Convertirse en abuelos antes de lo esperado es una noticia que puede suponer un auténtico terremoto emocional. Por ello ya han pasado Verónica Mengod, Diego Pablo Simeone, José María Gutiérrez, que presumen de nietos. Y pronto se estrenará también en este papel Alonso Caparrós, quien ha anunciado recientemente que su hija Claudia está embarazada, por lo que será abuelo con 55 años.
Cuando llega este momento, hay alegría, por supuesto, pero también sorpresa, dudas, vértigo y una sensación íntima de transición: de repente, la vida te invita a ocupar un lugar nuevo, uno que quizá aún no habías imaginado. En opinión de Beatriz Gil Bóveda, CEO & fundadora de Psique Cambio (psiquecambio.com), recibir la noticia de que vas a ser abuela antes de lo que imaginabas suele remover muchísimas emociones a la vez. Hay ilusión, claro, pero también sorpresa, miedo, vértigo e incluso un pequeño choque interno. "Muchas personas piensan: “¿Cómo voy a ser abuela si todavía me siento joven?”. Y es completamente normal. Al final, no siempre la edad emocional coincide con la etapa vital que llega", nos dice la experta, con quien hemos hablado sobre este tema desde el punto de vista de la psicología.
¿Qué impacto emocional suele recibir la noticia de que se va a ser abuelo antes de lo esperado?
Lo más habitual es sentir una mezcla de emociones, sentimientos encontrados. Por un lado aparece la alegría de ver crecer a la familia, pero por otro también puede surgir cierta sensación de desconcierto porque culturalmente seguimos relacionando la figura del abuelo con una persona mucho mayor. Hoy eso ha cambiado muchísimo. Hay abuelos jóvenes, activos, con proyectos, vida social y una energía muy distinta a la de generaciones anteriores.
¿Qué ventajas emocionales puede tener ser abuelo joven?
Tiene muchas. Normalmente hay más vitalidad, más ganas de compartir y una conexión muy intensa con el nieto. Muchas veces estos abuelos pueden jugar, viajar, acompañar y disfrutar desde un lugar muy presente. Además, emocionalmente suelen vivir esta etapa con mucha ilusión porque no sienten que estén cerrando una etapa de vida, sino ampliándola.
Por un lado aparece la alegría de ver crecer a la familia, pero por otro también puede surgir cierta sensación de desconcierto porque culturalmente seguimos relacionando la figura del abuelo con una persona mucho mayor
¿Puede una menor distancia generacional favorecer un vínculo más espontáneo o cómplice con el nieto?
Sí, en muchos casos sí. Cuando la distancia generacional es menor, suele haber más naturalidad y más facilidad para conectar. Comparten referencias, formas de comunicarse y una manera de entender la vida mucho más cercana. Eso hace que muchas veces la relación sea muy espontánea, flexible y muy cómplice.
¿Cómo influye la energía, la vitalidad o la disponibilidad emocional en esta etapa?
Influye muchísimo porque no se trata solo de tener energía física, sino también emocional. Un abuelo joven muchas veces acompaña desde un lugar más relajado, menos rígido y más consciente. Ya no vive la crianza desde la responsabilidad directa de ser padre, sino desde el disfrute, y eso crea vínculos muy bonitos.
¿Qué emociones suelen aparecer primero?
La ilusión suele aparecer enseguida, pero también es frecuente sentir miedo o incluso cierta sensación de “qué rápido pasa todo”. A algunas personas les mueve mucho emocionalmente porque les hace tomar conciencia del paso del tiempo. Pero normalmente, en cuanto imaginan al bebé o llega el nacimiento, todo eso se transforma en emoción y cariño.
¿Cómo se acompasa la idea de “todavía soy joven” con “ya soy abuelo”?
Creo que la clave está en entender que una cosa no quita la otra. Hoy puedes ser abuelo y seguir teniendo una vida plena, proyectos, ganas de viajar, de salir, de seguir creciendo profesional y personalmente. Ser abuelo no significa dejar de ser quien eres. Simplemente suma una nueva parte muy importante y muy emocional a tu vida.
¿Cómo cambia la relación con los hijos cuando se convierten en padres tan pronto?
Cambia muchísimo. Muchas veces aparece una mirada nueva hacia los hijos, más adulta y más empática. De repente los ves enfrentándose a responsabilidades, miedos y decisiones que tú también viviste. Y eso suele generar una conexión emocional diferente, mucho más profunda.
Muchas veces aparece una mirada nueva hacia los hijos, más adulta y más empática. De repente los ves enfrentándose a responsabilidades, miedos y decisiones que tú también viviste
¿Es importante negociar los límites para no asumir un rol parental que no corresponde?
Sí, importantísimo. Ayudar es maravilloso, pero es importante recordar que los padres siguen siendo los padres. Los abuelos están para acompañar, enseñar y disfrutar, no para sustituir. Cuando los límites están claros, las relaciones familiares suelen ser mucho más sanas y equilibradas.
¿Cómo puede un abuelo joven integrar esta nueva identidad sin renunciar a su propio proyecto vital?
Entendiendo que no tiene que elegir una cosa u otra. Se puede disfrutar muchísimo de los nietos y seguir cuidando la propia vida, el trabajo, las amistades y los proyectos personales. De hecho, cuando una persona mantiene su equilibrio y su bienestar, también puede estar emocionalmente presente de una forma mucho más sana.
¿Cuál sería, desde su perspectiva, la mayor fortaleza de un abuelo joven?
Probablemente la cercanía emocional. Suelen ser figuras muy presentes, muy conectadas y con una capacidad enorme para crear vínculos cercanos y naturales. Tienen experiencia de vida, pero también energía y flexibilidad. Y esa combinación puede ser maravillosa para toda la familia.






