Princesas ante un giro inédito

Aiko y Kako de Japón, las princesas que podrían librarse del calvario que obligó a la princesa Mako a abandonar la Casa Imperial


Hace cinco años que la nieta mayor del emperado Akihito fue expulsada: una salida que fue vivida como una fractura emocional, familiar e institucional


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Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
25 de julio de 2026 a las 6:03 CEST

Hace cinco años que Mako de Japón, la nieta mayor del emperador emérito Akihito, fue expulsada de la Casa Imperial al casarse con Kei Komuro. Su salida, automática por ley, supuso la pérdida de todos los derechos con los que había nacido y marcó el final de una pesadilla pública que comenzó cuando anunció su compromiso con su compañero de universidad. La condición de plebeyo de su prometido, las deudas familiares y el escrutinio mediático que se desató sobre ambos derivaron en una campaña de acoso nacional que afectó gravemente a la salud mental de la princesa. Mako renunció a todo -título, indemnización estatal, regalos familiares y una boda imperial- y se vio obligada a asumir culpas que no le correspondían en una rueda de prensa que se convirtió en símbolo de su calvario. Ese episodio es el espejo en el que se miran ahora su hermana, la princesa Kako, y su prima, la princesa Aiko. Ambas pertenecen a la misma generación y ambas estaban destinadas a repetir el mismo destino, pero el debate sobre el futuro de la Casa Imperial japonesa ha dado un giro inesperado. 

Los emperadores Naruhito y Masako, junto a su única hija, la princesa Aiko, reciben a la prensa en su tradicional retiro de verano© Imperial Household Agency
Los emperadores Naruhito y Masako, junto a su única hija, la princesa Aiko, reciben a la prensa en su tradicional retiro de verano

Una victoria y una derrota al mismo tiempo

El Gobierno nipón, liderado por la conservadora Sanae Takaichi, ha aprobado un paquete de reformas atascado desde el año 2000 y destinado a frenar la reducción del número de miembros de la familia imperial, una situación que ha puesto a la institución en riesgo de extinción. Las nuevas medidas permiten, por primera vez, que las princesas solteras -incluida Aiko, única hija de los emperadores Naruhito y Masako- decidan si permanecen en la familia imperial después del matrimonio. Es una victoria y una derrota al mismo tiempo: victoria porque rompe con la norma que expulsó a Mako; derrota porque las mantiene dentro de la institución pero sin poder acceder al trono ni transmitir los derechos dinásticos a sus futuros hijos, ni aunque sean varones. 

Mako de Japón se despide de su familia tras su boda el 26 de octubre de 2021© Getty Images
Mako de Japón se abrazó a su hermana Kako antes de salir de la Familia Imperial tras su boda con un plebeyo en octubre de 2021
Mako de Japón y Kei Komuro el 7 de junio de 2022© GTRES
La vida de princesa ha quedado atrás para Mako, ahora el matrimonio Komuro hacen una vida tranquila en Nueva York, centrados en sus carreras profesionales

La reforma también abre la puerta a una medida inédita: la adopción de varones procedentes de antiguas ramas imperiales que perdieron su estatus en 1947. Es un mecanismo casi de otra época, diseñado para reforzar una línea sucesoria que depende hoy de un solo joven, el príncipe Hisahito, de 19 años. Si su futura esposa no da a luz a un varón, Japón se quedaría sin heredero directo. Por eso se contempla recuperar a descendientes masculinos de once ramas históricas, cuyos hijos varones -aunque ellos mismos no serían elegibles- sí podrían situarse en la línea sucesoria. Un matiz técnico con enorme alcance político: los hijos de los adoptados tendrían más derechos que los hijos de las princesas de cuna.

Imagen de enero de 2020, la princesa Mako (en el centro) arrastraba una tristeza evidente, esta junto a su madre, la princesa Kiko, y su hermana pequeña, la princesa Kako, que ahora contará con más opciones© Getty Images
Imagen de enero de 2020, la princesa Mako (en el centro) arrastraba una tristeza evidente, esta junto a su madre, la princesa Kiko, y su hermana pequeña, la princesa Kako, que ahora contará con más opciones

En este contexto, Aiko y Kako se encuentran en una posición inédita. Aiko, descartada como heredera por ser mujer pese a ser hija del emperador, podría conservar su estatus real incluso si se casa con un plebeyo. Pero sus hijos serían plebeyos y quedarían fuera de la sucesión, lo que la sitúa en una paradoja institucional. Kako, por su parte, ha ganado protagonismo público y reconocimiento social, y la reforma le permitiría evitar el destino de su hermana Mako, cuya salida fue vivida y narrada como una fractura emocional y política.

Aiko y Kako de Japón en un acto de la familia imperial en abril de 2025© AP / Cordon Press
Aiko y Kako, primas hermanas, en los jardines de Asaksa en la Fiesta de la Primavera del 2025

Los partidos progresistas temen que esta reforma divida a la familia en dos: princesas reales sin familia imperial y familias plebeyas vinculadas a ellas. Los conservadores, en cambio, temen que otorgar estatus imperial a los cónyuges abra el debate sobre la sucesión femenina, algo que siguen rechazando pese a que Japón tuvo emperatrices en el pasado. Aiko y Kako se encuentran, por primera vez, ante un futuro que podría liberarlas del destino que marcó a Mako: una vida definida por la renuncia, el escrutinio y la pérdida de identidad. Japón no ha resuelto del todo su crisis sucesoria, lo sabe, de hecho ha programado ya una revisión para dentro de 30 años, aunque sí ha abierto una puerta que permite a sus princesas escapar del drama que ya vivió una de ellas.