Ha sido una fecha clave en el Reino Unido y especialmente simbólica para la realeza británica: este 21 de abril se ha celebrado el centenario de Isabel II. Un siglo de su nacimiento para el que los Windsor organizaron varios homenajes y conmemoraciones públicas en torno al Palacio de Buckingham y mostrando una unidad familiar en su recuerdo. Como era de esperar, el príncipe Harry no estuvo presente, pero en las últimas horas se ha podido saber que sí tuvo un gesto con su querida "granny", como él la llamaba.
Tal y como recoge HELLO! el príncipe Harry, a miles de kilómetros de distancia, en Montecito, California, optó por un homenaje más privado y profundamente personal que, por otro lado, es habitual en él, enviar flores a la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, donde su querida abuela fue enterrada en septiembre de 2022 y donde también reposan los restos mortales del duque de Edimburgo, un memorial donde también estan los padres de Isabel II, el rey Jorge VI y la Reina Madre; y su única hermana, la princesa Margarita.
Esta no es la primera vez que la honra de esta manera. En 2023, en el primer aniversario de su fallecimiento, Harry visitó discretamente la capilla durante su estancia en el Reino Unido, rindiéndole homenaje lejos de la mirada pública. Dos años después, en septiembre de 2025, volvió a visitar su tumba durante un viaje de regreso a casa, conmemorando el tercer aniversario de su muerte.
Tras su fallecimiento, el prínicipe Harry compartió un emotivo homenaje, reflexionando sobre el estrecho vínculo que los unía y los muchos momentos importantes que habían vivido juntos. "Estaré eternamente agradecido por todos nuestros primeros encuentros", escribió en aquel entonces, rememorando desde sus primeros recuerdos de la infancia hasta la presentación de ella a su esposa Meghan y sus hijos. "Atesoro estos momentos compartidos contigo… Ya te echamos mucho de menos, no solo nosotros, sino todo el mundo", escribió el duque de Sussex.
Por otro lado, durante mucho tiempo se dijo que el príncipe Harry era el nieto favorito de Isabel II y en la biografía que Harry escribió, Spare, y que se publicó en enero de 2010 con una expectación sin precedentes se detalla mucho cómo fue la relación entre ambos. El duque de Sussex, que reveló una infancia bastante solitaria en contra de lo que se había pensado, recordaba como los fines de semana, cuando él podía salir del internado de Eton College, que está muy cerca del castillo de Windsor, era su abuela la única que estaba esperando su llegada. Especialmente significativo y reflejo de lo complejas que son las relaciones familiares en una estructura de naturaleza jerárquica es todas las veces que Harry recordaba haber tenido ganas de abrazar a su abuela y no haberlo hecho, por ese velo de distancia que ella misma siempre marcó como una señal de fortaleza.
"Cuando hicimos ese vídeo tan guasón para el estreno de los Juegos Invictus, donde reveló su don para la comedia. La gente se moría de la risa; nadie se imaginaba que tuviera un sentido del humor tan socarrón, pero ¡siempre ha sido así! Era uno de nuestros secretillos. De hecho, en todas las fotos que tenemos juntos, cada vez que salimos intercambiando una mirada o haciendo contacto visual, se percibe claramente que teníamos nuestros secretos, recordó el príncipe Harry en su biografía, donde también reveló cómo fue el último encuentro entre Isabel II y sus nietos estadounidenses, Archie y Lilibet.
"En la última visita. Archie se dedicó a hacer profundas reverencias cual caballero, mientras que Lilibet, su hermana pequeña, se agarraba a las espinillas de la monarca. 'Qué niños tan adorables', dijo mi abuela algo perpleja. Se había imaginado que serían un poco más… ¿estadounidenses, quizá? Lo que en su cabeza quería decir más revoltosos", escribió el duque de Sussex.










