La boda del polista Luis Domecq y Myriam Gonzalo no ha sido la única que se ha celebrado este fin de semana —y tampoco la única que ha tenido como escenario Sevilla—. Mercedes Olazábal y Solís se ha casado con Claudio García de Alvear Fernández de Mesa. Y lo ha hecho en un escenario muy especial: nada menos que en la Real Maestranza de Sevilla. Mercedes, descendiente de los Guardiola, propietarios de la Casa Palacio Guardiola, es hija de Ignacio Olazábal Elorz, marqués del Valle de Santiago; su madre es Myriam Solís Guardiola, hija de Ignacio Solís Beaumont, hijo y hermano del marqués de la Motilla y, por tanto, prima de Matilde Solís, exmujer del duque de Alba y madre de Fernando y Carlos Fitz-James Stuart, duque de Huéscar y conde de Osorno, respectivamente.
Mercedes ha elegido para un día tan especial un vestido de novia creado a medida por Cristina Martínez Pardo-Cobián, fundadora de Navascués. Este atelier madrileño, todo un referente en la moda nupcial de nuestro país, se caracteriza por su habilidad para combinar los tejidos más exclusivos junto a bordados, encajes y texturas. Además, ha vestido de blanco a mujeres como Belén Corsini, Teresa Urquijo, Carmen Gómez-Acebo, Natalia Santos o Ina Morenés. Motivos más que suficientes para que muchas novias confíen en su trabajo.
La prometida ha llegado a la ceremonia, celebrada en la intimidad del Rosario de La Maestranza, con un vestido de seda natural rústica con cortes en nesgas en la falda —unas piezas triangulares o trapezoidales que se insertan en esta zona para aportar vuelo y movimiento—. Uno de los detalles más especiales del traje son las incrustaciones de encaje antiguo, así como la cola independiente en seda rústica y el manto con el que ha culminado el estilismo. La novia ha llevado joyas familiares, entre la que destaca una maravillosa tiara y unos pendientes de diamantes y perlas.
La madrina, Isabel Fernández de Mesa, también ha confiado su look al atelier madrileño. Ha lucido un vestido de color claro —verde agua— confeccionado en crepé y bañado en gasa con bordados de hilo de seda en el talle. El protocolo marca que, si el novio lleva chaqué, la madrina deberá ir de largo y llevar o bien mantilla o bien un tocado pequeño. Aunque este accesorio se ve cada vez con más frecuencia, Isabel ha preferido optar por la mantilla.








