Es muy probable que incluso los seguidores más observadores de la familia real británica hayan notado que algunos de sus miembros no suelen llevar puesto el cinturón de seguridad cuando conducen. Aunque la realeza no está exenta de cumplir la ley, existen varias razones por las que, en ocasiones, vemos al príncipe Guillermo y a Kate Middelton sin él.
La normativa contempla excepciones que complican la interpretación. Una de ellas se refiere a cuando “una persona participa en una procesión organizada por o en nombre de la Corona, o que se celebra de forma habitual o consuetudinaria”. Incluso cuando los Príncipes de Gales no participan en una procesión oficial, suelen desplazarse acompañados de policías o guardaespaldas como parte de una caravana oficial cuando están de servicio, algo que legalmente podría considerarse una “procesión”.
Por ejemplo, cuando llegaron al Palacio de Buckingham antes del desfile Trooping the Colour junto al príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis el verano pasado, fueron fotografiados sin cinturón de seguridad. Aquella situación podría haberse considerado una procesión debido a los vehículos que los escoltaban, o bien responder a motivos de seguridad.
Dai Davies, antiguo jefe de protección real de Scotland Yard en los años 90, explicó este razonamiento en una entrevista con Reader’s Digest: “Se trata de evaluar la ubicación, el trayecto y los factores de riesgo. En las ceremonias, cuando recorren distancias cortas a paso lento y las carreteras están cortadas, es frecuente verlos sin cinturón de seguridad. Esto se debe a que, si no hay otros vehículos involucrados, el riesgo de un accidente de tráfico es mínimo o nulo”.
Estas decisiones se toman caso por caso
En 2019, la revista HELLO! habló con Simon Morgan, exoficial de protección real de Trojan Consultancy, quien explicó que este tipo de valoraciones dependen de cada situación concreta. “Siempre hay anomalías”, señaló. “En la matriz de amenazas y riesgos, se trata de analizar cada situación individual para decidir cuál es la mejor manera de lograr lo que se necesita lograr”. “Por ejemplo”, añadió, “entrar o salir rápidamente de un vehículo es más fácil cuando las personas no llevan puesto el cinturón de seguridad”.
En visitas de Estado o actos de gala, la decisión también puede estar influida por cuestiones de estilo. “Cuando existe la posibilidad de una amenaza percibida, es probable que no usen cinturones de seguridad, sobre todo si van con sus mejores galas”, explicó Davies.
La reina Isabel II y el príncipe Felipe fueron fotografiados en ocasiones sin cinturón mientras viajaban en vehículos en movimiento, aunque generalmente dentro de propiedades privadas. “Al igual que usted y yo, pueden hacer lo que quieran en sus tierras. Así que, si deciden no usar el cinturón de seguridad, es su elección”, añadió Davies.
En algunos casos, llevar el cinturón desabrochado puede incluso considerarse más seguro
Cuando los príncipes de Gales llegaron a la recepción anual para miembros del Cuerpo Diplomático en el Palacio de Buckingham en diciembre de 2022, podrían habérselo quitado para salir del vehículo con mayor rapidez. Morgan también señaló que influyen otros factores muy importante a tener en cuenta, como las preferencias personales, la importancia del acto o si la apariencia es especialmente relevante en esa ocasión.
“La protección es un ámbito muy particular de la labor policial y existen muchas zonas grises”, afirmó. “Pero siempre se evalúa cada situación para sopesar los riesgos y las amenazas con los resultados que se pretenden conseguir”, explicó el exoficial británico.
A los miembros de la realeza europea se les suele ver usando el cinturón de seguridad
En general, los demás miembros de la realeza británica y europea lo llevan abrochado cuando salen a la calle. La reina Mary de Dinamarca, por ejemplo, fue vista con el cinturón puesto mientras se dirigía a una charla con estudiantes de una escuela de negocios. Asimismo, la princesa Beatriz de York y su marido, Edoardo Mapelli Mozzi, fueron fotografiados con sus hijos de camino al almuerzo de Navidad del rey Carlos III el año pasado, todos con el cinturón correctamente colocado.








