La temporada de bodas ha empezado oficialmente. Aunque son mayo y junio los que concentran la mayor parte de los enlaces, marzo siempre es un mes propicio y este sábado, día 14, ha sido elegido por Luis Domecq Carrión y Myriam Gonzalo González para su 'sí, quiero'. Él es hijo de Ignacio Domecq Urquijo, uno de los mejores jugadores de polo de España, y de Fátima Carrión de la Garma. Es además sobrino de José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona —ya que su madre es hermana de María Carrión, la mujer de Entrecanales—. Estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Carlos III de Madrid y su nombre está ligado al comercio internacional, a la inversión y al polo. Myriam, por su parte, trabaja en el sector de la comunicación y las relaciones públicas, donde está especializada en el ámbito de la belleza.
La pareja se ha casado en la Real Parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla, un templo de estilo barroco situado en pleno casco antiguo. Ha sido precisamente a sus puertas donde hemos visto a Claudia Osborne, Rosario Domecq junto a su marido, 'El Juli' y otras personalidades de la alta sociedad andaluza. Y también donde se ha desvelado el secreto mejor guardado: el vestido de la novia.
Un diseño que ha realizado con mucho cariño T.ba. Esta firma familiar la fundaron las hermanas jerezanas Mercedes y Fernanda López de Carrizosa hace más de 25 años, pero no hace tanto que comenzaron a hacer vestidos de novia. Esta parte, a la que está más ligada Sol Prado, hija de Mercedes, arrancó en la pandemia y ha tenido un éxito increíble. Tanto que mujeres como Claudia Osborne o Victoria de Hohenlohe-Lagenburg, duquesa de Medinaceli, escogieron este atelier en sus enlaces.
El vestido de Myriam está compuesto por dos piezas —un corsé, característico de la casa, y una falda— confeccionadas en base de crepé y forradas por completo en gasa de seda y organza de seda con superposiciones, drapeados y asimetrías.
El diseño cuenta, además, con una bonita cola confeccionada también en ambos tejidos que seguía cada uno de sus pasos y ayudaba a estilizar aún más su figura. La novia, como la mayoría de prometidas actuales, ha llevado velo. El suyo no era de tul —uno de los tejidos más utilizados para este elemento—, sino en doble seda. Un moño bajo, estilo bailarina y con raya al medio, ha sido el peinado elegido.
En cuanto al ramo, ha optado por una composición de flores silvestres en tonos pastel, junto a ramas de esparraguera, una de las plantas más elegidas entre las novias, que han proporcionado ese toque natural.













