Felipe VI ya se encuentra en Mallorca para dar inicio al tradicional periodo estival de la Familia Real, una cita que cada verano convierte la isla en el escenario de la agenda más distendida de la Corona. Mientras se espera que en los próximos días se produzca la llegada de la reina doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, ha sido el Monarca quien ha inaugurado en solitario esta estancia estival. Lo ha hecho, además, estrenando el recién reformado Palacio de la Almudaina tras su regreso de Perú, donde ha representado a España en la toma de posesión de la nueva presidenta del país.
El primer paso de las vacaciones reales
Fue hace tan solo unos días cuando el rey Felipe se trasladó hasta Mallorca, aunque se trató de una breve estancia. Tras este primer paso por la isla, puso rumbo a Madrid, donde, junto a la reina doña Letizia, visitó el municipio de Villamanta para conocer de primera mano las consecuencias de los devastadores incendios que han afectado a varias zonas de la Comunidad de Madrid. Allí, ambos pudieron escuchar los testimonios de los vecinos y mostrarles su apoyo. Tras este compromiso, el Monarca viajó hasta Perú para representar a España en la toma de posesión de la nueva presidenta del país, Keiko Fujimori. Ahora, Felipe VI ha regresado de nuevo a Mallorca para dar comienzo a su tradicional estancia estival y convertirse en el primero en estrenar el recién reformado Palacio de la Almudaina.
Don Felipe ha protagonizado el habitual despacho de verano, posando además en el recién reformado Palacio de la Almudaina, histórico enclave vinculado a la presencia de la Familia Real en Mallorca. El edificio, uno de los inmuebles más emblemáticos de Patrimonio Nacional, ha sido sometido a una extensa reforma valorada en 2.573.000 euros. Y es que, aunque La Almudaina constituye el escenario institucional de la estancia estival de los Reyes en la isla, el Palacio de Marivent, situado a apenas ocho kilómetros de distancia, es la residencia en la que la Familia Real disfruta de sus jornadas de descanso. Un palacio que ha permanecido cerrado durante los trabajos de rehabilitación y que ahora reabre sus puertas con la presencia del Rey como principal protagonista.
Más allá de la renovación de algunas de sus estancias, el Palacio de la Almudaina estrena un recorrido completamente reorganizado que permitirá a los visitantes descubrir su evolución histórica de forma cronológica. El itinerario propone un viaje desde los orígenes romanos del enclave y su etapa musulmana como Madina Mayurqa hasta la creación del Reino de Mallorca, poniendo en valor el legado histórico que conserva este emblemático edificio. La visita incorpora, además, una nueva museografía, retratos, piezas de mobiliario y otros elementos procedentes de las Colecciones de Patrimonio Nacional, para culminar en el Salón del Trono, recreado en la época de Alfonso XIII. Como gran novedad, el palacio abre también al público espacios que hasta ahora nunca habían podido visitarse.
Como ya habíamos adelantado, este nuevo recorrido busca poner en valor la historia del Palacio de la Almudaina desde todas sus perspectivas. Con el objetivo de ofrecer a los visitantes una visión más completa de su evolución, el itinerario incorporará espacios que hasta ahora nunca habían formado parte de la visita, como el Palacio de la Reina, ubicado en la planta superior. Este enclave, inédito para el público, permitirá conocer la historia de las visitas de la dinastía Borbón durante el siglo XIX, con especial protagonismo para el viaje que la reina Isabel II realizó a las Islas Baleares en 1860. Además, estos nuevos espacios albergarán algunas de las piezas más destacadas del recorrido, entre ellas un león de mármol del siglo X, un grifo de oro del siglo XII y el tímpano de la Coronación de la Virgen, una obra fechada entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV que fue concebida para la portada original de la capilla de Santa Ana.
Una reforma que ahora ha inaugurado el rey Felipe VI y que ha servido, entre otras cosas, para mejorar la experiencia de quienes visiten este emblemático lugar. Un proyecto cuya financiación procede principalmente de fondos europeos y que forma parte de una actuación destinada a reducir el consumo energético del edificio en, al menos, un 30 %. Un auténtico emblema impulsado por Patrimonio Nacional que pone en valor cada uno de los rincones de este espacio histórico.








