Que un abuelo siente una conexión más estrecha con un nieto en particular es más frecuente de lo que solemos admitir y no tiene por qué ser, en sí mismo, un motivo de conflicto. Sin embargo, la frontera entre el afecto espontáneo y el favoritismo evidente puede convertirse en una fuente silenciosa de tensiones familiares. ¿Cómo afecta a los niños sentirse menos valorados? ¿Dónde está el límite entre el cariño espontáneo y el favoritismo? Con la ayuda de la psicóloga sanitaria Izaskun Basterra, analizamos las pautas para proteger la autoestima de los más pequeños, establecer límites saludables cuando las comparaciones resultan dañinas y construir un entorno en el que todos los niños se sientan igualmente valiosos.
¿Es normal o inevitable que un abuelo sienta más afinidad por un nieto que por otro, o siempre representa un problema de dinámica familiar?
Puede ocurrir que los abuelos sientan más afinidad o mayor conexión con uno de sus nietos, y esto es normal y más habitual de lo que se reconoce. El problema no es la preferencia en sí sino el trato hacia ese nieto y hacia el resto. Una cosa es tener una conexión especial con un nieto y otra demostrar constantemente que es "el favorito", dedicarle más atención, hacer diferencias en regalos... o incluso menospreciar al resto.
La preferencia afectiva es inevitable, pero el favoritismo conductual debe controlarse porque perjudica a los niños.
¿Qué factores suelen desencadenar esta preferencia (orden de nacimiento, parecido físico o de personalidad, ser el hijo de determinado hermano, necesidades especiales)?
Puede haber muchos y a veces son inconscientes. Es habitual tener mayor conexión si existe parecido físico o de personalidad. También cuando hay intereses compartidos o una muy buena comunicación entre los dos.
A veces el orden de nacimiento o el hecho de haber sido el nieto mayor puede generar esa preferencia. Otras veces es la edad del niño: algunos abuelos conectan mejor con un bebé y otros con niños más mayores o adolescentes.
También influye el haber convivido más tiempo con ese nieto o ser hijo de un determinado hijo o hija con quien el abuelo tiene una relación más estrecha. Muchas veces las preferencias hacia los nietos están indirectamente vinculadas con la relación que el abuelo mantiene con sus propios hijos.
Por último, las necesidades particulares del niño pueden hacer necesario dedicarle más tiempo o atención y generar ese favoritismo.
Muchas veces las preferencias hacia los nietos están indirectamente vinculadas con la relación que el abuelo mantiene con sus propios hijos
¿Cómo afecta psicológicamente a un niño percatarse de que su abuelo o abuela prefiere a su hermano o primo frente a él?
Depende mucho de la intensidad de esa preferencia, de la edad del niño y, sobre todo, de cómo responda el resto de la familia.
Los niños habitualmente notan las diferencias y las interpretan de una manera personal. Piensan "si quiere más a mi hermano o a mi primo, será porque yo valgo menos" y esto puede generar tristeza, celos, inseguridad, sensación de rechazo o comparaciones constantes con el hermano o primo. Además, el riesgo aumenta cuando la preferencia es reiterada y pública.
A menudo se ignora la otra cara: ¿qué consecuencias tiene para el "nieto favorito" cargar con esa preferencia explícita dentro del grupo familiar?-
Tampoco es fácil ser “el favorito”. Puede sentirse incómodo al recibir un trato que sabe que no tienen sus hermanos o primos y desarrollar sentimientos de culpa o aprender que su valor dentro de la familia está asociado a ocupar esa posición especial.
El nieto favorito se acostumbra a ser constantemente el centro de atención de ese abuelo y pueden aparecer dinámicas en las que tenga que mantener ese estatus para conservar el afecto.
Al final el “favorito” también está en una situación vulnerable.
Cuando un padre o madre detecta esta preferencia evidente, ¿cuándo es momento de intervenir y cuándo es mejor no magnificar la situación?
En principio habría que intervenir cuando se observe un patrón estable y perjudicial de preferencia. Por ejemplo, si uno de los nietos, sea el favorito o no, manifiesta sufrimiento habitualmente, cuando hay comparaciones excesivas o humillaciones, si se excluye a alguno deliberadamente o hay diferencias materiales muy marcadas,...
También habría que actuar cuando el favoritismo provoca conflictos importantes entre hermanos o primos o si alguno evita al abuelo o se siente inferior dentro de la familia.
Por último, hay que vigilar de cerca las posibles alianzas que se pueden establecer entre nieto y abuelos y los enfrentamientos dentro de la familia.
El nieto favorito se acostumbra a ser constantemente el centro de atención de ese abuelo y pueden aparecer dinámicas en las que tenga que mantener ese estatus para conservar el afecto
¿De qué manera deben los padres abordar la conversación con el abuelo o abuela sin que se sienta atacado o a la defensiva?
Es preferible señalar las conductas concretas y su impacto, en lugar de reprochar la intención o el cariño.
Es mejor no decir “le quieres más a él" sino “nos hemos dado cuenta de que últimamente haces determinados comentarios sobre que es tu favorito y no criticamos que te lleves mejor con él, pero los demás están empezando a sentirse mal y nos gustaría que pudiéramos evitar las comparaciones".
Esto permite transmitir que no se juzgan los sentimientos de preferencia (que pueden ser normales), pero sí estamos señalando una conducta y que necesitamos proteger a los niños.
¿Qué se le responde a un niño cuando pregunta directamente: "¿Por qué el abuelo quiere más a mi hermano que a mí?"?-
Siempre lo primero es validar el sentimiento del niño. No hay que negar la evidencia diciendo “eso no es verdad”.
Explicaremos que las relaciones entre abuelos y nietos pueden ser diferentes y por último nunca achacamos al propio niño esa diferencia de trato que él percibe.
Se le podría decir algo como: “Entiendo que te duela sentir eso. Los abuelos a veces pasan más tiempo o hacen más cosas con tu hermano, pero eso no significa que tú valgas menos ni que haya nada malo en ti".
¿Qué estrategias pueden aplicar los abuelos para mantener una relación equitativa con todos sus nietos, respetando la individualidad de cada uno sin generar agravios?
No tienen que sentir exactamente lo mismo por todos los nietos, pero sí deberían evitar etiquetas como "mi favorito”, no comparar a los hermanos o primos, llevar a cabo actividades individuales con cada nieto, interesarse por ellos y procurar que los elogios, los regalos y la atención no recaigan siempre en el mismo. En definitiva, que haya equidad y que cada niño reciba reconocimiento y oportunidades de vincularse con los abuelos.
Si el abuelo o abuela se niega a corregir este trato o no reconoce su favoritismo, ¿qué límites deben establecer los padres para proteger el bienestar emocional de sus hijos?
Si después de hablarlo, el comportamiento continúa siendo perjudicial, los padres pueden establecer límites. Por ejemplo, reducir las situaciones en las que se producen comparaciones, evitar que los niños sean utilizados en conflictos o incluso limitar las interacciones si resultan dañinas a nivel emocional para el niño.
Los padres no pueden controlar los sentimientos de los abuelos, pero sí pueden proteger a sus hijos de determinadas conductas si les perjudican.







