DE MADRES A HIJAS

Alejandra de Hannover recupera una llamativa falda de labios de Carolina de Mónaco: la nueva generación de princesas de Mónaco se inspira en sus madres


Los armarios de Carolina y Estefanía de Mónaco guardan piezas de archivo que siguen encontrando su sitio en los looks de sus hijas


alejandra de hannover© Getty Images
15 de octubre de 2026 a las 14:36 CEST

Miembro de la realeza o no, rebuscar en el armario de una madre parece ser una experiencia universal. Pauline Ducruet lo demostró este fin de semana en la segunda edición de la Global Gift Gala de Mónaco, celebrada el 9 de octubre de 2026 en el Hôtel de Paris Monte-Carlo, donde apareció con un diseño negro que su madre, la princesa Estefanía, había lucido en el Baile de la Rosa de 2003. Más de dos décadas después, la prenda volcía a ocupar el centro de una noche especial, esta vez sobre la hija de quien la estrenó. La cita reunió a Estefanía con sus hijos, Pauline, Camille y Louis Ducruet, y con Marie Ducruet, además de Eva Longoria y Alexandra Malena Leclerc. Pero, más allá de la alfombra roja y de su dimensión solidaria, el look de Pauline conecta con una tradición muy arraigada entre las mujeres de la familia Grimaldi: recuperar prendas del armario materno y darles una nueva vida. 

Carlota Casiraghi y Alejandra de Hannover ya lo habían hecho con diseños de Carolina de Mónaco, y esta última ha vuelto a demostrarlo en la ceremonia de proclamación de los Premios de la Fundación Príncipe Pierre 2026, celebrada el 13 de octubre en la Ópera de Montecarlo, donde también ha lucido una prenda del armario de su madre. Una muestra de que la herencia de estilo también puede transmitirse a través de la ropa.

Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco, la magia de la sobriedad en un evento de madre e hijas© Cordon Press
La familia real monegasca en la Ópera

La falda de labios en clave pop de Alejandra 

Alejandra de Hannover sorprendió en la Ópera de Montecarlo con un look que se desmarcaba de las elecciones habituales para este tipo de citas, protagonizado por una original falda negra con estampado de labios en tono rojo, una prenda tan llamativa como diferente que su madre estrenó en abril de 2017, durante la inauguración de una exposición de arte en la ciudad monegasca. Casi una década después, este diseño vuelve a cobrar protagonismo, esta vez en el vestuario de la siguiente generación de los Grimaldi, demostrando que algunas piezas del armario materno conservan intacto su atractivo con el paso de los años.

Carolina de Mónaco en 2017© Cordon Press
Carolina de Mónaco en una exposición de arte en 2017

Carolina lo combinó en su momento con una chaqueta de estilo oriental con detalle de plumas verdes a contraste y sandalias de tacón. Por su parte, Alejandra ha preferido una versión más sencilla con un top negro liso de punto, medias a juego y salones clásicos de puntera cuadrada y tira en el empeine.

Pauline Ducruet recuperando el vestido de su madre, 20 años después, en la 'Global Gift Gala' de 2026 en Mónaco© GTRES
Pauline Ducruet recuperando el vestido de su madre, 20 años después, en la 'Global Gift Gala' de 2026 en Mónaco

Pauline Ducruet: un vestido negro con cristales que vuelve 23 años después

Para la citada gala, Pauline eligió un vestido largo negro, sin mangas y con tirantes, cuya silueta depurada contrasta con los paneles transparentes adornados con cristales plateados. El brillo dibuja una espiral que recorre la prenda y rompe la continuidad del negro, aportando luz sin necesidad de recurrir a una profusión de joyas o a una ornamentación excesiva. Un chal negro completaba el conjunto, manteniendo la sobriedad de una propuesta de noche que encaja con el estilo personal de Pauline, diseñadora y fundadora de su propia firma, Alter Designs.

Estefanía de Mónaco con sus hijos en la 'Global Gift Gala' de 2026.© GTRES
Estefanía de Mónaco con sus hijos en la 'Global Gift Gala' de 2026

El vestido, identificado como un diseño de Jiki Monte-Carlo, no era nuevo en la familia: su madre lo había llevado en el Baile de la Rosa de 2003. La elección convierte la aparición de Pauline en algo más que un acierto de alfombra roja. En lugar de buscar una pieza inédita, ha recuperado un vestido con historia familiar y lo ha llevado a una gala en la que compartía protagonismo con Estefanía.

La princesa Estefanía de Mónaco junto a su hermano Alberto en el Baile de la Rosa de 2003© GTRES
La princesa Estefanía de Mónaco junto a su hermano Alberto en el Baile de la Rosa de 2003

Estefanía de Mónaco y el Baile de la Rosa de 2003

El vestido pertenecía al armario de la princesa Estefanía, una de las figuras más singulares de la familia Grimaldi en materia de estilo. En 2003 lo llevó al Baile de la Rosa, una de las grandes citas del calendario social monegasco, que cada año reúne a la familia principesca y a invitados del mundo de la cultura, la sociedad y la moda. 

La princesa Estefanía de Mónaco en el Baile de la Rosa de 2003© GTRES
La princesa Estefanía de Mónaco en el Baile de la Rosa de 2003

La prenda conserva una estética muy vinculada a la noche de comienzos de los años 2000: el negro como base, la transparencia como recurso sensual y el cristal como elemento decorativo que capta la luz. Su silueta larga y sin mangas mantiene una elegancia sencilla, mientras que los detalles brillantes concentran la atención en el recorrido del vestido. 

Carlota Casiraghi en el Baile de la Rosa de 2017 con el vestido 'vintage' de su madre Carolina© Getty Images
Carlota Casiraghi en el Baile de la Rosa de 2017 con el vestido 'vintage' de su madre Carolina

Carlota Casiraghi recuperó un vestido de Carolina en el Baile de la Rosa

La relación entre las mujeres de la familia Grimaldi y los vestidos de archivo tiene otro ejemplo especialmente memorable en Carlota Casiraghi. En el Baile de la Rosa de 2017, la hija de Carolina de Mónaco apareció con un vestido de alta costura de la colección de otoño-invierno de 1996 de Chanel, que su madre había llevado en diciembre de 2000. 

Carolina de Mónaco en el año 2000 con el vestido 'vintage' de Chanel© Getty Images
Carolina de Mónaco en el año 2000 con el vestido 'vintage' de Chanel

El diseño, confeccionado en terciopelo negro y con detalles de encaje y transparencias, combinaba un escote pronunciado con una falda larga de aire dramático. Carlota lo acompañó con ondas al agua, labial rojo y joyas discretas, un look de inspiración clásica que evocaba el glamour de otra época sin parecer una reproducción literal del look de Carolina. La prenda había sido concebida por Karl Lagerfeld para Chanel, una casa estrechamente ligada a la historia de estilo de la familia. 

Alexandra de Hannover con el vestido 'vintage' de su madre en París, 2024© Getty Images
Alexandra de Hannover con el vestido 'vintage' de su madre en París, 2024

Alexandra de Hannover y el vestido de Carolina que tenía 34 años

Alexandra de Hannover, la hija menor de Carolina de Mónaco, también ha recurrido al armario de su madre. En enero de 2024 acudió al desfile de alta costura de Chanel en París con un vestido negro y blanco que Carolina había estrenado en 1990 y vuelto a llevar en 1993. El diseño, procedente de la colección de alta costura primavera-verano de 1990, destaca por el cuello blanco, los detalles claros en los bolsillos y las mangas, y las dos hileras de botones que recorren la parte delantera. Frente al look más teatral que su madre había elegido en su primera aparición, con sombrero y guantes, Alexandra lo adaptó a su propio tiempo con medias negras, zapatos de tacón y un bolso acolchado de cadena. La elección fue un homenaje evidente a la historia de la prenda y a la relación de Carolina con la casa francesa, pero también una forma de demostrar que un diseño de archivo puede integrarse en un armario contemporáneo sin perder su identidad. Cuando Alexandra lo llevó, habían pasado 34 años desde la primera aparición pública de Carolina con el vestido.

Carolina de Mónaco en 1990 con el vestido bicolor de Chanel© Getty Images
Carolina de Mónaco en 1990 con el vestido bicolor de Chanel

Una herencia de estilo que va más allá de la ropa

La historia de estos tres vestidos habla de algo más que de la recuperación de piezas vintage. En una familia cuya imagen pública está inevitablemente ligada a la moda, las prendas también funcionan como recuerdos compartidos y referencias entre generaciones. Pauline ha elegido un vestido de Estefanía para una gala solidaria en la que ambas estaban presentes; Carlota y Alexandra, por su parte, han encontrado en el armario de Carolina diseños que conservan su vigencia décadas después de su estreno. A esa herencia se suma la figura de Grace Kelly, cuya elegancia sigue siendo un referente para sus nietas y para la imagen de la familia principesca. No se trata necesariamente de reproducir los looks de sus madres, sino de apropiarse de una parte de su historia y llevarla a un contexto nuevo. A veces, la forma más personal de estrenar un vestido consiste, precisamente, en volver a ponerlo en circulación.