Hace tres años y medio que Isabel II de Reino Unido murió, poniendo así fin a un reinado extraordinario cargado de récords, marcado por su gran pasión a las tradiciones y su gran capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos. Fue la monarca británica con el reinado más longevo, 70 años, y despachó con un total de 15 primeros ministros, desde Winston Churchil a Lizz Truss. Fue la figura clave que conectó la monarquía inglesa con el siglo XX y el XXI y fue un referente en todo el mundo. Varias generaciones de ciudadanos solo conocieron a una monarca que era símbolo de la permanencia de la Corona. Su muerte fue llorada en cada rincón del planeta y su funeral de Estado fue uno de los más solemnes y numerosos que se recuerdan. Por eso, aunque el tiempo ha pasado, jefes de Estado que visitan de manera oficial Gran Bretaña sacan hueco en su apretada agenda para visitar su tumba y homenajearla.
El presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y la primera dama, Oluremi Tinubu, se encuentran de visita de Estado al Reino Unido. Además de la bienvenida oficial por parte de los reyes Carlos y Camilla, de su encuentro con el príncipe Guillermo y Kate Middleton, y del gran banquete de Estado en el que, por primera vez en casi un siglo, el monarca británico ha adaptado un banquete en el Castillo de Windsor al Ramadán, el mandatario y su mujer visitaron en privado la capilla de San Jorge de la mítica fortaleza para depositar una corona de flores en la tumba de la reina Isabel II. Todo un gesto que habla del respeto que se le sigue teniendo más allá de la isla británcia, una Reina de leyenda y la Reina de todas las Reinas.
Tinubu no es el primer jefe de Estado que decide visitar la tumba de Isabel II. El que marcó esta nueva tradición fue el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien, acompañado por su mujer, la primera dama Melania, recorrió alguno de los rincones más emblemáticos del Castillo de Windsor en la visita de Estado que hicieron en septiembre de 2025. Eso incluyó la visita al lugar donde reposan los restos de Isabel II. Dos meses después del gesto del presidente estadounidense, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y su esposa, Elke Büdenbender, también depositaron unas flores en el lugar de descanso final de la abuela de los príncipes Guillermo y Harry. También el emperador Naruhito tuvo el mismo gesto, en este caso cargado de emoción, ya que se trataba de un monarca y debido a las relaciones personales entre la Familia Imperial y la Familia Real británica.
De lo que no hay constancia ni ha trascendido es que otros jefes de Estado, como el presidente francés Emmanuel Macron, el emir de Catar o Yoon Suk-yeol, expresidente de Corea del Sur, hayan tenido este momento de recogimiento ante la tumba de la reina de Inglaterra.
Isabel II recibió sepultura días después de su muerte. Tras el funeral de Estado en la Abadía de Westminster de Londres, tuvo lugar otro servicio religioso mucho más íntimo y reservado solo para miembros de su familia en el Castillo de Windsor. Tras la ceremonia oficiada por el deán, la Reina fue enterrada en la capilla conmemorativa del rey Jorge VI, donde también reposan los restos de sus padres, Jorge VI y la reina Madre, así como los de su hermana, la princesa Margarita, y donde se trasladaron los restos de su marido, Felipe de Edimburgo, que antes de este movimiento se encontraban en la Bóveda Real. En la Capilla de San Jorge yacen la mayoría de los reyes británicos.









