Cada vez son más las personas que incorporan suplementos a su rutina diaria. Magnesio para el descanso, vitamina D para la salud ósea, omega 3 para cuidar el corazón o hierro para corregir un déficit. Sin embargo, no siempre sabemos cuándo debemos tomarlos para aprovechar mejor sus beneficios. ¿Es preferible hacerlo por la mañana? ¿Funcionan mejor en ayunas? ¿Podemos combinar varios suplementos a la vez? Aunque el horario puede influir en algunos casos, hay otros factores que conviene tener en cuenta para favorecer su absorción y evitar posibles interacciones.
Para aclarar estas dudas, hemos hablado con Vicente Pascual, médico de familia y colaborador de MARNYS, quien nos explica cómo organizar la toma de suplementos, qué nutrientes conviene acompañar de alimentos y cuáles pueden interferir con determinados medicamentos. Porque, como veremos, tan importante como elegir el producto adecuado es saber cómo tomarlo.
¿Qué suplementos debemos tomar por la mañana?
Si acostumbramos a tomar vitaminas o complementos alimenticios nada más levantarnos, es posible que nos hayamos preguntado si estamos eligiendo el momento adecuado. Y es que algunos ingredientes pueden tener efectos diferentes dependiendo de cuándo los consumamos.
Por ejemplo, los suplementos que contienen sustancias estimulantes, como la cafeína, es preferible tomarlos durante la primera parte del día. El motivo es que pueden aumentar el estado de alerta y, si los consumimos demasiado tarde, dificultar la conciliación del sueño.
En cambio, para la mayoría de las vitaminas y minerales no se ha demostrado que tomarlos por la mañana resulte más beneficioso que hacerlo por la tarde o por la noche. Por eso, si el producto no requiere unas condiciones específicas, podemos incorporarlo al horario que mejor se adapte a nuestra rutina.
¿Qué suplementos conviene tomar antes de acostarse?
Hay otros productos para los que el momento de administración sí resulta especialmente importante. Es el caso de los suplementos que contienen melatonina, una hormona que participa en la regulación del ciclo de sueño y vigilia.
"Los productos destinados al sueño, como los que contienen melatonina, están recomendados poco antes de ir a la cama", explica Vicente Pascual.
Ahora bien, esto no significa que cualquier suplemento relacionado con el descanso deba tomarse necesariamente por la noche. El horario dependerá de sus ingredientes, de la formulación y de las indicaciones específicas del fabricante o del profesional sanitario.
¿Es mejor tomar las vitaminas en ayunas o con las comidas?
Esta es otra de las cuestiones que más dudas genera. Y aquí sí encontramos diferencias importantes entre unos nutrientes y otros.
Las vitaminas liposolubles, como la vitamina D, se absorben mejor cuando las acompañamos de alimentos que contienen algo de grasa. Lo mismo sucede con los suplementos de omega 3, cuyo aprovechamiento puede favorecerse al tomarlos durante una comida.
Por el contrario, el hierro suele absorberse mejor en ayunas. Sin embargo, no todas las personas lo toleran bien, ya que puede provocar molestias digestivas. En estos casos, el especialista señala que puede recomendarse tomarlo con algún alimento. Además, la vitamina C favorece la absorción del hierro no hemo, por lo que puede resultar útil acompañarlo de alimentos ricos en esta vitamina, como los cítricos.
Eso sí, conviene evitar tomar el hierro al mismo tiempo que determinados productos que dificultan su absorción, como los suplementos de calcio. El café y el té también pueden reducir el aprovechamiento del hierro no hemo cuando se consumen junto a él.
¿Y qué ocurre con los multivitamínicos? Cuando una formulación combina varios ingredientes y no existen instrucciones específicas, Pascual considera práctico tomarlos con una de las comidas principales. "Preferiblemente el desayuno para evitar olvidos", señala.
¿Qué errores cometemos al tomar suplementos?
Uno de los más habituales es pensar que, por tratarse de productos naturales, podemos consumirlos sin ningún riesgo. Sin embargo, natural no significa necesariamente inocuo.
"También es habitual combinar varios productos que contienen los mismos nutrientes, y de esta manera superar las dosis recomendadas o no informar de su consumo cuando se toma medicación", advierte el médico.
Esto puede suceder, por ejemplo, cuando tomamos un multivitamínico y añadimos por nuestra cuenta otros complementos que contienen algunas de las mismas vitaminas o minerales.
Además, determinados suplementos pueden modificar la absorción o el efecto de algunos medicamentos. Es lo que ocurre con el calcio y el hierro, que pueden interferir con la absorción de la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo, si no se separan adecuadamente las tomas.
Por este motivo, Vicente Pascual insiste en la importancia de revisar con el médico o farmacéutico todos los productos que consumimos, especialmente si seguimos un tratamiento farmacológico habitual.
¿Dónde debemos guardar los suplementos para que no pierdan sus propiedades?
Tan importante como tomarlos correctamente es conservarlos en buenas condiciones. Y aunque podamos pensar que la nevera es el mejor lugar para mantener sus propiedades, no siempre es así.
"En general, la mayoría de los suplementos se conservan correctamente en su envase original, cerrado y en un lugar fresco, seco y protegido de la luz y del calor", explica el especialista.
De hecho, guardarlos en el frigorífico cuando no es necesario puede resultar contraproducente para determinadas formulaciones, ya que la humedad puede afectar a su estabilidad.
Por eso, lo más recomendable es seguir las indicaciones del fabricante y evitar lugares expuestos al calor o a cambios importantes de temperatura.
¿Cómo saber si realmente necesitamos tomar suplementos?
Y por último, conviene recordar algo que no siempre tenemos en cuenta: antes de preocuparnos por el mejor horario para tomar una vitamina o un mineral, hay una pregunta todavía más importante: ¿necesitamos realmente ese suplemento?
Vicente Pascual recuerda que la base del bienestar debe ser una alimentación variada, como la dieta mediterránea, acompañada de un buen descanso y un estilo de vida activo.
A partir de ahí, conviene valorar las necesidades individuales. La edad, la alimentación habitual, determinadas etapas vitales, los síntomas, las enfermedades y los medicamentos que tomamos pueden influir en la conveniencia de incorporar un complemento alimenticio.
En algunos casos, como ocurre con determinados déficits nutricionales, puede ser necesario realizar una valoración médica y pruebas analíticas antes de recomendar un suplemento.











