En España, entre el 2 y el 3% del total de gestaciones son gemelares. Se trata de embarazos de riesgo donde la mujer puede pasar por distintas complicaciones, como la preeclampsia que sufrió la influencer Estela Grande, que dio a luz a sus mellizos el pasado enero.
La Dra. Ana Gaitero Martínez, directora médica de HM Fertility Center, nos habla de las particularidades de estos embarazos y de los cuidados especiales que necesitan.
El embarazo gemelar de mayor riesgo es el monocorial monoamniótico, en el que los bebés comparten tanto la placenta como la bolsa amniótica
¿Por qué el embarazo múltiple es considerado de riesgo?
El embarazo gemelar se considera de mayor riesgo porque implica una mayor exigencia para el organismo de la madre y un entorno intrauterino compartido para los fetos. El organismo materno debe adaptarse a un aumento más intenso del volumen sanguíneo, del gasto cardiaco y de las demandas metabólicas, mientras que los fetos compiten por espacio y recursos placentarios. Como consecuencia, la probabilidad de complicaciones obstétricas y neonatales es significativamente superior en comparación con un embarazo único. Las principales guías clínicas coinciden en que el embarazo múltiple presenta aproximadamente el doble de complicaciones globales que la gestación única.
¿Hay más problemas de salud para la embarazada y para los bebés?
Sí. En la madre aumenta el riesgo de preeclampsia, con una incidencia dos a tres veces mayor que en embarazos únicos, así como el riesgo de diabetes gestacional, anemia y hemorragia posparto. También es más frecuente la necesidad de cesárea porque, dependiendo de la posición de los bebés o de si comparten placenta, puede ser una indicación directa.
En los bebés, la principal complicación es la prematuridad, que afecta aproximadamente al 50–60% de los embarazos gemelares. Además, existe mayor riesgo de bajo peso al nacer, restricción del crecimiento intrauterino y, en los casos en que los fetos comparten placenta, complicaciones específicas derivadas de desequilibrios en el flujo sanguíneo entre ambos.
Dentro de los diferentes tipos de embarazo gemelar que hay, ¿cuál es el de menos riesgo y el de más riesgo?
El factor clave es si los fetos comparten o no la placenta y la bolsa amniótica. El embarazo gemelar de menor riesgo es el bicorial biamniótico, en el que cada feto tiene su propia placenta y su propia bolsa. El riesgo aumenta en los monocoriales biamnióticos, donde ambos fetos comparten placenta, y el de mayor riesgo corresponde a los monocoriales monoamnióticos, en los que comparten tanto la placenta como la bolsa, lo que incrementa de forma significativa las complicaciones fetales.
¿Es muy habitual que uno de los dos fetos no siga adelante? ¿Cómo puede afectar el fenómeno del gemelo evanescente?
El fenómeno del gemelo evanescente es relativamente frecuente, especialmente en el primer trimestre, y se estima que ocurre en aproximadamente el 20–30 por ciento de las gestaciones gemelares diagnosticadas de forma precoz.
Cuando sucede en fases muy iniciales, lo habitual es que no tenga consecuencias relevantes para el feto que continúa ni para la madre. Sin embargo, si ocurre en etapas más avanzadas, especialmente en embarazos en los que se comparte placenta, puede asociarse a un mayor riesgo de complicaciones, por lo que requiere un seguimiento más estrecho.
En relación a la posibilidad de parto prematuro, ¿cómo aumenta en los embarazos gemelares?
El parto prematuro es la complicación más frecuente en el embarazo gemelar. Mientras que en la gestación única ocurre aproximadamente en un 10 por ciento de los casos, en el embarazo gemelar afecta a entre el 50 y el 60 por ciento.
La edad gestacional media en el momento del parto es de aproximadamente 36–37 semanas en los gemelos, frente a las 39–40 semanas en los embarazos únicos. Además, alrededor de un 10 por ciento de los gemelos nacen antes de las 32 semanas, lo que implica un mayor riesgo de complicaciones neonatales.
¿Cuáles son los procedimientos que se utilizan para, ante una amenaza de parto prematuro, retrasar el nacimiento lo más posible?
El objetivo principal no es prolongar el embarazo durante semanas, sino ganar tiempo suficiente para mejorar el pronóstico neonatal. Para ello se utilizan tres intervenciones fundamentales: los corticoides, que aceleran la maduración pulmonar del feto; los fármacos que disminuyen las contracciones; y el sulfato de magnesio en determinadas edades gestacionales, que tiene un efecto neuroprotector y reduce el riesgo de secuelas neurológicas en el recién nacido prematuro. Estas medidas están ampliamente respaldadas por la evidencia científica y forman parte del manejo estándar.
¿Cuándo se considera que un embarazo gemelar está a término y cuál es el peso medio de los bebés que nacen a término en una gestación gemelar que llega a término?
En el embarazo gemelar, el concepto de “término” es diferente al de la gestación única. En los gemelos bicoriales se considera que el momento óptimo para el nacimiento es alrededor de la semana 37, mientras que en los monocoriales suele ser en torno a la semana 36.
En cuanto al peso, los recién nacidos gemelares a término suelen pesar menos que los nacidos de gestaciones únicas, con una media aproximada de 2.300 a 2.700 gramos por bebé. Este menor peso es esperado y, en la mayoría de los casos, compatible con un buen pronóstico neonatal.
¿Cuándo es posible un parto vaginal y cuándo tiene que ser cesárea con dos bebés?
El parto vaginal es posible en embarazos gemelares seleccionados, siempre que no existan contraindicaciones y que el primer gemelo esté en presentación cefálica. En estos casos, la evidencia muestra que es una opción segura en centros con experiencia.
La cesárea está indicada cuando el primer gemelo no está en cefálica, en embarazos monocoriales monoamnióticos o cuando existen complicaciones maternas o fetales que lo justifiquen.
¿Qué tipo de actividades no están recomendadas durante estos 9 meses para evitar más riesgo del que ya hay por el hecho de ser gemelar?
No existe evidencia que apoye el reposo absoluto como medida preventiva rutinaria, y de hecho puede tener efectos negativos. Sin embargo, sí se recomienda evitar actividades de alta exigencia física, ejercicio intenso o de impacto, trabajos muy demandantes y situaciones que puedan aumentar el estrés físico o favorecer la aparición de contracciones. En general, se aconseja mantener una actividad moderada adaptada a la evolución del embarazo, con un enfoque individualizado según síntomas y evolución clínica.
¿Qué controles específicos se llevan a cabo con estas gestantes?
El seguimiento del embarazo gemelar es más estrecho que en la gestación única y depende fundamentalmente del tipo de gemelaridad. En los embarazos bicoriales no complicados, las ecografías suelen realizarse cada tres o cuatro semanas. En los monocoriales, el control es más intensivo, con ecografías cada dos semanas desde el segundo trimestre. Además del control del crecimiento fetal, se realizan estudios Doppler, valoración de la longitud cervical y cribado de complicaciones como la preeclampsia. El objetivo es detectar de forma precoz cualquier alteración y actuar a tiempo.
Tras un embarazo gemelar, ¿hay que esperar más tiempo para intentar un nuevo embarazo del que se aconseja tras una gestación única?
No existe una recomendación universal que obligue a esperar más tiempo que tras un embarazo único. La recomendación general es un intervalo de 12 a 18 meses entre gestaciones, pero en el caso del embarazo gemelar es especialmente importante individualizar. La recuperación materna puede ser más exigente, por lo que factores como anemia, estado nutricional, suelo pélvico o lactancia deben tenerse en cuenta antes de planificar un nuevo embarazo.












