La boda de la modelo Celia Vallespir en Málaga: dos vestidos con guiño a su tierra y una joya de su tatarabuela


La tinerfeña se ha dado el 'sí, quiero' en La Manquita, confiando en la firma Marco & María para sus looks nupciales


Boda de Celia Vallespir© Cortesía
13 de mayo de 2026 a las 11:25 CEST

Nos encontramos en plena temporada de bodas, lo que se traduce en fines de semana repletos de amor como el que ha vivido la modelo Celia Vallespir. La canaria —representó a España en Miss Supranacional 2014— y fundadora de la firma de bañadores sostenibles Econaked, se ha casado este fin de semana con su pareja, Carlos Barbero Cheli, en una bonita ceremonia celebrada en la Catedral de Málaga.

Celia Vallespirga© @celiavallespirgarcia
Celia Vallespir y Carlos Barbero Cheli

Un escenario imponente y cargado de historia para una boda muy especial. La pareja se dio el ‘sí, quiero’ tras casi dos años de compromiso en La Manquita, como se conoce popularmente al templo malagueño, considerado la catedral más alta de Andalucía y que el pasado año volvió a acoger enlaces tras recibir el visto bueno del Obispado.

Boda de Celia Vallespir© Cortesía

Tras la ceremonia, Celia y Carlos posaron en el interior con el espectacular retablo barroco de fondo y después salieron a la calle entre pétalos, aplausos y la alegría de sus familiares y amigos, entre los que se encontraba la también modelo Desiré Cordero o los influencers venezolanos Tonny Boom o Gaby Noya.

Boda de Celia Vallespir© Cortesía

Dos vestidos de novia con guiño a su isla natal

Para un día tan importante, Celia confió sus dos vestidos de novia a Marco & María, firma tinerfeña con una sólida trayectoria en moda nupcial y habitual de la Barcelona Bridal Fashion Week. Los diseñadores, que también han vestido a modelos como Helen Lindes o Patricia Yurena en momentos importantes de sus carreras, firmaron para ella una propuesta muy romántica y fiel a su estilo.

Celia Vallespir el día de su boda© Luis Tenza
Boda de Celia Vallespir© Cortesía
Desiré Cordero y Celia Vallespir

El primer vestido, con el que llegó al altar, era una creación de encaje con silueta sirena. Un diseño que jugaba con transparencias sutiles, bordados florales y un bonito trabajo de guipur, y que contaba con una abertura en la espalda. Lo completó con un velo largo de tul, ligero y envolvente, que añadió ese punto tradicional que equilibraba su conjunto. 

Boda de Celia Vallespir© Cortesía

En la mano, un ramo de rosas blancas de tallo largo, que guardaba un secreto especial, según relata a ¡HOLA! la canaria: "Llevé una cruz y una medallita de la Virgen Milagrosa que era de mi tatarabuela, eso era 'mi algo azul'". Para los zapatos, se decantó un modelo destalonado de Jimmy Choo en color crema con pequeños cristales.

Ramo de novia de Celia Vallespir© Cortesía
Media Image© Cortesía

Después llegó el momento de cambiar de registro. Para la celebración, que tuvo lugar en La Casona del Molino, Celia apostó por un segundo diseño, también de Marco & María, mucho más festivo y pensado para disfrutar de la noche. Un minivestido en tono champán, cubierto de lentejuelas y rematado con flecos, que aportaban movimiento y luz. 

Celia Vallespir© Cortesía
El segundo vestido de novia de Celia Vallespir

Una elección muy favorecedora, con tirantes y pequeñas hombreras, que mantiene la sofisticación de la firma, pero con ese punto divertido que pide una novia cuando llega la hora de brindar, bailar y olvidarse del protocolo. 

Boda de Celia Vallespir© Cortesía

También cambió el peinado: si para la ceremonia eligió un moño pulido, perfecto para acompañar su vestido de cuello alto y encaje, y para lucir también el velo; durante la fiesta se soltó el cabello y lo dejó al natural. Un gesto sencillo, pero muy efectivo, que acompañaba a la perfección ese segundo look más nocturno y relajado. El novio, por su parte, confió en House of Tailors para su traje, con un chaqué clásico, con levita negra, chaleco gris y corbata oscura.

Celia Vallespir© Cortesía

La historia de Celia y Carlos comenzó hace casi siete años en Barcelona, cuando se conocieron durante el cumpleaños de un amigo en común. Una de esas cenas sin grandes expectativas a las que uno llega sin imaginar que la vida puede cambiar por completo. Lo que empezó como un encuentro inesperado acabó siendo una relación que, cinco años y seis meses después, les ha llevado hasta el altar. "Nunca pensamos que aquella cena ‘sin importancia’ sería, en realidad, el comienzo del día más bonito de nuestras vidas y del amor que nos llevaría hasta aquí”, cuenta Celia.