Javier Urra es uno de los psicólogos españoles con una de las trayectorias más envidiables. Como profesional, destacan sus labores en el ámbito de la psicología clínica, forense y de la pedagogía, además de ser conocido por ser el primer Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, así como por su trabajo con jóvenes en conflicto. Además, el especialista es uno de los rostros más visibles de la pequeña pantalla tras sus diversas apariciones en los platós de los programas de actualidad de nuestro país. Ha sido precisamente en uno de estos cuando ha desvelado el delicado momento personal que atraviesa tras haber recibido un diagnóstico que le ha cambiado la vida.
Tal y como ha explicado el propio Javier, quien lamentaba no haber podido visitar el día de ayer el programa de Y ahora Sonsoles, el cual durante la temporada estival se llama Ya es verano, ya que fue el día en el que recibió la temida noticia por parte de su médico. "Me llamasteis ayer, ayer no pude venir porque tuve un diagnóstico de cáncer de pulmón derecho con metástasis en el izquierdo", desvelaba el profesional, apostillando que, también, "posiblemente en la columna".
Javier ha explicado que "esto es un poco... se te une". "Yo después de ser Defensor del Menor [cargo que ostentó entre los años 1996 y 2001], inmediatamente a la semana siguiente, tuve un infarto de miocardio", ha confesado, desvelando que "me pusieron tres stent" en el hospital madrileño Gregorio Marañón y que, desde ese entonces, ha sufrido otros cinco infartos más. "Y si me faltaba algo, tengo una hernia inguinal", indicaba, demostrando que ni en estos momentos tan complicados que atraviesa pierde el sentido del humor y subrayando que "se me ha unido todo".
Una perspectiva positiva frente al diagnóstico
Una dolorosa noticia que ha tratado de afrontar desde una perspectiva positiva. "Sigo trabajando mucho, soy muy apasionado", le confesaba a Pepa Bueno, la encargada de conducir el espacio vespertino de Antena 3 en ausencia de Sonsoles Ónega, subrayando que "a la vida hay que ponerle ganas". "Hay muchísimas personas con cáncer, hay muchísimas personas en el centro de parapléjicos de Toledo, hay mucha gente que sufre y hay mucha gente que lo supera, o por lo menos convive con ello, esto es muy importante", ha reflexionado.
Al hilo de la convivencia con el diagnóstico, Javier ha recordado su etapa tras finalizar su labor pública como Defensor del Menor. "Cuando dejé de ser Defensor del Menor pusimos en marcha la fundación Pequeño Deseo", ha expresado, indicando que se trata de una fundación "para niños con cáncer" y que en más de dos décadas de trabajo "hemos hecho 8.000 pequeños deseos". "Cuando tú llamas a un famoso, la gente te dice 'cuándo', 'dónde'... la gente quiere ayudar", apostilla, incidiendo en que esto "es muy importante" y "sí es noticia".
"La gente es generosa, la gente lo da todo", ha continuado. "Por lo tanto, una cosa es que a mí me duela la caja torácica y me cueste dormir... eso es dolor", explicaba, haciendo hincapié en que, en estos momentos, "podría estar mejor". "Sin embargo, si tú tienes un hijo con cáncer, el 99% de los padres darían su vida por su hijo, eso es sufrimiento", reflexionaba, incidiendo en que "la medicina ha avanzado muchísimo", lo que ha elevado la esperanza de vida de nuestro país.
"Yo, en una noche en el hospital, vi desde un señor que no tenía donde estar y claramente estaba allí porque le dan... atención, vi a muchas señoras mayores que están deshidratadas porque probablemente sus familias no les cuidan lo suficiente", continuaba, apostillando que "es una realidad social, ¿no? la vida".
Además, Javier ha subrayado que "la vida acaba donde acaba", incidiendo en que si bien es verdad lo que dice, "a la vida hay que ponerle ganas". "Hay gente que no se enamora por si luego se desenamora", lamenta, reiterando que "lo importante no es la tumba, es la memoria". "Qué has hecho, qué has dejado de hacer... y el último día decir mereció la pena", han sido las palabras con las que ha concluido su pequeño (e impactante) mensaje.







