Lola Sánchez, madre de 6 hijos, 3 de ellos adoptados y con discapacidad: "Tenemos un planteamiento de vida bastante cortoplacista el día a día. Es peor pensarlo que pasarlo"


Teresa, Pepe, Juan, Roque, Bubi y Maryfri son los seis hijos de esta familia, donde la genética queda en un segundo plano y se abraza el plan B de la vida.


Lola Sánchez con su marido y sus seis hijos© Lola Sánchez
1 de octubre de 2026 a las 13:02 CEST

Lola Sánchez Miralles tiene 43 años y trabaja en una gestora de fondos de inversión, pero sobre todo es madre de una familia numerosa que ha formado junto a su marido Pablo. Desde su cuenta en Instagram @abrazandoelplanb va descubriendo un día a día lleno de retos ante los que responde con positividad y una sonrisa. Hemos charlado con ella para que nos cuente cómo es criar a seis hijos con necesidades tan distintas.

Acaban de operarte de un tumor por el que te han extirpado un riñón. ¿Qué piensa la madre de una familia numerosa y especial como tú cuando le llega un diagnóstico así?    

Al principio entras en shock, no puedes pensar nada; después piensas en lo material. Al final, cualquier familia y la nuestra en especial tiene unas necesidades muy particulares, y cuando recuperé un poco la cordura pensaba en que mis hijos me necesitaban y yo a ellos. Rezaba e intentaba "convencer" a Dios de que esto era así, hasta que de pronto llegó a mis manos una oración que ha sido una bendición: "Ocúpate Tú". Y lo he experimentado: Dios se ocupa. Sin que cambie nada, en la misma situación entra una paz que sé que viene del cielo.

Sufría, sí, pero de otra manera, se volvió suave. Sé que esto es gracias a tanta gente que, conociéndome y sin conocerme, estaba rezando por mí, porque esa paz no es propia de mí. Yo soy mucho más controladora, más de agobiarme, y me abandoné y descansé en que todo iba a estar bien, porque la vida no la llevo yo; yo soy un instrumento, pero los mandos los lleva Dios y los ha llevado toda la vida bien, así que Él sabría.

Cada uno tiene sus capacidades y sus necesidades. En cuanto a nuestros hijos con discapacidad, no me proyecto: cuando no hay un proyecto, todos son logros

Lola Sánchez, madre de familia numerosa

Tenéis seis hijos, tres de ellos biológicos y tres adoptados, estos últimos con discapacidad intelectual. Háblanos de ellos.

¡Déjame toda la web porque se me cae la baba! Teresa tiene 19 años, es nuestra hija mayor, es una monada de niña, con un espíritu muy especial; estudia Publicidad y Moda. Una niña auténtica 100%.

Pepe tiene 14 años; solo de pensar en él se me llenan los ojos de lágrimas. Es como un regalo del cielo, nuestro primer hijo adoptado; tiene síndrome de Down, es súper autónomo, responsable, prudente y muy buena persona. En lo académico se esfuerza un montón y cuida de sus hermanas pequeñas divinamente.

Juan (13) es el hijo con el que Dios "me selló" en el corazón que la vida la da y la quita Él como quiere y cuando quiere —nosotros tenemos un diagnóstico de esterilidad, nadie le esperaba—, y no nos pudo tocar mejor lotería. Es súper empático, se preocupa mucho por los demás y cuando ve a alguien débil, ahí va él. Ah, y no es porque sea mi hijo, pero ¡guapo a rabiar!

Nuestro cuarto hijo es Roque, también biológico, casi 10 años del niño más disfrutón del mundo, de los que viven la vida intensamente, sensible como nadie.

En 2023 llegó Bubi; con esta hija me quedo sin palabras, una chinita también con síndrome de Down y un montón de patologías más complejas, pero no la cambio por nada del mundo; una diminuta que llena cualquier espacio sin siquiera proponérselo, simpática y canalla a partes iguales, como su madre [risas].

Y en 2025 llegó la que yo llamo Maryfri (el nombre todavía me lo reservo, porque su adopción tiene sus cositas complejas); llegó a la familia con casi tres años. Tiene parálisis cerebral, es tremendamente lista y está consiguiendo cosas que nos tienen alucinados. No es fácil, pero merece mucho la pena. Es una niña que cautiva nada más verla, siempre con esa sonrisa y esa mirada que todo lo perdona, aunque seas la "madre bruja" del cuento y esté todo el día haciendo que se esfuerce para moverse, para vestirse, en definitiva, para todo; y aunque soy muy pesada, siempre me quiere.

Pablo, el padre de familia, con las tres hijas: Teresa, Bubi y Maryfri© Lola Sánchez
Pablo, el padre de familia, con las tres hijas: Teresa, Bubi y Maryfri

Vuestro camino a la adopción comenzó con Pepe, ¿pensabais entonces que vuestra familia se iba a seguir completando con hijos adoptados?

La verdad es que no. La llamada a la adopción Dios nos la ha ido poniendo en el corazón y confirmando cuando ya han estado con nosotros.

Hay gente que entiende que los hermanos con discapacidad son una "carga" para los hermanos sin discapacidad. ¿Cómo respondes a eso?

La gente vive el presente sin darse cuenta de que nadie tiene ni la salud ni el futuro comprado. Evidentemente en la vida hay cargas, y estos hijos siempre necesitarán apoyo —estos y los que no tienen discapacidad, porque por unas cosas o por otras todos necesitamos ayuda—, lo que el mundo nunca hace es poner la balanza a pesar. Cuando analizas a conciencia y con objetividad lo mucho que nos suman estos hijos, hermanos o personas con discapacidad, y por otro lado las responsabilidades o el esfuerzo que traen añadido, confirmo que la balanza se decanta infinito hacia el lado positivo.

No hay nada que necesite más el ser humano que sentirse querido; eso lo necesitamos todos. Y estos hijos y hermanos son eso, profesionales de querer bien, porque te quieren sin listones, sin condiciones, tal y como eres. ¿Cuántos de los "sin discapacidad" queremos así?

Lola Sánchez con los tres hijos de la familia© Lola Sánchez
Lola Sánchez con los tres hijos varones de la familia: Pepe, Roque y Juan

Tu segunda hija adoptada, Bubi, tiene además muchos problemas de salud. ¿Cómo se convive cuando la discapacidad y la enfermedad están unidas?

Pues muy normal. Gracias a Dios tenemos unos trabajos que nos permiten conciliar de verdad, y esto es una suerte, porque hay muchas personas que lo pasan mal para poder atender las necesidades de sus hijos y seguir trabajando. Nosotros tenemos un planteamiento de vida bastante cortoplacista para la logística del día a día, y como se dice ahora: "Yo soy muy del Flow". Todo es peor pensarlo que pasarlo.

¿Contáis con ayuda para afrontar las necesidades de vuestros hijos en una realidad tan exigente? 

Tenemos una persona que nos ayuda en casa y la verdad es que es un ángel de la guarda, porque a veces nos toca estar en sitios distintos a la misma hora y con distintos hijos. Si no tuviéramos ayuda, casi creo que no podríamos ni trabajar. Estamos muy agradecidos por poder contar con ella.

No hay nada que necesite más el ser humano que sentirse querido; eso lo necesitamos todos. Y estos hijos y hermanos con discapacidad son eso, profesionales de querer bien, porque te quieren sin listones, sin condiciones, tal y como eres

Lola Sánchez, madre de familia numerosa

En tus redes sociales siempre "abrazas ese plan B" de la vida y te muestras como una persona esperanzada y siempre alegre. ¿De dónde te viene esa capacidad vitalista para encarar el día a día?

También me enfado y me frustro, ¡no te vayas a creer!, pero de los grandes regalos que he recibido del cielo es que a mí los enfados me duran muy, muy poco. La esperanza me viene de la fe; yo sé, porque lo he vivido con hechos muy, muy concretos de mi vida, que Dios está vivo y que actúa. Aunque no haga las cosas como yo las haría, ni en el tiempo, y a veces sea "demasiado creativo", mi experiencia me dice que su plan "B" siempre es el "bueno". Así que ¡confío y vivo! Antes intentaba controlar y manejar a los hijos, pero últimamente ya me dedico "a vivir la vida".

Después de estos años como madre de hijos especiales, ¿cómo entiendes la discapacidad en relación a la sociedad actual?

Creo que ahora mismo vivimos en una sociedad donde el centro del mundo es el dinero, muy necesario para vivir, no me cabe lugar a dudas. El dinero también nos sirve para autocomplacernos y ya no somos capaces de vivir sin necesidades que nos hemos creado. Por tanto, como el rey es el dinero, y estas personas con discapacidad potencialmente producirán menos euros que el resto, pues son 'menos válidas'. Además de no producir, hacen gasto... Por eso cada vez se tienen menos hijos: porque hacen gasto. De dinero, de tiempo, de energía de los padres... Por tanto, si a eso le sumas que el hijo tenga discapacidad, mucha gente en el mundo piensa: "A mí no".

Lola y su marido Pablo© Lola Sánchez
Lola y su marido Pablo

Cuando piensas en tu familia de aquí a unos años, ¿cómo la visualizas?

Uf... Espero ser abuela. Pablo y yo nos estamos esforzando para darle a nuestros hijos la mejor educación posible para que puedan elegir hacia dónde quieren dirigir su vida. Esto es igual para todos; después, cada uno tiene sus capacidades y sus necesidades. En cuanto a nuestros hijos con discapacidad, pues no me proyecto: cuando no hay un proyecto, todos son logros. Si se tienen que quedar viviendo con nosotros, pues ¡en su casa están!

¿Cómo os ha influido como pareja crear juntos una familia tan especial?

Creo que nos ha hecho madurar mucho, nos ha unido mucho y nos ha hecho también ser mucho más "pasotas" a la hora de dar la importancia a lo importante. Si hay algo que Pablo y yo tenemos claro, es que el matrimonio hay que cuidarlo, porque si no todo cae como las piezas del dominó. Hay tiempo para todo, a veces hay que reorganizarse y dejar para otro día cosas que pueden parecer "más urgentes" pero que son "menos importantes". Nosotros tenemos suerte, porque creo que nos queremos y nos conocemos más y mejor que cuando nos casamos hace 20 años.