Los reyes Carlos y Camilla siguen con su viaje por Irlanda del Norte, donde se han dado un baño de multitudes y han dejado las imágenes más espontáneas, naturales y alejadas del protocolo, en el que es su segundo viaje a esta zona en lo que va de reinado. Ha sido en su tercera jornada por la parte británica de la isla esmeralda cuando el monarca y su mujer han disfrutado de un animado paseo por Conway Square, en Newtownards.
El helado de la reina Camilla
Además de saludar al público, entre el que había ciudadanos de todas las edades, la reina Camilla degustó un suculento helado de nata de cucurucho y pudieron comprobar cómo trabajaban los artesanos en un mercadillo callejero. Además, cortaron una tarta que les entregaron los trabajadores y voluntarios durante una visita a The Warehouse, un antiguo pub que se ha transformado en un centro comunitario que ofrece apoyo esencial a la población más vulnerable mediante la entrega gratuita de alimentos, ofrece comidas calientes, da clases formativas y acceso gratuito a ropa y artículos básicos para el hogar.
Los Reyes se encontraron tan relajados que incluso Camilla cogió a un perro entre sus brazos que la olisqueó. Hay que recordar que tanto Carlos III como su mujer sienten predilección por los animales y la vida sostenible y, especialmente, a la Reina le gustan los canes. En otra estampa, el monarca británico huele una masa mientras se reunió con el personal de cocina de este centro que estaba realizando un plato de repostería.
El muelle desde el que partió el Titanic
El primer día de este viaje llevó a Carlos y Camilla de Reino Unido a Belfast, donde visitaron Thompson Dock, el último lugar donde el Titanic pisó tierra firme antes de su histórico y fatídico viaje inaugural, y pudieron reunirse con los organizadores del Fleadh Cheoli na hÉireann, un certamen que llegará a Belfast por primera vez este agosto y que es considerado el festival anual más grande del mundo de música, canto y danza tradicional irlandesa. También tuvieron tiempo de visitar la destilería Titanic Distillers, que en su día ayudó en la botadura del famoso barco. Conocieron el proceso de elaboración del whisky y tuvieron oportunidad de degustarlo. Posteriormente, se desplazaron hasta W5 LIFE para conocer este centro digital que ha convertido a Belfast en uno de los centros digitales más dinámicos de Reino Unido. Mientras, la reina Camilla visitó un colegio y pudo charlar con sus alumnos, que tienen nacionalidades de hasta 45 países. Para finalizar la jornada, recibieron a la primera ministra y viceprimera ministra de Irlanda del Norte en el Castillo de Hillsborough, residencia de la Familia Real durante sus visitas a este territorio.
La fiesta en el castillo
Este miércoles, Carlos y Camilla dieron un paseo por los alrededores de este castillo, que destaca por su arquitectura georgiana, sus zonas verdes, donde conocieron un popular pub y la tienda de alimentación más antigua del municipio. El monarca visitó Newcastle, en el condado de Down, una localidad costera que tiene el Sileve Donard, el pico más alto de Irlanda del Norte. El Rey se reunió con un club de cinéfilos y, por último, acudieron a una fiesta en los jardines del Castillo para agradecer a la sociedad civil sus aportaciones.









