El 'momento Cenicienta' de la reina Camilla: sin perder el 'zapato', con 1.333 diamantes y escoltada por el Rey


Más que un cuento de hadas


La reina Camilla bajando del carruaje a su llegada al acto oficial© Getty Images
23 de mayo de 2026 a las 15:26 CEST

Westminster volvió a vestirse de gala, el 13 de mayo, para albergar una de las citas más majestuosas del calendario británico: la apertura del Parlamento. La ceremonia se remonta a 1536 y abraza, en pleno siglo XXI, costumbres ancestrales que se reviven cada año. 

Carlos y Camilla en la gran noche de Buckingham© PA / Cordon Press
En Westminster, la Reina y Carlos III, con la capa de armiño y la corona imperial

La corona imperial del Rey Carlos III con 2.868 diamantes

Los Reyes se desplazaron desde Buckingham en el carruaje estatal irlandés, escoltados por la Guardia Real. Tras ello, en la Robing Room, Carlos III se puso las vestiduras de estado: la túnica de armiño y la corona imperial, que contiene 2.868 diamantes, 17 zafiros, once esmeraldas, cinco rubíes, 269 perlas y la espinela roja del Príncipe Negro. Esta pieza ha sido modificada con el tiempo por los monarcas debido a su peso, buscando hacerla más ligera. Además, es una corona exclusivamente reservada para este momento de la solemne Apertura del Parlamento y para las coronaciones. 

Finalmente,  junto a la Reina, accedió a la Cámara de los Lores a través de la Galería Real. Allí, el monarca, de 77 años, leyó el discurso, que destaca uno de los más largos del siglo, en un tiempo en el que el Reino Unido atraviesa una profunda crisis política. A su lado, la Reina Camilla, cuya vestimenta elegida fue totalmente impecable: de blanco y  con diadema de Estado de 1.333 diamantes.

Camilla en un acto oficial© GTRES
En Westminster, la Reina y Carlos III, con la capa de armiño y la corona imperial. Sobre estas líneas, Camilla baja la escalinata con la destellante diadema de Estado de Jorge IV, un traje ceremonial de Fiona Clare y zapatos de «plata», que no de cristal. Detrás, el Rey, que iba ya sin corona y con su uniforme de almirante de la Marina Real. A la derecha, bajando del carruaje estatal

Siempre son ceremonias para la historia del país, pero este año hubo una imagen que llamó mucho la atención: la Reina bajando la escalinata del palacio de Westminster con corona y un traje ceremonial de Fiona Clare. Camilla, que sigue la tradición del blanco, evocó un "momento Cenicienta" al descender los reales peldaños marcando el ritmo a Carlos III, que iba ya sin corona y con su uniforme de almirante de la Marina Real.

Sin perder el zapato, que era de plata y no de cristal, y con la destellante diadema de Estado de Jorge IV, que lleva 1.333 diamantes —en el centro, el grande amarillo— y dos círculos de 169 perlas unidas por un hilo de brillantes, Camilla mostró la fortaleza de una monarquía que se niega a perder su brillo. Su conjunto blanco acompañado de esta pieza única en el joyero Real y utilizada antaño por la madre de Carlos III irradiaba una impecable luz y tranquilidad.

Una tradición con más de 420 años de historia

Los monarcas han sido partícipes así, a pesar del momento de tensión que se atraviesa, de una tradición que se originó hace más de 420 años. Todo ello bajo la atenta mirada de quienes presenciaron la procesión de Estado desde las calles. Y es que estamos ante la apertura anual del Parlamento, en la que los Reyes han concluido su llegada protagonizando la procesión de Estado a través de la Galería de Arte. Con cada joya y símbolo la monarquía trata de representar el legado de la tradición británica y honrar el pasado, siempre con vistas al futuro.

La reina Camilla bajando del carruaje a su llegada al acto oficial© Getty Images
Bajando del carruaje estatal

¿Por qué la Reina Camilla elige el blanco?

Son muchas las ocasiones en las que la Reina Camilla viste de un blanco nupcial, impecable y lleno de paz. Pero siempre cargadas de simbolismo. La más destacable, sin duda, cuando eligió el blanco en su vestido de coronación diseñado por Bruce Oldfield en mayo de 2023. En este momento, eligió un espectacular abrigo-vestido de seda en tono con bordados florales en oro y plata.  El blanco es uno de los colores que más resaltan las joyas reales, pero no es una norma ni algo que Camilla siempre cumpla. 

De hecho, hay momentos en los que ocurre todo lo contrario y la monarca trata de no elegir el blanco. Esto ocurre cuando la Reina tiene una audiencia con el Papa en el Vaticano. Como la monarquía británica no practica el catolicismo, a Camila no se le aplica “el privilegio del blanco”, que es un permiso papal especial.