Era una de las grandes bodas de esta temporada, un enlace que unía a dos aristocráticas familias sevillanas en uno de los lugares más emblemáticos de la capital hispalense, así que la expectación era máxima. Pero la sorpresa llegó con una inesperada invitada: Amalia de Holanda. La princesa viajó a España para asistir, el pasado sábado 14, al “sí, quiero” de Mercedes Olazábal y Solís con Claudio García de Alvear Fernández de Mesa, que tuvo lugar en la capilla del Rosario de la Real Maestranza de Sevilla.
La novia, que confió para su vestido en Navascués, pertenece a la familia de los Guardiola, propietarios de Casa Guardiola, un palacio referente del estilo arquitectónico sevillano, que data de 1880. Es hija de Ignacio Olazábal Elorz, marqués del Valle de Santiago, y de Myriam Solís Guardiola, prima de Matilde Solís, exmujer del duque de Alba.
La hija de los Reyes Guillermo y Máxima apostó por un vestido de gasa marrón, que combinó con calzado muy español: unas alpargatas
La hija de los Reyes Máxima y Guillermo de los Países Bajos, dejaba atrás el uniforme Flecktarn de su graduación militar del pasado enero y el práctico recogido de pelo para dar pasó a un look mucho más festivo.
Para la ocasión, apostó por un vestido de manga larga de gasa en marrón chocolate, que combinó con un calzado típico español: unas alpargatas (el calzado favoritísimo de la reina Letizia). Completó su look con bolso nude, gafas de sol oscuras y diadema metálica. Dejaba constancia de que el duro entrenamiento al que ha sido sometida durante meses no ha sido en vano: el vestido le realzaba una figura de lo más cuidada.
La capital hispalense es un lugar con mucho significado para la heredera al trono neerlandés, ya que allí se conocieron sus padres, en la Feria de Abril de 1999, y ella ha estado en varias ocasiones, e incluso se ha vestido de flamenca (con mantón, volantes, lunares y flor, incluida). Y eso no es todo, también se anima a bailar el folclórico andaluz. En 2019, ni más ni menos, fue captada en el interior de una de las casetas bailando al compás del resto de sevillanos.
Sin embargo, esta no es la primera boda en la península ibérica a la que acude la princesa. A finales de 2023, para el otoño, piso el sur de España para ser espectadora del 'sí, quiero' de Victoria de Hohenlohe, duquesa de Medinaceli, con Maxim Corneille celebrado en Jerez de la Frontera (Cádiz). En aquella celebración, Amalia se decantó por un vestido rojo gasa con motivos florales y unos stilettos rojos (algo menos cómodos que los escogidos para esta reciente boda) y un peinado que daba como broche de oro un tocado sacado de un cuento de hadas.
Tras el enlace, los novios, familiares y amigos, entre los que también estuvieron Patricia Medina Abascal con su marido, disfrutaron de un lujoso y ostentoso cóctel en el albero de la plaza de la Maestranza y después lo celebraron en un escenario del eclecticismo sevillano muy especial para ellos: la Casa Guardiola. Una obra que pasó a manos de D. Salvador Guardiola Fantoni y su esposa y fue renovada para eventos, manteniendo su rica historia y arquitectura excepcional.
Allí, la hija del marqués del Valle de Santiago presidía junto a su ya marido, presidente de Acciona, un convite donde no ha faltado el clásico baile de los dos enamorados, un homenaje a la tradición, en una emotiva y aristócrata fiesta en la que disfrutaron, junto a los recién casados, hasta bien entrada la madrugada.











