Maximiliano de Habsburgo acaba de celebrar su tradicional cena benéfica para recaudar fondos para la Fundación Recal, asociación que creó hace justo ahora 25 años para ayudar a enfermos a luchar contra las drogas y adicciones. Además de amigos como los duques de Arjona, Myriam Lapique y Cristina Valls-Taberner, la cita contó con la asistencia de gran parte de su familia.
Por un lado, acudieron su mujer, la escritora Maya Askari –bisnieta del primer ministro iraquí Jafar Al-Askari– y el mayor de los tres hijos del matrimonio, Nikolaus. Por el otro, también estuvieron presentes tanto su madre, Helen de Austria –hija del príncipe Nicolás de Grecia y la gran duquesa Elena Vladimirovna de Rusia, además de prima de Isabel II de Inglaterra–, su hermana Sofía de Habsburgo y su sobrino Maximiliano Hugo de Windisch-Graetz, príncipe e hijo de Sofía.
De todos ellos nos habló Maximiliano en la cena celebrada en Madrid, donde también nos contó lo duro que es luchar contra las adicciones. El propio archiduque lo sabe perfectamente, porque vivió la agitada noche madrileña en los años 80 con su amigo Cayetano Martínez de Irujo, quien ya ha contado muchas veces que pudo salir de ese mundo gracias al deporte. Sin embargo, las drogas arrastraron a su hermana mayor, Elisabeth, que terminó muriendo en 1983, con sólo 26 años.
Las mismas adicciones se llevaron por delante a otra persona muy querida por Maximiano: la actriz y presentadora Sonia Martínez, que se convirtió en una estrella de la televisión con el programa infantil Dabadabadá y con la que vivió un romance el propio archiduque de Austria en la época de la Movida Madrileña. Por suerte, hay salida para este gran problema y el propio aristócrata nos da las claves.
¿Qué impresiones se lleva de la última cena benéfica de Recal?
Creo que ha sido un gran éxito. En primer lugar, acudió toda la gente que queríamos que viniera: nuestros amigos y las personas que apoyan a Recal. Además, tuvimos suerte de que la gente ha sido muy generosa con todos los regalos para la subasta. El evento ha resultado ser todo un éxito.
He visto que había capotes de Roca Rey y de Morante de la Puebla, piezas muy valiosas.
Correcto. Y un joyero austríaco llamado Wolf nos regaló unos pendientes muy bonitos que se subastaron. También hubo muchos fines de semana en hoteles muy buenos, varios lotes excelentes y unas cajas de vino de alta calidad. Además, mi hermana regaló bolsos de su propia firma y Sandra nos regaló unas cadenas. Hubo muchas cosas.
La reaparición de Helen de Austria en Madrid a punto de cumplir 90 años: por qué su presencia convierte esta cita en un reencuentro familiar poco habitual
Usted cuenta un gran poder de convocatoria. Además, de su hermana Sofía y su madre, a la que hacía mucho que no veíamos en Madrid, le acompañaron muchos familiares y amigos.
Muchísimos amigos de toda la vida. Han acudido todos, lo que nos ha dado mucha felicidad.
Hablando de su madre, ¿cómo se encuentra?
Está fenomenal. Tiene 89 años. Va a cumplir 90 este año. Está increíble a esta edad.
También hemos visto a su hermana, Sofía. ¿Qué destacaría de la relación que tienen ustedes dos?
Mi hermana es una persona muy generosa, cariñosa y muy inteligente.
Tampoco han faltado amigos como Cayetano Martínez de Irujo, que además es patrono de la fundación.
Cayetano lleva muchos años siendo patrono y ayudándonos muchísimo en la fundación. Es un amigo mío de la infancia, así que nos une la amistad, pero también el trabajo para ayudar a gente con problemas de adicción a recuperarse.
Los 25 años de Recal en cifras: unas 250 personas atendidas este año y una estimación de entre 6.000 y 10.000 pacientes desde su fundación
Creo que este año se cumplen 25 años del proyecto. ¿Qué balance hace?
Vamos a intentar seguir, crecer y dar servicio a más gente. No vamos a hacer una celebración especial porque solo hacemos un evento al año, que es este.
¿A cuántos enfermos cree que han ayudado en Recal?
Este año habrán sido, más o menos, 250 personas.
¿Y en total?
Serán miles, porque llevamos 25 años. Hacemos una media de 300 por año, así que pueden ser entre 6 mil y 10 mil personas.
Para usted, será un orgullo ayudar a tanta gente e inculcarle a su hijo la concienciación, porque también colabora en la fundación
Es una maravilla. Es muy bueno para mis hijos, porque resulta muy educativo. Están muy motivados y nos ayudan mucho. Mi hijo Nikolaus ha trabajado en Recal en varios segmentos del trabajo y esta muy interesado. Es muy positivo que haya continuidad con los jóvenes.
Qué dijo exactamente Maximiliano de Habsburgo sobre cómo habla con sus hijos de la muerte de su hermana Elisabeth: el matiz entre no dar detalles y no ocultar la historia
No sé si sus hijos son conscientes del peligro que suponen las adicciones. ¿De qué manera lo habla con ellos?
Yo siempre les hablo claro, pero lo que más concienciación genera es trabajar con los propios adictos. Como el mayor ya trabajó un verano en la Fundación, eso fue lo más educativo: hablar con personas que han pasado por ello te enseña a dónde te puede llevar el consumo de drogas y alcohol.
Su familia sufrió una pérdida muy importante por este motivo, la de su hermana. ¿Sus hijos están al tanto de esta triste historia?
Tampoco les cuento demasiado. No les doy detalles porque es algo que ocurrió hace muchos años, pero sí son conscientes de lo que pasó.
¿No le preguntan sobre ella? Ahora hay mucha más información, pero en los años 80 y 90 no había tanta.
No la había y, además, existía mucho estigma. La gente no quería ir a tratamiento porque le daba vergüenza y la familia escondía al adicto, en vez de llevarlo a un sitio para curarse.
Sabiendo los peligros que hay fuera, ¿se considera usted un padre más controlador?
No soy un padre controlador, porque creo que el control no ayuda en estas cosas. Lo que ayuda es la información. El joven tiene que tomar sus propias decisiones, ya que el control puede tener el efecto contrario.
¿A qué se quiere dedicar Nikolaus?
Mi hijo mayor, Nikolaus, estudia Diseño y Tecnología en Londres. Diseña piezas en madera: mesas…
¿Es el nuevo artista y creativo de la familia?
Sí, es artista (ríe).
¿Vive viviendo con su familia en Londres?
No, ya no vivimos en Inglaterra. Hace un año y medio que volvimos a Madrid y estoy encantado. El segundo –Konstantin– estudia aquí y mi hija pequeña –Katharina– todavía va al colegio.
¿Regresó a España por algún motivo profesional?
Siempre he tenido mi base y mi casa en Madrid. A Inglaterra solo fuimos cinco años porque mis hijos estuvieron en un internado de allí y queríamos estar cerca de ellos. Cuando acabaron, volvimos.
Su mujer también le acompaña esta noche, con la que lleva casado 20 años. ¿Qué destacaría de ella?
Tengo la suerte de tener una mujer maravillosa, guapa, muy espiritual y una gran madre tradicional. Ha sido una suerte conocerla.
Qué es el programa Minnesota y en qué consisten los 12 pasos, explicados por quien lleva 25 años aplicándolos en España
¿Qué proyectos profesionales tiene usted a la vista?
Tengo en mente expandir Recal y hacer un proyecto en Andalucía.
Hablando del tratamiento en Recal, habrán conocido casos de gente que logra superarlo y de gente que no. ¿Cuál cree que es la clave para salir de ello?
La clave para recuperarse es querer recuperarse. El programa de los 12 pasos –del programa Minnesota– no es para el que lo necesita, es para el que lo quiere. Si el consumidor no quiere dejarlo, es imposible ayudarle.
¿Cómo resumiría el método de los 12 pasos?
Es un programa simple para gente complicada. El primer paso es admitir que se tiene un problema con las drogas y reconocer los defectos de carácter para trabajarlos en grupo. Luego se reparan los daños causados, se entiende que es una enfermedad que no se cura pero que se puede detener, y el paso 12 consiste en ayudar a otros adictos. Nos dimos cuenta de que los adictos en recuperación que ayudan a otros no suelen recaer; es un recordatorio constante y un acto espiritual.
El mensaje principal es que hay salida.
El mensaje es que sepan que hay un método para dejarlo y que solo tienen que llamar a Recal y hablar con nosotros porque tenemos solución.










