Mientras Marius Borg (29 años) continúa en prisión a la espera de ver cómo se resuelve su juicio, y la princesa Mette-Marit (52) sigue aún salpicada de lleno por las revelaciones del caso Epstein y acuciada por sus problemas de salud, a Haakon (52) y Sverre (20) de Noruega no les queda más remedio que seguir acometiendo sus compromisos con la Corona. Este sábado, ambos han participado en un acto de lo más simbólico que tenía como escenario un impresionante barco vikingo, lo que les ha hecho viajar al pasado de su nación e incluso ataviarse con prendas clásicas de una época que se remonta al siglo IX.
El heredero al trono y su hijo se han trasladado hasta la localidad de Nordfjordeid, en la provincia de Sogn og Fjordane, ubicada en la región de Vestlandet. Allí, al oeste de país, se subían a bordo del histórico Myklebust para conocer de primera mano los apasionantes secretos que guarda una nave tan emblemática. Esta se reconstruyó a partir de los restos que se encontraron en un sepulcro de la zona, y solo los remaches estaban intactos. Basándose en ello, se calcula que la embarcación podría medir unos 25 metros de eslora, siendo por tanto la más grande de la que se tiene constancia por estas tierras del norte de Europa.
El drakkar, como se le conoce técnicamente, era estrecho, ligero y rápido, característico de los años 700-1000 y usado para la exploración, el comercio y los saqueos. Se distinguía por su proa con mascarón de dragón, uso de vela y remos, y poco calado, permitiendo navegar ríos y mar. Precisamente, durante la visita del hijo y del nieto respectivamente de los reyes Harald y Sonia, dicha réplica ha vuelto por un día a las aguas desde su hangar de exhibición en el centro cultural Sagastad. Además, los 'royals' han mantenido un encuentro con los constructores del bote, quienes les explicaron todos los detalles de cómo lo habían hecho.
En 1874, el arqueólogo Anders Lorange descubrió el barco calcinado durante unos trabajos de excavación en dicho túmulo funerario. En la cultura escandinava, los jefes eran enterrados en este lugar y el tamaño de la tumba reflejaba el poder del difunto. Otro ritual consistía en colocar el cuerpo en una nave, pero lo inusual del Myklebuster era que había sido quemado. En cualquier caso, la cremación también era una práctica de algunas tribus vikingas.
A partir de aquí, según los estudios científicos realizados en los últimos años, el análisis de los huesos, los tesoros, las armas y las ofrendas hallados aquí sugiere que probablemente se trate del sitio donde descansan los restos del rey Audbjørn Frøbjørnsson de Frida, quien murió en 870 durante una batalla.
Ha sido, en definitiva, una experiencia cultural de lo más excitante para Haakong y Sverre de Noruega, quienes a día de hoy tienen pocos motivos para sonreír por todo lo que está ocurriendo en el seno de su familia. De hecho, también la princesa Ingrid (22 años) está siendo mirada con lupa en sus últimos movimientos, tras volver recientemente a casa en secreto procedente de Sídney (Australia) donde no ha hecho más que comenzar su etapa universitaria.
Ha pasado un año desde que el Palacio Real de Oslo anunció que la segunda en la línea sucesoria estudiaría en las antípodas. Desde que se mudó allí, ha hecho viajes regulares que le han permitido sostener una agenda institucional propia de un miembro en formación. Sin embargo, ahora se ha abierto un debate en su país sobre la idoneidad de la decisión y el coste de su estancia a tantos kilómetros de distancia. Un frente más para la monarquía noruega, como si no tuviera suficientes, derivado lógicamente de la profunda crisis de confianza acumulada por la que atraviesan.







