Esta primavera se prevé intensa en síntomas para los alérgicos, tras un invierno lluvioso que ha facilitado que las plantas se carguen de polen que se liberarán con las temperaturas más altas. En general, el número de alérgicos está creciendo y se estima que una de cada tres personas desarrollará alguna alergia a lo largo de su vida.
En el caso de las mujeres cuyo embarazo coincida con el periodo de alergia estacional, ¿qué controles deben seguir? ¿Es compatible la medicación para aliviar los síntomas? El Dr. Pedro Ojeda, alergólogo y coordinador de la Comisión de Comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), nos habla de todo ello.
Hay determinados medicamentos que se deben revisar durante el embarazo, especialmente algunos antihistamínicos y algunos inhaladores para tratar el asma
¿Puede la embarazada tomar medicamentos para la alergia primaveral?
Los síntomas de la alergia son muy molestos y, unidos a los propios del embarazo, pueden hacer que la gestante se sienta muy incómoda. ¿Qué pasa con los fármacos para controlarla? "Hay determinados medicamentos que se deben revisar durante el embarazo, especialmente algunos antihistamínicos con los que no se tiene mejor experiencia de uso durante el embarazo y algunos inhaladores para tratar el asma", advierte el especialista. No obstante, apunta que "la mayoría de los antihistamínicos que se utilizan para tratar las alergias son seguros para usar durante el embarazo y la lactancia, y todos los tratamientos de uso tópico, ya sean colirios o sprays por la nariz, también son de uso seguro durante el embarazo".
Lo más recomendable es que cuando la mujer alérgica se queda embarazada tenga una cita con su alergólogo para revisar el tratamiento. De la misma manera pasa con el asma. "Los inhaladores de rescate tipo salbutamol y terbutalina son seguros para uso durante el embarazo, así como la gran mayoría de los inhaladores basados en corticoides y broncodilatadores de larga duración, pero hay algunos inhaladores con los que no se tiene experiencia suficiente de uso durante el embarazo o no hay estudios clínicos y, por tanto, puede ser conveniente cambiar estos medicamentos para el asma por otros más seguros", señala el Dr. Ojeda.
Con respecto a la vacuna para la alergia, cuando la embarazada ya ha empezado antes de estos nueve meses con ella, "si la está tolerando bien y está en dosis de mantenimiento, sí puede seguir administrándosela" durante el embarazo. Ahora bien, está contraindicado comenzar con la vacuna en la gestación.
¿Cómo puede la embarazada minimizar los efectos de la alergia?
Las recomendaciones en este sentido, como apunta el especialista de la SEAIC, son las mismas que se dan a una paciente no embarazada. Así, detalla:
- Evitar exposiciones innecesarias al aire libre, sobre todo los días de mayor viento, puesto que va a haber mayor carga de pólenes en el ambiente y mayor probabilidad de padecer síntomas alérgicos agudos.
- Ventilar las habitaciones de la casa en las primeras y últimas horas del día, que es cuando hay menos pólenes aerobios en el aire. No es recomendable mantener las ventanas mucho tiempo abiertas: de 5 a 10 minutos es suficiente para ventilar la casa en esas situaciones.
- En caso de salir al aire libre, se recomienda que sean estancias poco prolongadas y hacer uso de gafas de sol que cubran bien los ojos e incluso de mascarillas con filtro anti polen para minimizar la entrada de polen en la vía respiratoria.
- Si se ha permanecido tiempo al aire libre, puede venir bien ducharse y enjuagarse el pelo bajo el agua, puesto que eso eliminará polen que pueda haber quedado atrapado en el cabello.
- Procurar no colgar la ropa fuera de casa (al aire libre). Y si se hiciese, sacudirla bien antes de guardarla, dado que esas prendas acumularán polen y ese polen quedará dentro del polvo de la casa y en la ropa.
En cuanto a la medicación, en el caso de las gestantes, el Dr. Pedro Ojeda aconseja "hacer un uso juicioso de la medicación. Decantarse principalmente por los tratamientos de uso tópico, ya sea colirios o sprays nasales, y reservar el antihistamínico para situaciones en las que los síntomas no estén adecuadamente controlados con la medicación tópica".
¿Qué sucede si la alergia desemboca en asma en mitad del embarazo?
La alergia primaveral puede acabar en asma en algunos casos. Si sucede, el alergólogo o el neumólogo tendrán que ajustar el tratamiento para el asma para la embarazada, con inhaladores seguros y hacer un seguimiento estrecho durante estos nueve meses.
El objetivo es que el asma esté lo mejor controlado posible para el nacimiento del niño. "En el caso de que el asma esté mal controlada en el parto, el riesgo de tener una crisis asmática durante ese momento puede aumentar notablemente; es importante que cualquier mujer que padezca alergia y asma o que debute con asma durante el embarazo haga sus controles regulares con su especialista, alergólogo o neumólogo", advierte el Dr. Ojeda.
"La alergia y el asma bien controladas no suponen ningún riesgo para el feto", tranquiliza. Pero "el asma mal controlada sí puede suponer un riesgo para el feto por distintos motivos. En primer lugar, porque un asma mal controlada tiene mayor potencialidad de necesitar corticoides sistémicos, ya sean orales o por vía parenteral (inyectados, intravenosos o intramuscular) para el control del asma. Los corticoides pueden desencadenar una maduración más rápida del sistema pulmonar fetal, pero también usados en primeras etapas del embarazo pueden llevar a un crecimiento intrauterino retardado y a niños con menor peso al nacimiento", explica. No obstante, "los corticoides que se utilizan por vía inhalada habitualmente para tratar el asma no suponen ningún problema para el feto".
Por otro lado, "una situación de crisis asmática puede conllevar una hipoxemia, es decir, una menor concentración de oxígeno circulante en la madre y eso repercutir en el feto y producir una hipoxemia fetal que podría también tener consecuencias de sufrimiento fetal", alerta.
¿Qué riesgo hay de que el bebé también nazca con alergia?
Cuando la madre o el padre son alérgicos, su hijo tiene un 40% de probabilidades de desarrollar una alergia (frente al 20% de riesgo cuando ninguno de los progenitores lo son). Pero si ambos padres son alérgicos, el riesgo es aún mayor y sube hasta el 60%.
"En el caso de que el padre, la madre o alguno de los hermanos de ese futuro bebé ya sean alérgicos, hay una serie de recomendaciones que podrían ayudar a disminuir ese riesgo alérgico, como son la lactancia materna, el parto, preferentemente por vía vaginal, y el uso de probióticos durante la gestación y durante el periodo de lactancia. También el que la madre consuma alimentos ricos en ácidos Omega 3", indica el alergólogo.
Si el bebé nace con dermatitis atópica, es importante aplicarle "cremas hidratantes desde el primer momento para favorecer la función barrera cutánea. En el caso de que el bebé no pueda realizar lactancia materna, suplementar con una fórmula parcialmente hidrolizada, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Alergia, y utilizar probióticos basados en Lactobacillus R rhamnosus GG (LGG)", concluye el Dr. Ojeda.







