Cameron Díaz, de 53 años, acaba de dar la bienvenida a su tercer hijo, un niño al que han llamado Nautas. Ha sido su marido, el cantante Benji Madden, el encargado de anunciar la feliz noticia en sus redes sociales: "Cameron y yo estamos felices, emocionados y nos sentimos muy bendecidos de anunciar el nacimiento de nuestro tercer hijo, Nautas Madden. ¡Bienvenido al mundo, hijo!". La pareja tiene otros dos hijos, una niña llamada Raddix (de 6 años) y un niño, Cardinal (de 2), ambos nacidos mediante gestación subrogada.
¿Qué implica ser madre pasados los 50? ¿Cómo se vive la maternidad? "La experiencia clínica y la investigación apuntan a que suelen tener mayor estabilidad, capacidad de gestión emocional y claridad vital", nos asegura Olga Albaladejo Juárez, psicóloga experta en bienestar y salud integrativa (www.olgapsicologaycoach.com). "Han vivido más, han tomado decisiones difíciles y han aprendido a sostener la incertidumbre. Eso se traduce en una maternidad más consciente".
Existen, sin embargo, otros aspectos a tener en cuenta en este tipo de maternidad tardía que dejó hace tiempo de ser una excepción. La psicóloga nos explica que el punto más sensible suele estar en lo físico y en los miedos asociados al futuro, como la energía, el ritmo del día a día o la preocupación por no estar presente en determinadas etapas del hijo. "No son miedos irracionales, pero sí necesitan ser acompañados y gestionados, no evitados".
Las madres de mayor edad suelen reaccionar con más calma ante los conflictos cotidianos.
Advierte también de que la maternidad después de los 50 años no solo es un terreno poco explorado aún a día de hoy, mucho más común que antaño, sino que sigue estando rodeada de prejuicios. Por eso, teniendo en cuenta que es una vivencia por la que deciden pasar cada vez más mujeres, se hace necesario abordar el tema.
En primer lugar, teniendo en cuenta que la crianza de los hijos viene de la mano de una serie de retos de mayor o menor envergadura, ¿puede influir una edad más avanzada de la madre en la manera de afrontar esos retos? "Sí, y de una forma muy concreta: aporta perspectiva", responde Albaladejo ante nuestra pregunta. Lejos de presentarse como un obstáculo, la experta en bienestar y salud integrativa lo ve como una fortaleza: "las madres de mayor edad suelen reaccionar con más calma ante los conflictos cotidianos; tienden a ser más pacientes, menos impulsivas y más flexibles en lo emocional", afirma. "Esto no significa que no sufran, sino que el malestar no las desborda con la misma facilidad".
El desafío al que hacen frente estas madres tiene que ver con el cansancio físico acumulado, con la coincidencia con etapas personales como la menopausia o el cuidado de los propios padres, e incluso en el simple hecho de que exista una mayor distancia generacional, según nos dice la psicóloga. "No es una maternidad 'más fácil' ni 'más difícil', es distinta", añade. "Y requiere reconocer tanto sus fortalezas como sus límites".
Afrontar la adolescencia de los hijos cuando se han tenido después de los 50
Si el cansancio físico puede hacer mella en todas las madres (tengan la edad que tengan) en determinadas etapas o situaciones de la infancia, como la época de los terribles dos años, como ha dado en llamarse, en la que las rabietas son muy habituales y de una intensidad muy alta, cuando se trata de una maternidad tardía, el reto puede ser aún mayor. ¿Cómo se afronta la otra etapa de gran intensidad en la vida de todo individuo como es la adolescencia? Si ya la edad puede pesar cuando son pequeños, en la adolescencia, la madre, lógicamente, será también mayor (en el caso de Cameron Díaz, tendrá en torno a unos 65 años cuando su tercer hijo sea adolescente).
¿Es más difícil sobrellevar la rebeldía propia de esta etapa vital de los hijos? "Aquí la clave no es la edad, sino la flexibilidad psicológica", expone Olga Albaladejo, quien pone de manifiesto que, dado que la adolescencia exige tolerar el caos, la contradicción y la búsqueda de identidad, puede suponer un impacto con un momento vital más orientado a la estabilidad. Sin embargo, "las madres que han trabajado su propio proceso emocional suelen conectar mejor con esta etapa porque no reaccionan desde el control, sino desde la comprensión".
"Ayuda mucho normalizar desde el principio la diferencia de edad, hablar de ella sin tabúes y construir una comunicación honesta”, aconseja. “También es importante no hacerlo en soledad: contar con red de apoyo marca una gran diferencia".
¿Cómo repercute la maternidad tardía en la salud de la madre y en el desarrollo emocional del hijo?
"En la madre, pueden aparecer preocupaciones específicas: el miedo a no llegar, el agotamiento no reconocido o la tendencia a exigirse más de la cuenta. Si no se atienden, pueden derivar en ansiedad o sobrecarga emocional", señala la psicóloga. En los hijos, sin embargo, Albaladejo nos indica que el impacto suele ser más positivo de lo que se piensa: "cuando hay una madre emocionalmente disponible, con estabilidad y recursos, el desarrollo suele ser favorable".
Ayuda mucho normalizar desde el principio la diferencia de edad, hablar de ella sin tabúes y construir una comunicación honesta.
El motivo es que "la variable más importante no es la edad, sino el vínculo", subraya. "Un niño necesita presencia emocional, coherencia y seguridad. Y eso no depende de tener 30 ó 50 años, sino de cómo una persona se relaciona consigo misma y con su hijo, porque cuidar bien no es hacerlo todo, sino estar de verdad".






