El 2025 fue un año clave en la vida de Amalia de Holanda y este 2026, sin cambiar la dinámica, recoge sus frutos. La hija de Guillermo y Máxima de los Países Bajos ha hecho una apuesta única entre las herederas europeas de su generación: ha asumido una agenda de la máxima relevancia institucional, acudiendo a actos reservados a jefes de Estado, al tiempo que ha seguido con su especialidad universitaria y ha comenzado su formación militar. La princesa heredera se ha convertido en una figura pública clave, a la que ya comparan con su abuela, la princesa Beatriz, por su seriedad, compromiso y fortaleza. Así lo muestran las últimas encuestas, en las que se posiciona como una princesa con popularidad de reina.
Los datos son especialmente buenos para la monarquía holandesa, en lo que se considera toda una remontada tras una caída de confianza que comenzó en el año 2020, debido a diversos factores, entre ellos la decisión de los Reyes de marcharse de vacaciones a Grecia cuando se había decretado un confinamiento y una prohibición de desplazamientos por parte de su Gobierno. La encuesta actual muestra un panorama distinto. El panel de opinión que realiza EenVandaag, entre 22.000 ciudadanos y siempre por estas fechas en las que se celebra el tradicional Día del Rey, muestra lo siguiente: "La imagen de los Reyes ha mejorado significativamente, sobre todo entre los jóvenes (de 18 a 35 años). En 2024, el 48% confiaba en el Rey; dos años después, esa cifra ha aumentado al 68%, mientras que la de la reina Máxima estaba en un 53% en 2024 y ahora se sitúa en el 69%".
Las claves de esta remontada, según el citado medio, son la estabilidad que los Reyes aportan en un clima de caos internacional. "En estos tiempos turbulentos y llenos de incertidumbre, el Rey es un factor razonable y estable. De él emana una cierta serenidad", explica uno de los encuestados. El resultado es que siete de cada diez ciudadanos consideran que los Reyes son buenos embajadores de su país y valoran de forma positiva su capacidad para acercarse a figuras complejas, como Donald Trump, presidente de los Estados Unidos y a cuya residencia oficial acaban de acudir.
La gran sorpresa -y otra de las claves de esta remontada que les ha llevado casi seis años- es que la princesa Amalia, con solo 22 años, goza de una confianza del 62%, y un 64% de los encuestados opina que tendrá un buen desempeño como reina de los Países Bajos. En esta misma encuesta es descrita como inteligente, respetuosa y fuerte, y a menudo comparada con su abuela, la princesa Beatriz. Hay que recordar que al rey Guillermo Alejandro le preceden tres mujeres -su madre, su abuela y su bisabuela-, motivo por el cual el país valora especialmente a las mujeres de la Casa Orange.
El éxito de Amalia de Holanda, que ahora se refleja en estas encuestas en forma de popularidad y confianza, ha sido fruto del esfuerzo, ya que ha multiplicado su presencia de forma excepcional y lo ha hecho empezando por los asuntos más relevantes, como los relacionados con Defensa o las relaciones internacionales. La princesa ha asumido un número importante de actos en solitario y ha acompañado a sus padres a encuentros donde no había otra heredera. De forma paralela, la joven de 22 años ha seguido con su especialidad en Derecho neerlandés mientras comenzaba su entrenamiento militar y esto, en un momento geopolítico como el actual, ha sido enormemente valorado.
La capacidad de la princesa Amalia para dar un giro a las encuestas es llamativa, sobre todo porque comenzó el 2025 comunicando la decisión de aceptar la asignación oficial de 1,5 millones de euros que le corresponde como heredera y que había rechazado hasta el momento, una medida que entonces no parecía la más popular, pero que finalmente ha justificado con su trabajo.
La publicación de la encuesta coincide con la preparación del Día del Rey, una de las citas más visibles del calendario institucional neerlandés y a la que se espera la presencia de los Reyes con sus tres hijas. La celebración tendrá lugar el 27 de abril en Dokkum, una ciudad de la provincia de Frisia, ya que, si algo caracteriza a estas celebraciones, es que cada año se realizan en un lugar distinto y alternan localidades históricas con núcleos urbanos más grandes.










