Puede que los príncipes de Gales se rijan por siglos de protocolo real, pero cuando se trata del cuidado y la educación de sus tres hijos, se dice que su estilo de crianza se centra en un principio clave que 'cumplen a rajatabla': la comprensión emocional por encima de la disciplina.
Al parecer, tanto el príncipe Guillermo como Kate Middelton, padres del príncipe George (12), la princesa Charlotte (11) y el príncipe Louis (8), han adoptado en casa una estricta norma de "no gritar" en casa, un enfoque educativo influenciado por la formación de su niñera de Norland, Maria Teresa Turrión Borrallo.
La niñera española, que lleva más de un década cuidando a los hijos de los príncipes de Gales, se ha convertido en una figura muy importante en su día a día. Su trabajo, siempre discreto y marcado por su esfuerzo y dedicación a la familia de los Gales, ha sido reconocido con la Medalla Real Victoriana de Plata, un honor reservado a quienes prestan un servicio ejemplar a la Corona.
Una prohibición en la crianza real
Según Sarah Carpenter, alzar la voz delante de los niños está totalmente prohibido entre los profesionales de esta prestigiosa institución. En declaraciones a Netmums, Sarah, formada por Norland y copresentadora del podcast The Sleep Mums, explicó: "Para una niñera de Norland, gritar o alzar la voz delante de los niños está completamente prohibido, y con razón, ya que impide que los niños se sientan empoderados o apoyados".
Esta política de no gritar es la que los Gales emplean con sus hijos. Según la revista Good Housekeeping, controlar el volumen de la voz es una regla estricta en la casa, revelando que la comunicación con los jóvenes príncipes se interrumpe cuando estos alzan la voz.
En lugar de usar el tradicional "rincón de castigo" o el tiempo fuera, se dice que tanto Guillermo como Kate fomentan el diálogo a través de lo que anteriormente se ha descrito como un "sofá de charla", un espacio tranquilo donde se pueden hablar con delicadeza sobre sentimientos y comportamientos.
Esta alternativa al castigo permite que los niños expresen sus emociones. Los padres reales también respetan la regla de no gritar, lo que significa que no se permiten gritarles a los niños si estos no pueden gritarles a ellos ni entre ellos.
La palabra 'prohibida' y la figura de María Teresa Turrión Borrallo
Sarah Carpenter también compartió una de las normas lingüisticas más curiosas que se enseñan en Norland: existe una palabra totalmente prohibida entre sus niñeras. Ninguna de ellas puede usar el término "tonto" a menos que sea en un contexto divertido, como "vamos a hacer caras graciosas". Según explica, las profesionales formadas en esta institución hacen hincapié en la acción, no en el niño, cuando necesitan corregir un comportamiento. El objetivo es evitar etiquetas negativas que puedan afectar a su autoestima.
Los príncipes George, Charlotte y Louis han crecido bajo este enfoque, gracias al apoyo de la niñera de Norland, Maria Teresa Turrion Borrallo. La española se unió a la familia real en 2014, cuando los ahora príncipes de Gales todavían eran los duques de Cambridge, y desde entonces ha permanecido con ellos. Su presencia ha sido habitual en momentos clave e históricos como la boda de la princesa Eugenia con Jack Brooksbank, donde viajó en el coche con la princesa Charlotte, que fue una de las damas de honor.
También se la vio ayudando a la princesa de Gales con el príncipe George durante el bautizo de su hermana Charlotte en 2015, ocasión en la que incluso se la vio interactuando con la difunta reina Isabel II. Tal y como explicó la comentarista real Victoria Murphy a ABC News: "A las niñeras se les enseña de todo, desde conducción defensiva y seguridad hasta cómo cuidar a un futuro rey o reina". Un nivel de preparación que explica por qué su figura es tan valorada dentro de la Casa Real británica.











