-joya' de Carolina de Mónaco
Por su parte, la princesa Carolina dio el ejemplo de una elegancia madura. Para la ocasión, apostó por un diseño de la aclamada firma londinense Erdem, conocida por sus estampados y detalles románticos. Lució un vestido de largo midi tipo túnica, confeccionado en un rico crepé de un profundísimo tono azul noche, casi negro.
El diseño presentaba un elegante cuello redondo, manga corta acampanada y un bajo asimétrico que aportaba un ligero vuelo y movimiento al caminar. No obstante, el verdadero punto focal de la prenda recaía en sus espectaculares aplicaciones joya: unas ramas florales esculpidas a base de brillantes cristales blancos que trepaban delicadamente por el hombro derecho y la zona izquierda de la cintura. Remató este vestido, que actualmente se encuentra agotado, con unos salones oscuros y un bolso de mano a tono.
Con sus respectivas elecciones, madre e hija reafirman que la sofisticación monegasca, más relajada que la de otras casas reales europeas, sigue intacta sin importar los años que pasen: basándose en la calidad de los tejidos, los cortes favorecedores y el uso estratégico de las joyas -si son 'XXL', mejor- para iluminar los tonos más oscuros y sobrios de la paleta invernal.









