El consumo recreativo de óxido nitroso, el denominado popularmente gas de la risa, está creciendo entre los jóvenes españoles, que lo toman como un divertimento, sin tener en cuenta los elevados riesgos que puede conllevar para su salud.
El ser un producto barato, de fácil acceso y cuya venta no está limitada a determinados sectores provoca que los adolescentes lo utilicen como un elemento más de diversión en sus salidas nocturnas. Hablamos con el Dr. Antonio Peña, especialista en adicciones de Esvidas, del peligro real que supone.
Entre los efectos inmediatos se incluyen mareos, pérdida de coordinación, confusión, visión borrosa, sensación de despersonalización y, en algunos casos, desmayos
Un uso recreativo que va en ascenso
El óxido nitroso se utiliza habitualmente en medicina y odontología para aliviar el dolor y la ansiedad. El problema es que cada vez con más frecuencia se encuentra en el ocio de jóvenes que lo inhalan a través de globos o de cartuchos. Las sensaciones que obtienen son inmediatas: euforia, risas incontrolables y desinhibición.
De hecho, en los últimos meses, ha habido varias intervenciones de las autoridades para controlar su uso inadecuado. Por ejemplo, la Fiscalía de Álava ha reportado un aumento del uso de óxido nitroso en fiestas y locales de ocio, y en la Costa del Sol la Policía se ha incautado de 4.200 kilos de óxido nitroso que estaban destinados al consumo recreativo.
Pero este uso no es un hecho aislado en España, ya que otros países del entorno han tenido que legislar para frenar el consumo creciente en ocio nocturno y en festivales. Es lo que llevó a Reino Unido a prohibir ese uso recreativo desde 2023, a Francia a limitar su adquisición por parte de menores y a Países Bajos a endurecer la normativa de venta tras registrar accidentes de tráfico ligados al gas de la risa.
Cómo afecta el gas de la risa a la salud
La posibilidad de comprar el gas de la risa sin mucha dificultad (por ejemplo, se puede adquirir en tiendas de accesorios de cocina o en aquellas donde venden globos) crea una sensación de inocuidad entre los jóvenes que no favorece que sean conscientes de los grandes riesgos a los que se enfrentan. "Entre los efectos inmediatos se incluyen mareos, pérdida de coordinación, confusión, visión borrosa, sensación de despersonalización y, en algunos casos, desmayos", comenta el Dr. Antonio Peña. Pero hay que tener en cuenta, como alerta el experto, que, además, "al combinarlo con alcohol u otras drogas, los riesgos se multiplican, aumentando la probabilidad de accidentes, lesiones y problemas de salud a medio y largo plazo".
Pero ¿qué sucede cuando hablamos de un consumo repetido? "Puede provocar daños neurológicos permanentes, problemas de memoria, alteraciones de la motricidad y, en casos extremos, psicosis o asfixia por falta de oxígeno. Además, existe un riesgo real de dependencia psicológica, sobre todo en jóvenes que buscan escapar del estrés, la presión académica o social", advierte el experto. Y es que, como subraya, "el gas de la risa no es un juego. Puede generar daños físicos importantes y, sobre todo, abrir la puerta a la experimentación con otras drogas más peligrosas".
Faltan campañas de concienciación
El gas de la risa no es objeto, por el momento, de campañas de concienciación dirigidas al público juvenil, de la misma forma que se hace con otros productos como el tabaco, el alcohol o el cannabis. En este sentido, Noelia Marchante, psicóloga de Esvidas, considera que la educación y la concienciación en la familia y en el ámbito escolar y de ocio, es esencial como medida preventiva para que los jóvenes sepan en realidad los riesgos a los que se exponen al inhalar óxido nitroso.
Igualmente, señala la importancia de una detección temprana, pues el óxido nitroso puede generar dependencia, como otro tipo de sustancias, por lo que hay que estar atentos a "cambios de comportamiento, aislamiento, problemas de sueño o rendimiento académico, que pueden ser alertas tempranas". En estos casos, la ayuda profesional, adaptada a cada caso, y con un enfoque multidisciplinar, "aumenta la efectividad de la intervención".
"Es fundamental que los jóvenes tengan referentes confiables y espacios donde puedan hablar de sus inquietudes sin juicio. El acompañamiento cercano reduce significativamente los riesgos de consumo y la posibilidad de que la experimentación derive en adicciones más graves", concluye Noelia Marchante.






