Carmen Casal, enfermera de emergencias: "Una sola pastilla de algunos medicamentos para adultos puede ser letal para un bebé"


Las intoxicaciones infantiles son una emergencia médica ante la que hay que saber responder, ya que pueden tener consecuencias fatales. ¿Qué pasos hay que dar ante la sospecha o la certeza de que el niño ha estado expuesto a algún tóxico?


Carmen Casal, enfermera© SEMES
11 de junio de 2026 a las 13:15 CEST

Las intoxicaciones en edad pediátrica no son frecuentes, por fortuna, pero sus consecuencias pueden ser muy graves. La mayoría de los casos se produce en niños de uno a cinco años y ocurren en el propio domicilio, donde el pequeño está expuesto a elementos de uso cotidiano como los medicamentos o los productos de limpieza. Son estos dos las primeras causas de consulta en las Urgencias Pediátricas, seguidos de los cosméticos y otros productos del hogar. 

Aunque en la mayoría de los casos estas intoxicaciones resultan leves, entre un 10 y un 15% van a requerir observación hospitalaria o alguna intervención. Hablamos de cómo actuar de la forma más adecuada con Carmen Casal, enfermera y vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

Al acudir al hospital ante una sospecha de intoxicación del niño conviene llevar siempre el bote del producto o la caja del medicamento, aunque esté vacío

Carmen Casal, enfermera y vicepresidenta de SEMES

¿Qué hacer cuando sospechas, pero no tienes claro, que tu hijo pequeño ha podido ingerir un fármaco?

Ante la duda, actúa siempre como si lo hubiera hecho, pero manteniendo la calma. Los pasos clave son:

1. Asegura la zona: quita de su alcance el bote o los restos que queden.
2. Inspecciona: mira dentro de su boca por si quedan trozos de pastillas (y retíralos con cuidado si los ves), y revisa si tiene manchas en la ropa o las manos.
3. No improvises: no esperes a que aparezcan síntomas.
4. Llama al Servicio de Información Toxicológica (en España: 91 562 04 20) o al 112. Ambos teléfonos están disponibles 24 horas los 7 días de la semana. Te pedirán el peso del niño, qué medicamento crees que ha tomado y la cantidad aproximada. Ellos te dirán exactamente si puedes vigilarlo en casa o si debes correr al hospital.

Madre llamando a emergencia con su hija pequeña© Getty Images

¿Qué síntomas pueden dar la voz de alarma de que el niño ha tomado accidentalmente algún producto (medicamento, limpiador...) con el que se ha intoxicado?

 A veces no los vemos tragarse nada, pero el cuerpo avisa. Debemos sospechar si un niño que estaba perfectamente, de repente presenta:

A nivel digestivo: Vómitos repetidos, náuseas, salivación excesiva o quemaduras/rojeces alrededor de la boca.
A nivel neurológico: Somnolencia anormal, dificultad para despertarse, irritabilidad extrema, pérdida de equilibrio o pupilas muy grandes (dilatadas) o muy pequeñas (como cabezas de alfiler).
A nivel respiratorio: Respiración muy rápida, muy lenta o dificultad para respirar.
Olores extraños: Aliento con olor a químico, alcohol o medicamentos.

Niño pequeño dormido delante de un plato de comida© Adobe Stock

¿Cuáles son las intoxicaciones más peligrosas en niños en este sentido?

En el entorno doméstico, los mayores enemigos son:

Medicamentos para adultos: Especialmente los fármacos para el corazón (antiarrítmicos, para la tensión), los antidepresivos, la diabetes y los opiáceos. Una sola pastilla de algunos de estos puede ser letal para un bebé.
Productos cáusticos: Desatascadores, lejía pura, lavavajillas para máquina y las famosas cápsulas de detergente líquido (que les atraen mucho por sus colores y textura). Queman el esófago y el estómago.
Derivados del petróleo: Disolventes, gasolina o el combustible de las antorchas de jardín. El peligro es que pasen al pulmón y causen una neumonía química grave.
Pilas de botón: Si se quedan alojadas en el esófago, pueden perforarlo en pocas horas por una reacción química.

Bebé cogiendo pastillas de adultos© Getty Images

 ¿Cuándo hay que ir con urgencia al hospital si el niño ha tomado algún producto en casa?

Debes acudir de inmediato a urgencias (o llamar al 112) si el niño presenta cualquiera de las siguientes "señales de alerta": está inconsciente, se queda "adormilado" o le cuesta mucho mantener los ojos abiertos; tiene dificultad para respirar; sufre convulsiones; ha ingerido un producto cáustico (limpiadores fuertes) o una pila de botón; muestra un comportamiento muy extraño o camina como si estuviera borracho.

Si vas al hospital, lleva siempre contigo el bote del producto o la caja del medicamento, aunque esté vacío. A los sanitarios nos da la vida saber exactamente a qué nos enfrentamos.

 ¿Qué no se debe hacer en casa ante una intoxicación porque podría agravar más el problema?

En Toxicología, a veces las buenas intenciones empeoran las cosas, así que no hay que precipitarse:

NUNCA provoques el vómito: Si el producto quemó al entrar (un cáustico), volverá a quemar al salir. Si es un derivado del petróleo, al vomitar puede pasar al pulmón.
NUNCA des leche, agua con sal ni claras de huevo: El mito de que la leche "corta" el veneno es falso y peligroso; a veces incluso facilita que el cuerpo absorba el tóxico más rápido.
NO esperes a ver qué pasa: El tiempo es oro. Si esperas a que el niño se encuentre mal, el tóxico ya se habrá absorbido.

La intoxicación por inhalación o por contacto con la piel o con los ojos puede pasar inadvertida en un primer momento: ¿cómo reconocerla?

Estas intoxicaciones son traicioneras porque no hay un "frasco vacío" que actúe como pista.

Por inhalación (gases, humos, monóxido de carbono): El niño puede empezar con dolor de cabeza, mareo, tos persistente, adormecimiento o una coloración muy roja o muy pálida en la piel. Qué hacer: Sacarlo de inmediato al aire libre.
Por contacto en la piel: Aparecen rojeces, ampollas, descamación o el niño se rasca/queja desesperadamente de una zona concreta. Qué hacer: Retirar la ropa impregnada y lavar la piel con agua corriente templada durante al menos 15-20 minutos.
Por contacto en los ojos: Ojo rojo, lagrimeo constante, parpadeo espasmódico y el niño no puede abrirlo por el dolor. Qué hacer: Lavar el ojo inmediatamente con agua o suero a chorro suave durante 15 minutos, manteniendo los párpados abiertos.

¿En qué casos una intoxicación accidental puede ser fatal en un niño?

Afortunadamente no es lo habitual gracias a la rapidez de los servicios médicos, pero puede ser fatal si hay un retraso grave en pedir ayuda: el tóxico se absorbe por completo y daña órganos vitales. También cuando hay una ingesta de dosis letales de medicamentos críticos, como los mencionados para el corazón o la presión arterial, y por asfixia o perforación provocada por la destrucción de tejidos que causan los ácidos fuertes o las pilas de botón atrapadas.

Niña pequeña con dolor en el brazo© Adobe Stock

¿Hay algunas condiciones de salud en el niño que hagan que las intoxicaciones sean más peligrosas?

Sí, la fragilidad previa del niño influye mucho:

Niños con cardiopatías o problemas respiratorios (como asma grave): Tienen mucha menos tolerancia a los tóxicos que alteran el ritmo cardíaco o la respiración.
Problemas de hígado o riñón: Al ser los "filtros" del cuerpo encargados de eliminar los medicamentos, si no funcionan bien, el tóxico permanece más tiempo en sangre y se multiplica su efecto dañino.
La edad (menores de 1-2 años): Por una simple cuestión de peso y madurez de sus órganos, una cantidad minúscula de cualquier sustancia es muchísimo más peligrosa en un bebé que en un niño de 6 años.