El 6% de las familias numerosas tiene más de seis hijos, según datos de la Federación Española de Familias Numerosas (FEMN). En el caso de la familia burgalesa Peinador Morquecho, superan ampliamente ese umbral con sus 15 hijos, lo que la convierte en una de las más extensas de España.
Virginia Morquecho, de 46 años, y Rubén Peinador, de 52, son los padres de Inés, David, Javier, Francisco, Raúl, Natalia, Claudia, María, Alejandro, Rodrigo, Pablo, Laura, Marcos, Adrián y Bruno (que están entre los 23 y los 2 años). Virginia es periodista, recientemente ha concluido un máster sobre matrimonio y familia y trabaja en la Asociación Juntos Contra el Cáncer Infantil. En su cuenta de Instagram (@lasmiguitasdelaura) divulga sobre las familias numerosas y el síndrome de Down, condición que tiene una de sus hijas. Hablamos con ella sobre lo que supone una maternidad especial como la suya y crecer en una familia de 17 miembros.
Tener hijos es una decisión que le pertenece al matrimonio y es muy personal; creo que nadie debería juzgarlo
¿Cuál es la mirada que más soléis recibir cuando vais juntos por la calle: admiración, asombro, incredulidad...?
Nos pasa muy a menudo cuando vamos juntos que recibimos muchas miradas de sorpresa, muchas veces incluso se paran a contarnos. La gran mayoría son respetuosas dentro del asombro, aunque también alguna desagradable, pero son las menos.
Los motivos que llevan a tener hijos o a tener más o menos son muy íntimos, pero ¿os suelen preguntar por ello?
Esta decisión es algo que le pertenece al matrimonio y es muy personal; creo que nadie debería juzgarlo. No nos preguntan muchas veces por qué tenemos 15 hijos, pero es verdad que a menudo nos dicen si vamos a tener más. Pero no tenemos ningún problema en decirlo: para nosotros los hijos son un don, un regalo que Dios nos ha dado. Y así hemos recibido a cada uno de ellos.
¿Cómo has cambiado como madre desde tu primera hija hasta tu último hijo?
Creo que he ido creciendo y aprendiendo con los años y con cada hijo. Recuerdo que con mi primera hija estaba llena de miedo, cuando llegamos del hospital necesitaba tenerla cerca de mí todo el tiempo y no paraba de mirarla para ver si respiraba. Luego pasé un tiempo de exigirme mucho, pensaba que tenía que hacer todo lo que leía y me decían sobre la maternidad, llegar a todo y no pedir ayuda. Cuando entendí que no necesitaba ser perfecta, que podía pedir ayuda y que la mejor madre que podían tener mis hijos era yo, fue un descanso. La maternidad es una vocación maravillosa, aunque no todo es perfecto ni fácil, pero merece la pena.
¿Qué ventajas crees que tiene para un niño criarse en una familia súper numerosa como la vuestra?
No siempre es fácil vivir en una familia numerosa, pero lo que hemos visto todos estos años es que tiene muchas cosas buenas. Aprenden a ser pacientes, a compartir y a querer a sus hermanos, aunque sean muy distintos. Crecen en su capacidad para adaptarse y saben que cuando les pasa algo bueno, muchos comparten con ellos esa alegría y, si tienen problemas, no están solos. Es una gran escuela donde los pequeños aprenden de los mayores y viceversa. Todos aprendemos a disfrutar cosas de la vida que, por nuestra situación familiar, no podemos hacer a menudo.
¿Y hay alguna desventaja?
No sé si lo llamaría desventaja, pero sí cosas que a veces no son fáciles. No siempre puedes estar solo cuando quieres y seguir las modas o tener marcas no es una prioridad.
Cuando hay tantos hermanos, ¿hay más o menos peleas?
Hay más roces sí; es normal porque somos muchos, pero no hay tres veces más que en una familia de cinco. En nuestro caso, la verdad es que no nos quejamos de que haya muchas peleas. Lo que es importante es que puedan pedirse perdón y sentirse perdonados cuando esto sucede.
¿Creéis que vuestros hijos repetirán vuestro modelo de familia?
Eso habría que preguntárselo a ellos. Rubén y yo venimos de familias numerosas, pero cuando formas tu propia familia tienes que discernir con tu marido. Creo que criarte en una familia numerosa deja huella y ellos, a pesar de las dificultades, siempre han dicho que están contentos con sus hermanos.
Dos de vuestras hijas tienen discapacidad, ¿cómo se vive su condición en la familia y qué aportan al resto de sus hermanos?
Para nuestra familia es un regalo y no podemos más que estar agradecidos. Desde el principio defendimos su vida, porque ellas tienen la misma dignidad y derechos que los demás hijos. Lo que nos enseñan cada día es que la vida es un regalo y que debemos apreciar cada cosa, por pequeña que nos parezca. Las dos son grandes luchadoras que no se han rendido ante la enfermedad o las dificultades y eso es un ejemplo impagable para cada uno de nosotros. Sus hermanos no ven la discapacidad, ven a María y a Laura.
Al margen de la logística física, que debe de ser muy complicada, ¿cómo lográis estar disponibles emocionalmente para cada hijo?
Para nosotros es una prioridad que cada hijo se sienta querido como es. Aunque sean hermanos son muy distintos entre sí y cada uno tiene sus necesidades. Los padres tenemos esa “gracia de estado” de la que hablaba San Juan Pablo II para saber qué necesita cada hijo. No importa si son 2 o 15. Se pueden buscar momentos en el día a día: mientras vas de camino al súper, doblando la ropa o jugando al baloncesto. En momentos concretos hemos visto que algún hijo necesitaba una atención especial y nos hemos ido con él a cenar o hacer una escapada.
Y en el terreno más práctico, ¿qué consejos de organización son los que os ayudan a que una casa con 17 personas funcione y salga adelante?
Nuestra casa en una casa viva, siempre está en continuo movimiento. Como solemos decir, los hijos no han venido de golpe, así que nos hemos ido adaptando con la llegada de cada uno. La clave creo que es la sencillez e intentar ser muy práctico. No acumular “porsiacasos” y repartir encargos según posibilidades de cada uno.
En ese día a día, ¿hay tiempo para cuidar la pareja? ¿Cómo de importante es para vosotros?
Buscar tiempo para nosotros es vital. La base de nuestra familia está en nuestro matrimonio: yo he hecho una elección sobre mi marido y él sobre mí; los hijos han venido después. Es imprescindible sacar tiempo para nosotros, porque entre otras cosas, el mejor regalo que les podemos hacer a nuestros hijos es que tengan unos padres que se quieren. Que a veces discuten pero que siempre se piden perdón, eso les da seguridad. Este año hacemos nuestras Bodas de Plata y si Dios quiere nos iremos de viaje solitos .¡Lo estamos deseando!
El tema económico es determinante para muchas familias a la hora de ampliar la familia. ¿Cómo os ha influido en vuestro proyecto familiar?
Nunca hemos tenido un proyecto de número de hijos. Su vida estaba por encima de las cosas materiales y a pesar de que a veces hemos tenido dificultades nunca nos ha faltado nada.
¿Cuál es la característica que más os define como familia?
A nosotros nos gusta decir que somos como un puzle en el que cada pieza es distinta pero ninguna sobra, todos somos imprescindibles para esto funcione. La belleza de una familia como la nuestra es que no todo es perfecto, a veces incluso puede parecer caótico, pero la realidad es que somos felices. Nosotros somos católicos y nuestra familia no se entendería sin nuestra fe, cada noche damos gracias a Dios por este regalo.












